Hoy es el día de Lorenzo Torriani

Hay quien sueña con llegar a la Serie A con su equipo del corazón, quizá como titular. Y luego hay quien, como Lorenzo Torriani, ha decidido quemar alguna etapa. La Serie A todavía debe esperarle, pero entretanto el rossonero de veintiún años ya ha conocido la Coppa Italia, la Europa League y sobre todo la Champions League. No precisamente la gavetta clásica. Su bautismo en el primer equipo llegó hace dos años, cuando tenía apenas 19, en San Siro contra el Liverpool, victorioso 3-1. A mandarlo al campo fue la lesión de Mike Maignan, que le abrió de par en par las puertas del primer equipo.

Hoy la historia se repetirá, al menos en parte: Torriani tomará el puesto precisamente del francés, sancionado, en el partido contra el Ferencváros. Un partido que el Milan no puede permitirse fallar si quiere seguir esperando llegar al G8 de Europa League y evitar el molesto paso por los playoffs de febrero. No precisamente una velada de relax, en resumen. También porque los húngaros son primeros con pleno de puntos. En Bournemouth Torriani encajó dos goles, pero en el tramo final se hizo apreciar con un par de intervenciones importantes. Y sobre todo, en apenas cuatro meses, ha pasado de tercer portero a suplente de Maignan, gracias también a la lesión en el hombro de Pietro Terracciano. Un buen salto.

Torriani es un 2005 criado con los colores rossoneros. Al Milan llegó en julio de 2012, cuando tenía apenas ocho años. Antes, sin embargo, mamá y papá habían tratado de orientarlo hacia la natación, con la esperanza de que siguiera los pasos de su hermana Chiara. Evidentemente el destino tenía otros planes. El giro llegó casi enseguida, gracias a un amigo de la familia que jugaba en el Cologno y le señaló la necesidad de encontrar un portero. Lorenzo tenía apenas seis años, ya era bastante más alto que sus coetáneos y, digámoslo, algún indicio sobre su futuro ya había. La portería le esperaba. Pequeña curiosidad: de niño había atraído también las atenciones del Inter, que había pedido información sobre él. Al final, sin embargo, prevaleció la voluntad del chico.

Y la elección fue rossonera. Desde ahí comenzó todo el recorrido: Pulcini, cantera, Primavera y segundo equipo. El año pasado sumó 23 presencias con el Milan Futuro, aunque formando oficialmente parte del primer equipo. Una elección ligada también a la voluntad de garantizarle minutos y experiencia, aprovechando precisamente el segundo equipo como gimnasio de crecimiento. Un agradecimiento especial lo debe también a Fonseca.

Hace dos veranos el técnico portugués lo llevó de gira y, junto con la lesión de Sportiello, le confió la portería como titular contra Manchester City, Barcelona y Real Madrid. Torriani respondió presente, destacando con intervenciones importantes y hasta con una parada decisiva en la tanda de penaltis contra el Barça. Luego llegó el debut en Champions a los 19 años en lugar de Maignan. Un currículum que, para un chico que todavía debe encontrar espacio en la Serie A, no está nada mal.

La línea del Milan es clara: espacio a los jóvenes. Y Torriani es uno de los chicos en los que el club ha decidido invertir más. Las indicaciones llegadas entre julio y agosto han sido positivas, sobre todo en el amistoso de Glasgow contra el Celtic. También en el derbi había transmitido seguridad y personalidad, cualidades de lo menos secundarias para quien debe defender una portería pesada como la rossonera. Las jerarquías, en el giro de pocos meses, han cambiado bastante. A inicio de temporada Torriani partía por detrás de Terracciano, pero entre los problemas físicos del ex de la Fiorentina y la voluntad de apostar por un joven de perspectiva —197 centímetros de altura, para no faltarle nada— los planes cambiaron.

Gracias también a la confianza de Amorim. Contra el Ferencváros llegará su primera verdadera ocasión como titular con el Milan, después del segundo tiempo jugado contra el Sassuolo en la victoria por 6-1 en la Coppa Italia bajo la gestión de Fonseca. Esta vez, sin embargo, el escenario será el europeo y la responsabilidad un poco más pesada. Para Torriani será la ocasión de demostrar que el rol de segundo portero no es solo un ascenso sobre el papel. La Serie A sigue siendo un objetivo por alcanzar, pero no hay prisa. A los 21 años ya ha puesto un pie en la Champions, conoce las noches europeas y tiene por delante una ocasión importante.