Chelsea 3 – 0 Milan

Milan, esta vez no funciona nada: el ‘Diavolo’ cae con estrépito ante el Chelsea
Tras las tablas cosechadas en el derbi ante el Inter, el Milan concluyó en Indonesia la penúltima cita de su pretemporada cayendo goleado frente al Chelsea de Xabi Alonso.

El balance deja un paso atrás evidente para el conjunto rossonero, incapaz de generar peligro a lo largo de los noventa minutos. Un doblete de João Pedro y un tanto de Moisés Caicedo certificaron el 3-0 definitivo.
Superado por el cuadro británico en un duelo plagado de ensayos, el Milan cierra sin victorias una gira estival que comenzó en Glasgow ante el Celtic, continuó en Australia y ha tenido su fin en Yakarta.

Frente a los Blues, las dificultades eran notables y la brecha entre ambos bloques resultó flagrante: el Diavolo acabó sin un solo disparo entre los tres palos y se vio dominado prácticamente durante todo el choque, aun cuando Xabi Alonso no pudo contar con varios internacionales tras el Mundial.

El 3-0 invita a la reflexión y sugiere que, aunque el equipo avance por la senda adecuada, la preparación va con cierto retraso. Con todo, resulta complejo emitir un juicio definitivo sobre un Milan que, por decisión técnica, presentó dos alineaciones equilibradas repartiendo a sus teóricos titulares en ambos actos.

El próximo sábado frente al Manchester United tendrá lugar el ensayo general de cara al debut liguero en el campo del Torino, una cita en la que no habrá más margen para los experimentos: tras lo visto hoy, quien esté dentro… estará dentro, y quien esté fuera… quedará fuera.

A lo sumo cabrá un examen de repesca a lo largo de la semana en Milanello, pero parece utópico seguir especulando con más probaturas. La Serie A está a la vuelta de la esquina y, pese a que Maignan y Rabiot no se reincorporarán hasta dentro de siete días, Amorim necesita definir de inmediato su bloque de confianza para medirse al conjunto granata.

Amorim alineó de inicio a gran parte de los futbolistas que necesita evaluar —es decir, aquellos que se están jugando su continuidad en el Milan—: desde Estupiñán hasta Chukwueze, pasando por Loftus-Cheek, Leão o Filippo Terracciano. El equipo mostró un orden táctico aceptable y predisposición física. La presión fue timorata, insuficiente para encajonar al Chelsea en su parcela, pero al menos los rossoneri aguantaron el pulso.

Los Blues acapararon la posesión sin llegar a desbordar en los compases iniciales gracias a un entonado Lorenzo Torriani, que repelió los remates de João Pedro y Pedro Neto. Leão mostró voluntad en el arranque, batallando durante la primera media hora antes de ir perdiendo fuelle.

Entre las filas milanistas, la llegada más peligrosa llevó la firma de Pavlović tras una de sus habituales proyecciones al ataque, mientras que Comotto también probó suerte con un disparo desviado a córner por Caicedo.

En fase defensiva, el Milan se estructuró con Estupiñán replegando su posición en la línea trasera, transformándose por momentos en una defensa de cinco efectivos al mantener el Chelsea a sus dos extremos muy abiertos (Pedro Neto a la derecha y Palestra a la izquierda). En fase de salida de balón, en cambio, el Diavolo construyó con tres centrales y Modrić incrustándose en el inicio, mientras Comotto adelantaba su posición para dar forma a un 3-1-4-2 muy particular.

El fortín rossonero resistió hasta el tiempo añadido del primer acto, cuando un testarazo de João Pedro a la salida de un saque de esquina botado por Caicedo batió a Torriani.

El Milan se quedó en la caseta tras el descanso y los ocho cambios introducidos en la reanudación no ayudaron a reconducir la situación, ante un Chelsea que mantuvo su bloque y exhibió una marcha más. Los hombres de Xabi Alonso golpearon por dos veces en apenas seis minutos, dejando el encuentro visto para sentencia.

Las probaturas de Amorim en la segunda parte carecieron de impacto ante un equipo desprovisto de confianza y con serias dificultades para hilar juego. Los londinenses acariciaron un castigo mayor estrellando dos balones en la madera por medio de Quenda y Jackson, por lo que el 3-0 final no reflejó del todo la superioridad inglesa.

El Chelsea celebró el triunfo alzando el trofeo del torneo. El Milan, por su parte, queda obligado a abrir un periodo de profunda reflexión.