Un Milan dependiente de Modric

Indicios recogidos por la Policía Científica en varias ciudades italianas y del mundo. Roma: Luka Modric se queda fuera de la alineación para el Lazio-Milan de Copa Italia y el Milan es eliminado. Riad: Luka Modric no comienza la semifinal de la Supercopa y el Milan es eliminado. Florencia: Luka Modric, por primera vez en el campeonato, va al banquillo y el Milan empata, arriesgándose a perder dos veces en el minuto 96. Es suficiente para abrir el caso: ¿Depende el Milan de un cuarentenario?

La respuesta probablemente sea un banal “sí” y no hay de qué avergonzarse: Modric es un campeón y ha vivido una carrera que el 99% de sus compañeros nunca tendrá. Florencia, respecto a los dos precedentes, supuso un paso adelante porque Ricci, Jashari y Loftus-Cheek —especialmente los dos últimos— resultaron decepcionantes, pero el Milan generó cuatro ocasiones en el primer tiempo. Contra la Lazio y el Napoli, la sequía ofensiva había sido digna del Sahara.

Todo es bastante lógico. Lo más interesante es entender por qué el Milan, sin Luka, es un equipo menos eficaz con y sin balón. Allegri es parte de la respuesta. Con otros entrenadores, Modric sería valioso e importante, pero no decisivo. Allegri, en cambio, le ha entregado el equipo porque cree en un fútbol equilibrado, “técnico” como diría él, inteligente. Max quiere futbolistas capaces de gestionar los tiempos y las situaciones… y en eso, Luka Modric tuvo una cátedra en la universidad de Madrid durante 13 años.

Decisivo con el balón y sin él, decíamos. Modric es, con diferencia, el jugador del Milan con más pases intentados y completados. No solo eso: es el jugador con más pases cortos, más pases de media distancia y más pases largos. Manda él. Ah, también es el primero en asistencias esperadas (xA), más pases clave, más pases progresivos y más balones entregados en el último tercio del campo. En estas dos últimas estadísticas, Luka dobla a todos sus compañeros, lo cual, después de todo, era previsible: como creador de juego, todo pasa por él.

Menos esperada es la clasificación de intercepciones: Modric es el primero en el Milan con 24, Tomori segundo con 20, Saelemaekers tercero con 13. También aquí hay una conexión con Allegri y con las características de Luka, mucho más propenso a la intercepción que al tackle (entrada). Modric no se reduce a los números, pero se pueden dedicar 30 segundos a un dato concreto.

El Milan, con él como titular, ha sumado 39 puntos en 18 jornadas: una media de 2,17 por partido. Allegri, en cambio, ha comenzado cinco partidos sin su número 14: los tres de Coppa Italia (victorias cómodas ante Bari y Lecce, derrota contra la Lazio), la semifinal de la Supercopa ante el Nápoles y este Fiorentina-Milan del domingo por la tarde. En promedio, han llegado 1,4 puntos. Esto significa que entre tener a Modric en la formación y no tenerlo hay 0,77 puntos de diferencia.

La última pregunta es la más lógica a estas alturas: ¿Modric jugará ahora siempre? Allegri, en la rueda de prensa de Florencia, dio la explicación oficial: “En el primer tiempo gastamos mucho, había necesidad de dar minutos a algunos y hacer descansar a los que hasta ahora habían jugado más. Necesitamos a todos, no podemos seguir adelante con once jugadores”. Sí, pero algunos, como en la obra de Orwell, son “más iguales” que los demás. Y por tanto, Modric volverá seguramente como titular en Como, podría tomarse otra pausa contra el Lecce y después seguirá directo: si está en condiciones de atarse las botas, jugará siempre.