La hoja de ruta hacia el nuevo San Siro también está jalonada de inversiones cuantiosas. Inter y Milan, en el proyecto, de hecho, no escatiman gastos, poniendo por escrito un coste total del plan de 2.300 millones de euros. Una cifra monstruosa, que comprende no solo el nuevo recinto (de 71.500 asientos), sino también las obras que lo rodearán, además de los gastos administrativos y burocráticos vinculados a los trabajos. Como los de, por ejemplo, los arquitectos de Foster + Partners y Manica, que el próximo 29 de octubre desvelarán el primer render de cómo será el San Siro 2.0.
El primer cheque real se libró en noviembre pasado, con la compra del actual Meazza y de las zonas aledañas por 175 millones de euros (neto de algunas deducciones), mientras que ya se han sostenido diversos gastos (entre consultores, gastos legales y arquitectos se habla de decenas de millones), pero lo grueso llegará a partir de ahora, con la aceleración prevista en los próximos meses. La desestimación de los recursos por parte del TAR parece haber devuelto vigor a los planes de los clubes, también porque hay que correr para cumplir los estrictos plazos fijados por la UEFA para poder acoger la Eurocopa 2032.
En un proyecto de tal envergadura, son pocos los desembolsos que se afrontan íntegramente en un único momento. Pero se puede intentar entender cuáles serán los próximos pasos hacia la primera piedra y cuánto costarán. Dicho esto del coste de la compra, en los próximos meses debería completarse todo el procedimiento burocrático vinculado al proyecto, entre nuevo plan de viabilidad, plan de ejecución y luz verde de la Conferencia de Servicios. En los últimos datos depositados, las sociedades estiman los costes del diseño nada menos que en 99 millones de euros en total.
Las obras se desarrollarán en distintos momentos: algunas ya han comenzado (como demuestra la demolición de la taquilla sur), pero lo principal partirá en el verano de 2027 con el inicio de la construcción del nuevo estadio, cuyo coste se estima en 708 millones de euros, con el objetivo de inaugurarlo en el verano de 2031. Mientras tanto, también avanzarán otras obras, como la demolición y reconstrucción del túnel Patroclo, que costará poco menos de 60 millones. Sin olvidar que poner en seguridad y gestionar la obra del nuevo recinto con el actual Meazza aún al lado conllevará gastos de 15 millones.

En 2031 se entrará en el meollo del proyecto de toda el área: una vez construido el nuevo recinto, seis millones servirán para los solos trabajos de validación del San Siro 2.0. Luego, tras la inauguración, llegarán las excavadoras para demoler el estadio viejo, por la módica suma de 115 millones (mientras sigue en el centro del debate político y no solo el tema del impacto ambiental, considerando que generará 126.000 metros cúbicos de escombros y miles de viajes en camión para trasladarlos). Se necesitarán dos años para completar la obra, que dejará en pie solo una parte de los sectores azul y naranja: en ese momento se procederá a la recalificación de lo que quede y a la realización del área comercial, a un precio de 371 millones de euros.
El objetivo, puesto por escrito por Inter y Milan, es que todo esté terminado en 2036, para una inversión total de 2.300 millones de euros. ¿Cómo se financiará todo el proyecto? También aquí los clubes lo explicaron: «Con la realización del nuevo estadio los equipos se preparan para afrontar la inversión más importante de su historia con un presupuesto global —habían escrito en 2022 en los documentos entregados al Ayuntamiento de Milán—.
La inversión se financiará mediante una combinación de equity y deuda bancaria. El componente de deuda se obtendrá mediante instrumentos financieros tradicionales como préstamos bancarios durante la construcción y/o bonos a largo plazo, con el reembolso garantizado por los ingresos generados por el estadio». Una operación de project financing, por tanto, clásica para intervenciones de este tipo, considerando sobre todo la magnitud del desembolso total. Y en los meses pasados ya había emergido el interés de los colosos mundiales del crédito, desde Goldman Sachs y JPMorgan hasta BofA Merrill Lynch y Bank of America, interesados en financiar las obras.
Inter y Milan, a través de la filial Stadio San Siro Spa, han hecho de todos modos provisión de caja. Y algunos de estos bancos ya han intervenido. Para la compra del actual Meazza y de las zonas aledañas, además de financiar las «actividades preparatorias para la realización del Nuevo Estadio», el pasado noviembre la sociedad firmó una financiación de 354 millones con un pool de bancos entre los que se encuentran Goldman Sachs, Morgan Stanley, Mufg Bank (la antigua Bank of Tokyo-Mitsubishi UFJ) y JPMorgan (además de Banco BPM, socio del Milan, y Bper Banca, entonces patrocinador del Inter). Un préstamo estructurado en tres partes: una primera línea de crédito de 124 millones para la compra del estadio y las zonas, una segunda línea de crédito de 205 millones y una tercera línea de tipo revolving de 25 millones. Pero no ha terminado aquí: después de todo, el nuevo estadio no será precisamente una obra barata.