Endrick dice sí al Milan

Un primer «sí», pero ya significativo. Para el mercado de enero faltan aún meses y quién sabe qué podrá suceder de aquí a Navidad, pero Endrick ha dejado entender al Milan que, si existiese la posibilidad de dejar Madrid en invierno, el Diavolo estaría en primera fila. En el Real, el delantero brasileño está tapado por una competencia que definir como dura es poco. Entre Mbappé, Vinícius, Bellingham, Diomande, Espí, Brahim Díaz y, pronto, también su compatriota Rodrygo —a punto de regresar de su larga lesión—, salvo sorpresas, los espacios para el ex del Palmeiras serán estrechísimos.

No es que hasta ahora Endrick haya encontrado una autopista ante sí: su temporada con los blancos se condensa toda en los 4 minutos jugados en Elche el 15 de septiembre. La nada, prácticamente. El parón de selecciones le ha permitido volver a saborear el terreno de juego, en los amistosos de su Brasil contra Australia e India. Pero la ecuación «minutos en el club igual a más opciones de convocatoria» vale también para el talento de la Seleção, que no puede arriesgar su puesto en la selección jugando con cuentagotas. Por eso, si el escenario no cambiase, su salida en el mercado de reparación sería casi un hecho.

Un poco como sucedió hace un año, cuando Endrick tomó rumbo a Lyon. Esta vez, el Milan espera que el vuelo tenga como destino final Milán. Los rossoneri ya en verano habían intentado fichar al brasileño cedido, pero José Mourinho se interpuso con dureza en la operación: «Endrick no se mueve». El propio técnico portugués, sin embargo, está apostando pouquísimo por el zurdo de Taguatinga, que no tiene intención de pudrirse en el banquillo durante toda la temporada. Se lo ha dicho alto y claro también a su agencia, la potentísima Roc Nation, con la que Gerry Cardinale mantiene muy buenas relaciones por otras razones de negocios bien distintas.

La buena relación entre el número uno de RedBird y los representantes del astro brasileño puede ser el factor clave para anticiparse a la competencia, dado que Endrick tiene también otros ojos puestos encima. En Italia, Gian Piero Gasperini se lo llevaría con gusto a la Roma, mientras que en Inglaterra su nombre ha sido vinculado recientemente también al Aston Villa. Cardinale, sin embargo, se muestra muy confiado en el éxito de la operación en caso de que desde Madrid abran la puerta a su salida.

El Milan incorporaría a Endrick cedido en enero, pero no se descarta que con el Real Madrid se hable también del futuro del jugador. Quizá razonando sobre otras fórmulas. Los campeones de España no son nuevos en idear operaciones al límite de lo fantasioso. Por ejemplo, en el pasado, precisamente los rossoneri y los blancos cerraron la operación Brahim Díaz, compuesta por cesión, opción de compra y contraopción de compra. El Real pagó por Endrick unos 47,5 millones de euros a finales de 2022, por lo que se tendría que hablar de cifras importantes en cualquier caso. No es un obstáculo, en cambio, la ficha del talento de 20 años: en Madrid su sueldo ronda los 2,5 millones netos más variables.

Si en verano la búsqueda de Endrick era sobre todo en aras de encontrar calidad, con la lesión de Saelemaekers (el belga estará de baja cuatro meses) el Milan tiene también necesidad numérica de un refuerzo entre la mediapunta y el ataque. El brasileño del Real Madrid le resultaría útil a Rúben Amorim en varios roles: segundo punta al lado de Gonçalo Ramos, extremo derecho en el 4-2-3-1 o incluso delantero centro en el caso de que se quisiese dar un descanso al portugués o haya que cubrir una ausencia. Con un solo fichaje, en definitiva, Cardinale entregaría a su entrenador hasta tres opciones más para la segunda parte de la temporada. Por su parte, Endrick ha sido claro: el Milan le fascina, así como jugar en la Serie A, tras las experiencias en España y Francia.

ANTE EL SASSUOLO UN MILAN TODO AL ATAQUE

«Si no es ahora, ¿cuándo?», se preguntaba Primo Levi en una conocida novela. El objetivo de Rúben Amorim no será tan noble como el del famoso escritor turinés, pero tiene su razón de ser. El técnico portugués, en el día de su toma de posesión en el Milan, había anunciado que quería un equipo enfocado al ataque, siempre deseoso de mandar en el juego y dominar los partidos. En la Serie A, sin embargo, la exigencia de mantener un equilibrio a menudo le ha cortado las alas incluso a los entrenadores más ofensivos. Así, por ejemplo, el propio Amorim nunca ha salido de inicio con dos extremos puros de ataque como Chukwueze y Moreira.

El belga, que viene de marcar tres goles en los últimos dos partidos de campeonato, ha sido más bien un arma (letal) con el partido ya en marcha. La lesión de Alexis Saelemaekers obliga ahora al extécnico de Sporting y Manchester United a una duda hamletiana de cara al próximo encuentro contra el Sassuolo, el domingo a las 18:00: ¿apostar de verdad por Moreira o Cisse desde el minuto 1 y alinear a cuatro jugadores de ataque más Modrić y Rabiot en la medular, o estudiar una solución más prudente, tal vez desplazando al francés a la izquierda e insertando a uno entre Jashari y Musah en el centro del campo?

Hoy mismo, cuando el Milan vuelva a reunirse en Milanello tras el día libre concedido por Amorim, podríamos tener una pista sobre la respuesta. Volverán a verse también los últimos internacionales, desde Modrić hasta Jashari y Musah, para regresar a plantilla completa, a excepción de Saelemaekers y tal vez Estupiñán, sobre quien el cuerpo médico conserva una buena dosis de optimismo: a pesar de la lesión con su selección (un leve esguince de rodilla), existe la esperanza de poder recuperar al ecuatoriano. Si Amorim no quiere arriesgarlo, está listo en cualquier caso Davide Bartesaghi.

El técnico rossonero, salvo sorpresas, debería continuar por la senda emprendida en el último encuentro previo al parón contra el Lecce. No ya, por tanto, el 3-4-2-1 marca de la casa, sino el 4-2-3-1 que permite a Chukwueze replegar un poco menos en fase defensiva. El hueco a cubrir respecto a la victoria sobre el Lecce, como se ha dicho, es el del extremo alto por la izquierda: Saelemaekers garantizaba versatilidad en ambas fases, pero en la plantilla el Milan no cuenta con un jugador similar. Por características y estado de forma, la elección debería recaer en Moreira, titular una sola vez, en Turín contra la Juventus.

No por casualidad, el único partido en el que Chukwueze no fue alineado desde el inicio. Por eso, si Amorim alinease una mediapunta con el nigeriano, Pulisic y Moreira por detrás de Gonçalo Ramos, estaríamos ante la versión más ofensiva del Milan 2026-27. Y la situación no sería distinta (más bien al contrario…) si en lugar del belga se prefiriese a Cisse.

Un desafío fascinante y tal vez peligroso arriesgar con esta formación frente a un equipo muy hábil al contraataque como el Sassuolo. De ello sabe algo la Juventus, que salió malparada del Mapei Stadium hace unas semanas. La emergencia no ofrece, sin embargo, demasiadas soluciones a Amorim, salvo la de transformar la medular partiendo con Jashari y Modrić o Musah y Modrić. El suizo llega tras disputar cuatro partidos como titular de cuatro con su selección: no le ocurría desde los tiempos del Brujas el jugar tanto.

El americano, por su parte, es el milanista que más kilómetros ha tenido que acumular en avión durante el parón de selecciones, motivo por el cual su condición física deberá ser evaluada en estos días de víspera. Llegados a ese punto, manteniendo el 4-2-3-1, Rabiot actuaría escorado a la izquierda, en una posición ya experimentada con Massimiliano Allegri en la Juve, o en el tridente de mediapuntas si se regresase al 3-4-2-1. En segundo plano queda también la opción de Loftus-Cheek. De todas, sin embargo, la versión hiperofensiva con cuatro jugadores de ataque es la más sugerente: si no es ahora, ¿cuándo?