Amorim se hace con el derby donde además propicia que sea la primera derrota del Inter de la temporada, donde todos los goles de hoy suceden en la primera parte con un denominador común: todo pasa por los pies de Moreira, autor del 3-1 (golazo de falta directa además) y de dar una doble asistencia tanto para Pulisic como para Rabiot, a pesar de la gran cantidad de bajas queda demostrado que si los jugadores quieren, pueden ganarle a cualquiera, pero las recuperaciones de Gila, Rabiot y Moreira han sido clave para obtener una muy importante victoria la de hoy.
PRIMERA PARTE
El derbi de Milán se abre con un impacto devastante por parte de los rossoneri, que encarrilan el choque en los primeros diez minutos gracias a una salida fulgurante. Pulisic abre el marcador en el minuto 4 anticipándose de cabeza a toda la defensa tras un centro perfecto de Moreira, antes de que el propio extremo belga diseñe una jugada ensayada de córner que culmina Rabiot con un disparo raso al minuto 10 para poner el segundo. El Inter acusa inicialmente el golpe, pero reacciona con orgullo y acorta distancias en el 22′ por medio de Bastoni, quien remata completamente solo de cabeza tras una prolongación en el primer palo en un saque de esquina.
La reacción nerazzurra obliga al Milan a sufrir y a encomendarse a las paradas providenciales de un inmenso Mike Maignan, auténtico baluarte defensivo en múltiples ocasiones. El guardameta francés se erige en salvador absoluto al desbaratar los intentos desde la media distancia de Çalhanoğlu y, sobre todo, al firmar un prodigioso y milagroso intervención en el minuto 34 ante un remate a quemarropa de Spence. El Inter insiste en la búsqueda de la igualada, pero la zaga milanista resiste el asedio territorial de los locales.
En el tramo final de la primera mitad, cuando los nerazzurri rondaban el empate con insistencia, vuelve a brillar con luz propia la figura estelar de Moreira. Ya convertido en asistente de los dos primeros goles, el jugador belga asume la responsabilidad en un libre directo al borde del área en el minuto 43 y ejecuta una perfecta rosca zurda que supera la barrera para colarse en la portería. Un tanto de oro que premia la excelente precisión técnica del futbolista y castiga la falta de acierto interista.
Tras cumplirse el minuto de añadido señalado por el colegiado, el pitido arbitral decreta el final de un primer tiempo eléctrico con el Milan mandando por 1-3 en el marcador. Los hombres de Rubén Amorim enfilan el camino a los vestuarios con una renta muy favorable, aunque conscientes de la necesidad de mantener la máxima concentración ante el empuje rival. Una primera mitad vibrante, repleta de alternativas, genialidades ofensivas y paradas salvadoras que deja todo abierto para la reanudación.

SEGUNDA PARTE
Il derbi de Milán concluye con un triunfo histórico y agónico para los rossoneri, que celebran una victoria memorable en San Siro. La segunda parte estuvo marcada por la tensión máxima, la resistencia defensiva y la gestión inteligente de la renta obtenida en el primer acto por parte de los hombres de Rubén Amorim.
El conjunto interista se lanzó a la desesperada en busca de la igualada tras la reanudación, generando peligro con las acometidas de Thuram y los centros peligrosos de Çalhanoğlu. Sin embargo, la zaga milanista se mantuvo firme y bien organizada, destacando intervenciones providenciales como el cruce salvador de Pavlović en el minuto 69 ante Barella o la decisiva rectificación arbitral a instancias del VAR en el minuto 75, tras revocar un penalti inicialmente señalado por mano de Gila que venía rebotada del cuerpo.
A pesar del empuje territorial de los locales y de los cambios introducidos por ambos banquillos, el Milan supo sufrir con madurez y frescura gracias a las rotaciones tácticas. En los compases finales, el recién ingresado Cisse rozó el cuarto tanto con un excelente disparo ajustado que Martinez desvió a córner en el 91′. Tras cumplirse los cinco minutos de añadido decretados por el colegiado, el pitido final desató la euforia rossonera: ¡Milán vuelve a ser rossonera!
MI OPINIÓN
La sufrida victoria en el derbi de Milán consolida el carácter competitivo y la capacidad de resistencia de un Milan que supo sufrir de principio a fin para amarrar tres puntos de puro oro. Tras un primer tiempo primoroso a nivel ofensivo, la reanudación exigió un despliegue físico colosal y un rigor defensivo máximo para neutralizar las embestidas de un Inter volcado en ataque.
En la faceta defensiva, el equipo exhibió una solidez encomiable en los momentos más críticos del encuentro, con actuaciones estelares en la retaguardia que anularon las opciones de los delanteros nerazzurri. La concentración de la zaga y la seguridad bajo palos permitieron capear el temporal cuando el acoso rival apretó con mayor intensidad en el segundo acto.
La gestión de los cambios efectuada por el cuerpo técnico aportó el oxígeno y la pausa necesarios para enfriar el partido en la recta final, demostrando el fondo de armario del plantel. Futbolistas de refresco como Cissé estuvieron incluso a punto de sentenciar a la contra, evidenciando que el Milan nunca renunció a estirarse cuando el encuentro pedía aire y verticalidad.
Este triunfo épico en el derbi no solo refuerza las aspiraciones del proyecto, sino que inyecta una dosis tremenda de moral y confianza para afrontar los próximos retos de la temporada. Derrotar al eterno rival sufriendo y remando juntos en las Ventiscales de San Siro ratifica la madurez de un grupo que crece a pasos agigantados bajo la dirección de su banquillo.