Udinese 0 – 2 Milan

Pulisic en la primera parte y Hutchinson en la segunda le regalan los tres puntos al Milan a pesar de tener bastante cantidad de bajas, donde Amorim apostó por la titularidad de Diawara por primera vez en Serie A como lateral izquierdo en el 4-4-1-1, pudieron llegar más goles a partir de Bartesaghi y Ramos, siguen invictos en liga, no como en Europa precisamente…

RUBÉN AMORIM COMENTÓ ANTES DEL PARTIDO

¿Hay muchas ausencias. Rabiot, Gila, Moreira… ¿Es una decisión tomada con carácter preventivo?

“No podían jugar. Debemos gestionar a los futbolistas. Con este calendario es casi imposible, debemos gestionarlo todo y hoy no están disponibles”.

Hoy Diawara y Tomori titulares por primera vez en la Serie A…

“Sabemos que el Udinese juega con 5 y por tanto intentaremos defender así, pero de un modo diferente. Lo importante es cómo rotan los futbolistas. Trato de elegir a los futbolistas que estén disponibles a nivel físico y que tengan las características adecuadas. Quizá si hubiera tenido a todos disponibles habría jugado de modo diferente, pero hoy tengo la sensación de que este es el mejor once titular para empezar el partido. Para empezar, no para terminar el partido”.

Sobre Maignan

“No son chicos, son hombres. Y Maignan ha entendido que no puede hacer cosas así, no podemos ponernos en estas posiciones. He tenido una conversación con él, así como la he tenido con todos los demás. Tengo la sensación de que el inicio del partido contra el Bournemouth no tenía nada que ver con motivos tácticos o técnicos. No es que ellos hayan sido mejores que nosotros o más técnicos, eran más competitivos. A veces debemos pensar solo en ser competitivos y olvidarnos de jugar bien o de forma elegante. A veces necesitamos abordar los partidos de manera diferente”.

Sobre Ramos

“Está listo para jugar. De lo contrario no estaría aquí. Ha tenido un problema durante la semana, se han hecho los controles y ahora está aquí. Necesitamos a todos los futbolistas que ponemos en el campo. Los que están en el banquillo están listos para entrar. Así que si está aquí es porque está listo para jugar”.

PRIMERA PARTE

El encuentro en el estadio Friuli se abrió muy pronto, en el minuto 6, gracias a una genialidad de Luka Modrić, autor de un pase medido para Christian Pulisic. El delantero estadounidense rompió al espacio en posición legal, controló con absoluta frialdad y batió a Okoye con un disparo raso de pierna derecha para poner en ventaja al conjunto rossonero. El Udinese acusó el golpe inicial, pero trató de responder de inmediato encomendándose a los disparos lejanos de Kamara, los cuales fueron repelidos sin complicaciones por un seguro Mike Maignan.

Con el paso de los minutos, el cuadro friulano incrementó su posesión e inclinó el campo en busca del empate, topándose una y otra vez con el sólido entramado defensivo planteado por el Milan. Los hombres dirigidos por Rubén Amorim administraron los tiempos del juego y acariciaron el segundo tanto en el minuto 27 por medio de Tomori, quien conectó un remate con el exterior tras una gran asistencia rasa de Pulisic que se marchó lamiendo el poste. La medular milanista, comandada por un estelar Modrić, recuperó balones clave y buscó constantemente la verticalidad para hacer daño a la zaga local.

En el tramo final del primer acto crecieron la intensidad de los duelos y las tensiones sobre el césped, destacando una dura acción en el minuto 36 donde Gonçalo Ramos quedó tendido tras un codazo sin balón de Palma que el VAR decidió no sancionar. El Milan continuó generando peligro mediante las luces de Modrić, como en el minuto 40, cuando un pase quirúrgico del croata hacia Tomori no encontró rematador en boca de gol ni en las botas de Pulisic ni en las de Bartesaghi. El Udinese intentó replicar antes del descanso con tímidos intentos desde la media distancia protagonizados por Karlström y el propio Kamara.

Tras cumplirse los dos minutos de añadido decretados por el colegiado Marcenaro, el primer tiempo concluyó en el minuto 47 con una intervención providencial de Abankwah, que se adelantó a Bartesaghi dentro del área para abortar una clarísima ocasión rossonera. El Milan enfilará el túnel de vestuarios con el marcador a favor (0-1), refrendando una notable solidez defensiva y un gran acierto táctico para rentabilizar su ventaja en un campo históricamente complejo.

Las métricas de los primeros 45 minutos reflejan con total claridad el dominio del AC Milan en territorio rival, traduciendo su superioridad en peligro constante sobre la portería contraria.

  • Peligrosidad y producción ofensiva: El Milan firmó un valor de 1.69 xG frente a los escasos 0.14 xG del rival, generando 2 grandes ocasiones de gol por ninguna del equipo local. En cuanto a los remates, el conjunto rossonero acumuló 5 tiros totales, mientras que los locales registraron 6 disparos.
  • Intervenciones bajo palos y balón parado: El guardameta milanista no tuvo que intervenir (0 atajadas), a diferencia del portero rival, que se vio obligado a realizar 4 atajadas para sostener a su equipo. En los saques de esquina, la ventaja fue ligeramente para los visitantes con 2 tiros de esquina frente a 1.
  • Control, posesión e intensidad: El dominio territorial del Milan se refrenda en la circulación de balón con 306 pases completados frente a los 196 del adversario. En el apartado de la intensidad y los duelos, el equipo local se empleó a fondo con 15 entradas ganadas por 5 del Milan. El encuentro se mantuvo equilibrado en el aspecto disciplinario, con 6 faltas cometidas por los locales y 8 por los rossoneros, derivando en 8 tiros libres a favor del Milan y 6 para el equipo local.

Un balance numérico que corrobora el control absoluto de los hombres de Rubén Amorim durante el primer acto, destacando por su altísima eficacia en la creación de ocasiones de gol.

SEGUNDA PARTE

La reanudación se abrió con un Udinese mucho más agresivo y decidido a reabrir la contienda, empujando desde los primeros minutos con los intentos desde la media distancia de Vojvoda. El Milan, sin embargo, respondió golpe por golpe y administró su ventaja con inteligencia, rozando el segundo tanto en el minuto 57 con una espléndida combinación entre Bartesaghi y Pulisic, cuyo disparo fue repelido por un atento Okoye.

En el minuto 65 llegó el merecido gol de la tranquilidad para los rossoneri: un potente disparo desde la frontal de Jashari fue despejado en corto por Okoye, y el recién ingresado Hutchinson se abalanzó sobre el balón para empujar el esférico al fondo de la red y poner el 2-0. La reacción de los locales se encomendó a los cambios introducidos por Runjaic con la entrada de Zaniolo, pero fue el Milan el que estuvo a punto de ampliar distancias en repetidas ocasiones mediante un disparo con rosca de Gonçalo Ramos en el 79′ y, sobre todo, con un remate a bocajarro del delantero portugués en el 74′ que Okoye desvió milagrosamente al travesaño.

En los compases finales, el Udinese intentó atemorizar a la zaga milanista con las acciones de Davis, bien neutralizado por un seguro Maignan en el minuto 80 tras una prolongación de cabeza en una falta lateral. Rubén Amorim gestionó las fuerzas dando entrada a los jóvenes Camarda y Comotto en sustitución de un tocado Loftus-Cheek y del propio Ramos, aunque en el tramo final se registró la amonestación de un impagable Modrić en la medular.

Durante el descuento, los jóvenes rossoneri volvieron a poner en apuros a la retaguardia friulana con una contra fulgurante conducida por Camarda y finalizada por Cisse con un derechazo lejano que Okoye atrapó sin problemas por bajo. Tras cumplirse tres minutos de añadido, el pitido final decretó la victoria del Milan por 0-2, permitiendo a los visitantes amarrar tres puntos de oro en su compleja visita al feudo de Udine.

MI OPINIÓN

El triunfo logrado en el feudo del Udinese supone una demostración de madurez colectiva y jerarquía por parte del Milan de Rubén Amorim. Desde el inicio, la escuadra rossonera supo interpretar las exigencias del choque, imponiendo un ritmo fluido con balón y mostrando un rigor defensivo impecable. La capacidad para golpear en los momentos oportunos y neutralizar los intentos de reacción locales confirma la firme evolución táctica del grupo.

En el plano individual, la figura de Luka Modrić emergió como el verdadero faro del encuentro, impartiendo una lección magistral de lectura de juego y temple. Su asistencia milimétrica para el gol de Pulisic destrabó un choque complejo y permitió al equipo gestionar los tiempos con serenidad. Además, la aportación de los futbolistas que ingresaron desde el banquillo, como Hutchinson, certifica el fondo de armario y la unidad que ha consolidado el cuerpo técnico.

Pese a la solidez exhibida durante gran parte de los noventa minutos, la asignatura pendiente volvió a estar en la efectividad para sentenciar el choque con mayor holgura. El equipo generó volumen y claridad suficiente como para haber cerrado el marcador mucho antes, estrellando balones en la madera y permitiendo que el rival mantuviera una mínima esperanza. Elevar el colmillo en el área contraria será clave para no pasar apuros en grandes escenarios europeos.

Esta victoria a domicilio no solo suma tres puntos de oro en la tabla, sino que refuerza el estado de ánimo y la confianza del proyecto en una plaza históricamente exigente. El Milan demostró empaque de equipo grande, sabiendo sufrir cuando el Udinese apretó y mostrando la contundencia necesaria para amarrar la victoria. Estaría bien que los partidos en Europa tuvieran el mismo significado también…