Aparte de Gila vendrá otro central más

Dos es mejor que uno. Lo sostenía el actor Stefano Accorsi en un viejo anuncio televisivo de una conocida marca de helados, pero el principio se adapta de maravilla también para el mercado de fichajes del Milan. Y, en particular, para la retaguardia rossonera. El Diavolo está muy cerca de definir la adquisición de Mario Gila de la Lazio —hoy mismo en la via Aldo Rossi esperan alcanzar un principio de acuerdo con el club biancoceleste, dado que la distancia en la valoración del futbolista es de apenas 2 o 3 millones de euros—, pero el central español no será el único refuerzo para la línea defensiva de Rúben Amorim.

En la última campaña, la plantilla del Diavolo contaba con cinco defensores de rol (Fikayo Tomori, Matteo Gabbia, Strahinja Pavlović, Koni De Winter y Samuel Odogu), además de Davide Bartesaghi, adaptable como braccetto (central exterior) por la izquierda en el esquema de tres centrales utilizado prácticamente siempre por Massimiliano Allegri. Amorim también jugará con una línea de tres defensores, pero respecto al curso 2025-26 se deben realizar un par de consideraciones clave:

La exigencia del calendario: La primera y más evidente es que el Milan estará clasificado y obligado a competir también en la Europa League. Esto implica una mayor cantidad de partidos y, por ende, un incremento en el cansancio y en el riesgo de sufrir lesiones. Futbolistas en la rampa de salida: Un par de elementos parecen tener los días contados en el club. El joven Odogu, por ejemplo, tras un año transcurrido de forma sistemática en el banquillo, necesita madurar y acumular experiencia en otro destino, aunque sea en calidad de cedido.

La situación más delicada, no obstante, es la que envuelve a Fikayo Tomori. El inglés, de la generación de 1997, tiene solamente un año restante de contrato (hasta junio de 2027) y los rossoneros monetizarían con sumo agrado su traspaso este mismo verano para evitar el riesgo evidente de perderlo a coste cero doce meses después. A esto se suma que Tomori no parece encajar en el prototipo de defensor ideal para las exigencias de Amorim. El británico ya se opuso a una transferencia en enero de 2025 y posteriormente logró ganarse un espacio en el Milan tanto con Sérgio Conceição como, sobre todo, con Allegri. Esta vez, sin embargo, el escenario se vislumbra radicalmente diferente. En los planes del Diavolo, como se ha mencionado, se prevé otra incorporación en la retaguardia además de la de Gila.

Con el central de la Lazio ya existe un acuerdo contractual cerrado a razón de un salario de 5 millones de euros netos por temporada. El entendimiento definitivo con la Lazio está al caer y, tras los contactos que se mantendrán durante la jornada de hoy, en la via Aldo Rossi confían en clausurar la operación entre hoy y mañana martes por una cifra que, entre la base fija y los bonus, debería superar por muy poco los 25 millones de euros.

¿Pero dónde se ubicará Gila sobre el césped? En teoría, actuará como braccetto diestro o, a lo sumo, en el eje central de la línea de tres. De la consideración exacta que tenga Amorim sobre él dependerá también la tipología de defensor que se incorporará más adelante:

  • La vía Gonçalo Inácio: Si Gila es considerado un central puro para el eje, el Milan continuará la ofensiva por Gonçalo Inácio, a quien el técnico portugués ya entrenó en el Sporting CP. Inácio es zurdo natural, pero se ha desempeñado también como tercero por la derecha. Cuenta con una cláusula de rescisión de 60 millones de euros, si bien para sacarlo de Lisboa podrían bastar unos 10 o 15 millones de euros menos (alrededor de 45-50 millones). Gusta a otros clubes (el Como, por ejemplo) y no es una negociación sencilla, pero si se concreta la salida de Tomori, el luso se mantiene como la opción prioritaria para Gerry Cardinale y sus hombres de mercado.
  • La vía António Silva: Un perfil netamente diferente es el de António Silva (Benfica), a quien Jorge Mendes colocaría con sumo agrado en Milán tras haber completado con éxito la misión de Gonçalo Ramos. Silva es un central puro y, al no haber renovado su contrato, podría salir por una cifra razonable (entre 20 y 25 millones de euros). No obstante, las Águilas no están resignadas a perderlo y el Benfica está haciendo todo lo posible para convencer al defensor de la generación de 2003 de continuar en Lisboa. Si recalara en el Milan, António Silva competiría directamente por el puesto con Gabbia, desplazando a Gila de forma estable al perfil de central diestro.

La alternativa joven: Víctor Valdepeñas: En un segundo plano emerge el joven Víctor Valdepeñas del Real Madrid. Lateral o central zurdo de apenas 19 años, debutó con el primer equipo blanco el pasado mes de diciembre. Difícilmente se le puede considerar listo a día de hoy para asumir la titularidad en San Siro, por lo que Valdepeñas encaja más bien como una opción de futuro interesante para cubrir la plaza que dejará vacante Odogu en la plantilla. Como dato particular: comparte el mismo agente de representación que Mario Gila (Alejandro Camaño).

MENDES YA TRABAJANDO PARA VENDER A LEAO

“Llegan novedades de gran calado en torno al futuro de Rafael Leão, quien se encuentra formalmente en la rampa de salida del Milan: según ha revelado el especialista Fabrizio Romano, Jorge Mendes desempeñará un rol de vital importancia en la operación de traspaso del atacante portugués, cuyo deseo prioritario se centra en recalar en las ligas de España o Inglaterra, aunque conviene prestar máxima atención a la vía de Arabia Saudí”.

Así lo ha expuesto Romano pormenorizadamente a través de su canal de WhatsApp:

“Jorge Mendes regresa de lleno a la escena del Milan y ya se encuentra trabajando activamente en la salida de Rafa Leão. Ojo a las propuestas procedentes de Arabia Saudí; ya se han registrado los primeros contactos formales y se trata de una opción que bajo ningún concepto conviene subestimar. Leão prefiere esperar por el momento a los clubes del viejo continente, albergando la firme esperanza de recibir una llamada desde LaLiga o la Premier League tras el buen rendimiento que viene ofreciendo hasta la fecha en el Mundial. Sin embargo, Mendes se está mostrando sumamente activo y la baza de Arabia representa un comodín extra de gran peso sobre la mesa de negociaciones'”.

MÉXICO ELIMINADO Y GIMÉNEZ LESIONADO

Debían ser los Mundiales de su revancha personal tras una temporada para el olvido con la camiseta del Milan, caracterizada por registrar cero goles en todo el curso, por la tremenda desilusión de haber quedado fuera de la próxima edición de la Champions League y por una lesión en el tobillo —con operación quirúrgica incluida— que lo mantuvo en el dique seco durante varios meses, desde noviembre hasta marzo. Y, en cambio, para Santiago Giménez el último partido con México en esta edición de la Copa del Mundo —que coincidió con la eliminación a manos de Inglaterra en la ronda de octavos de final ante el público local del Estadio Azteca— se transformó en una auténtica pesadilla también desde el punto de vista personal.

El delantero había declarado de forma jocosa, antes del inicio de la competición, que su ambición era pelear por el título de máximo goleador para arrastrar a su selección hasta lo más alto. Sin embargo, en este Mundial, “Santi” Giménez no solo no ha dejado ninguna huella en términos goleadores, sino que además dispuso de poquísimo espacio sobre el césped, completamente eclipsado por la pareja titular formada por Julián Quiñones y Raúl Jiménez, quienes anotaron 7 goles de forma conjunta y lo confinaron sistemáticamente al banquillo.

Esto lo relegó a un rol meramente secundario, concediéndole apenas 82 minutos de juego repartidos en los cuatro partidos en los que ingresó desde el banquillo. Por si fuera poco, esta experiencia se cierra de la peor manera posible: con una preocupante lesión en su tobillo derecho que, tras un choque fortuito con un futbolista de Inglaterra en pleno tiempo de descuento, se le giró de forma antinatural obligándole a retirarse del terreno de juego.

Las primeras valoraciones emitidas por el cuerpo médico de la selección de México en torno a sus condiciones físicas —después de que el seleccionador Javier Aguirre declarara ante los medios que el futbolista había sido trasladado de urgencia a un hospital para someterse a exámenes— parecen haber descartado el peor de los escenarios, a la espera de nuevas verificaciones. Según las reconstrucciones iniciales, Santiago Giménez habría sufrido una esguince de segundo grado en su tobillo derecho, exactamente el mismo que le fue operado el pasado mes de diciembre; no obstante, no estarían comprometidos los ligamentos y, por encima de todo, se ha descartado cualquier tipo de fractura ósea. Los tiempos de recuperación precisos se comunicarán, por tanto, en un segundo momento.

Se trata, en cualquier caso, de la enésima burla del destino para un futbolista completamente aplastado hasta la fecha por el peso de las expectativas, especialmente tras el rendimiento superlativo que exhibió en los Países Bajos con la elástica del Feyenoord (donde firmó 65 goles en 105 partidos) y que propició su traspaso al Milan por más de 30 millones de euros en enero de 2025. Desde entonces, el ariete se sumió en una profunda crisis de confianza que lo ha mantenido en blanco en el club rossonero durante un año entero, una sequía que se extiende ya a nueve meses con su selección nacional.

Ahora, este percance físico, si se terminan de confirmar los peores pronósticos sobre su gravedad, podría acarrear severas repercusiones también sobre su futuro profesional, complicando sobremanera los planes de un Milan que se encontraba sopesando una hipotética venta veraniega tras haber certificado la multimillonaria incorporación de Gonçalo Ramos procedente del Paris Saint-Germain por 74 millones de euros.