
La confianza en uno mismo es el punto de partida. Y a Ruben Loftus-Cheek no le falta autoconfianza en su currículo: “Estoy convencido de que empezarán a llegar mejores resultados, porque el trabajo que hacemos en los entrenamientos sólo puede mejorar lo que ponemos sobre el terreno de juego”. Se espera que el centrocampista inglés, parado antes del parón por un problema en los flexores, regrese a la lista de convocados. Para acelerar y recuperar el estatus de la temporada pasada.
Hace unas horas, Rubén comentaba su inicio y el del Milan a los micrófonos de Sportmediaset: “Todo el mundo quiere ganar todos los partidos y a veces no es posible. Lo más importante es estar unidos, entrenar bien y hacer las cosas de la manera correcta’. Palabras eficaces, de un líder. No en vano, el ex del Chelsea viene de una de las mejores temporadas de su carrera, y el año pasado fue, junto a Pulisic, el mejor de los recién llegados en cuanto a rendimiento.
Un hombre más y un futbolista nato, capaz de cambiar a menudo la marcha de su equipo, con 10 goles y 2 asistencias en 40 partidos. Pioli había sabido explotarlo como trequartista en el 4-2-3-1 y con él Loftus-Cheek había encontrado continuidad e incisividad. Con números importantes para un centrocampista, a menudo utilizado como hombre extra para apoyar a los delanteros. Para aumentar el peso específico arriba en partidos complicados con defensas difíciles de romper.
Los mapas de calor de su etapa rossonera aclaran el concepto. En cierto momento de la temporada pasada, Pioli intuyó la utilidad de la potencia física de Loftus-Cheek cerca del área, dándole una gran libertad de maniobra en términos ofensivos, con la posibilidad de variar un poco a lo largo de los tres cuartos de campo. Con resultados evidentes en el área de gol. Este año, le sigue faltando puntería. Con Fonseca, Rubén ha alternado buenas actuaciones con partidos mediocres, en consonancia con el rendimiento del equipo.
Pero, sobre todo, sigue sin encontrar una posición táctica precisa. Con el Parma, el Lazio y el Lecce (como suplente) fue desplegado en los tres cuartos, aunque con más labores de cobertura, y en el primer caso no le fue bien. Contra el Gialloblù fue de los peores, mientras que en el Olímpico cuajó una actuación de enjundia y contra el equipo de Gotti media hora de ordinaria administración. En la Liga de Campeones (con el Liverpool y el Leverkusen) y en los demás partidos de liga ha retirado en cambio el centro de gravedad. Con el consiguiente alejamiento de la portería.

La clave está aquí, en el nuevo esquema táctico. También por el giro del derbi, con el cambio a un esquema más ofensivo y la preferencia por Morata para apoyar a Abraham, los espacios para el inglés -o al menos, los de replicar lo que vimos el año pasado- se han reducido. También aquí los datos ayudan en la lectura.
En sus ocho apariciones esta temporada, Rubén ha retrasado constantemente su posición, acercándose a la línea del mediocampo. Como se vio bien en la victoria por cuatro contra el Venezia, cuando se situó por delante de la defensa junto a Fofana. Aquel día empezó como centrocampista, se insertó a menudo, dio intensidad en defensa e incluso remató en tres cuartos. Como un centrocampista moderno. Una solución no trivial para quedarse en la mente de Fonseca. Tal vez ya contra el Udinese.