Ni el gol de Nkunku. Ni los errores de Pulisic. Ni Modric quedándose en el banquillo. El tema número uno en las discusioni de los milanistas al final del partido fue la actuación de Pervis Estupiñán, y el comentario medio fue “es un desastre”, solo que dicho de forma menos elegante. ¿Excesivo? Por un lado, los aficionados no tienen medias tintas; por otro, el lateral del Milan parece un hombre en crisis de identidad.
Comete errores en jugadas sencillas –en la primera parte, en fase de construcción, dejó solo para el remate a… Gudmundsson– y da la impresión de estar sumido en la confusión. Errores técnicos, decisiones equivocadas y una sobrevaloración del peligro, como en la acción en la que gastó una tarjeta amarilla para frenar a Kean, que estaba iniciando un contragolpe pero se encontraba todavía a la altura de la línea del mediocampo.
Allegri, al final del partido, respondió como un buen padre de familia: “¿El partido de Estupiñán? Es normal que cuando juegas y luego te quedas fuera…”. Como queriendo decir: sin continuidad, es difícil. Y añadió: “Hoy ha hecho cosas buenas y otras menos buenas. Como todos”. El número 2, sin embargo, fue el peor del Milan y confirmó su estatus de reserva. Bartesaghi no jugó su mejor partido pero, aun así, consolidó su posición como titular. El jueves por la noche en Como, contra Kuhn o Vojvoda, jugará él.
En esta historia, hay un par de precedentes que sobrevuelan Milanello, porque el Milan ha vivido historias tensas con sus laterales en los últimos años. Tranquilidad, poca. Theo Hernández pasó la temporada pasada de ser vicecapitán y estrella del Milan a un elemento perturbador indeseado en el vestuario. El Al Hilal puso a todos de acuerdo con su oferta, pero hoy algunos añoran al “viejo” Theo… donde “viejo” no debe entenderse en sentido de edad, sino histórico: el Theo que los milanistas echan de menos es el del trienio 2019-2022, desde luego no el último.
Sin embargo, el gran precedente es Emerson Royal, que hace un año vivió una parábola similar a la de Estupiñán y rompió con la afición: para ellos, él no tenía nivel para el Milan; para él, ellos eran demasiado duros con él. Es probable que ambos tuvieran razón. Retrocediendo más en el tiempo, en la etapa post-scudetto, decepcionó Sergiño Dest, que llegó del Barcelona pero nunca fue capaz de echar una mano. Los mejores, al final, han sido dos chicos: Jiménez y Bartesaghi.
Y ahora, ¿qué se hace con Estupiñán? El riesgo es que el número 2 viva meses como reserva a la espera de un traspaso. Allegri tiene razón cuando dice que este equipo necesita de todos, pero el Milan no se puede permitir tener un lateral en semejante dificultad. Estupiñán, eso sí, aún tiene tiempo. Ha vivido la Premier y La Liga, ha jugado partidos importantes con Ecuador: en su pasado están las respuestas. El problema es encontrarlas.