En casi dos mil minutos de Premier League, un campeonato físico y de altísima intensidad, Jean-Philippe Mateta nunca ha dado señales de debilidad: ha jugado todos los partidos a excepción del último de ayer contra el Nottingham Forest, una exclusión que, sin embargo, nada tenía que ver con cuestiones físicas.
La razón es otra: Mateta no fue convocado por su equipo, el Crystal Palace, debido a la negociación en curso con el Milan. Una negociación que podría llevarlo a Milán de inmediato, hoy mismo, o nunca. Una encrucijada clara: no existen vías intermedias como la permanencia de Mateta en Inglaterra hasta el verano para luego volar a la Serie A.
Qué dirección tomará el asunto dependerá de la rodilla del jugador, que el Milan ha querido someter a análisis específicos. No bastan los exámenes médicos a distancia ni los informes enviados por correo electrónico: un miembro del staff médico rossonero volará hoy a Londres para verificar personalmente el estado de la articulación. Si Mateta ofrece todas las garantías necesarias, el Milan procederá con el pago a los ingleses y llevará inmediatamente al jugador a la imponente nómina de delanteros de Max. Por el contrario, sin amplias garantías, el club pasará de largo.
La circunstancia se parece solo remotamente a la que animó los últimos días del mercado de verano con Boniface como protagonista. La rodilla había obligado al ex del Bayer a largos periodos de inactividad, comprometiendo incluso su estabilidad muscular. Victor se había perdido muchos partidos en la Bundesliga (y esta temporada está parado desde diciembre) y el Milan no habría ido más allá de la cesión con derecho a compra ligado al rendimiento.
Con Mateta es diferente: el francés ha participado en los primeros 23 partidos de la temporada en la Premier, perdiéndose el vigésimo cuarto por las distracciones del mercado, con ocho goles anotados. Otros 7 partidos y un gol entre las eliminatorias y la fase de grupos de la Conference League; titular y goleador en la final de la Community Shield ganada al Liverpool en agosto y otras tres apariciones en la Copa de la Liga inglesa.
Un único partido ausente para recuperar el aliento: la visita a Irlanda contra el Shelbourne del 11 de diciembre. Tres días después era titular contra el City. En el campo de forma continua también en el pasado: 37 partidos en el campeonato anterior, 35 en la 2023-24. Diferente es también la estructura del negocio: el Milan, con las garantías físicas del caso, está dispuesto a invertir treinta y cinco millones. Un único pago para tener a Mateta en Milán ya, listo para la segunda parte del campeonato.
Hoy el veredicto: el problema del jugador (se habla de una inflamación en el menisco) evidentemente no afecta demasiado a la posibilidad de saltar al campo, pero el Milan no quiere correr el riesgo de que reaparezca y pueda condicionarlo en el futuro. Considerando el gasto que se debe poner en el balance, es legítimo querer comprar a un jugador en sus mejores condiciones atléticas. Allegri estaría listo para lanzarlo de inmediato: Max lo espera y lo aprecia; Mateta tiene características que le faltan al reparto actual, a pesar de la superpoblación de puntas. El club querría complacerlo: el CEO Furlani ha negociado y autorizado el golpe.
Las negociaciones cerrarán definitivamente a las 20:00 de hoy, pero entre los clubes el acuerdo ya está definido. El Crystal Palace también se ha protegido con Jørgen Strand Larsen, delantero del Wolverhampton que llegaría por más de 50 millones de euros. Acuerdo alcanzado pero operación en stand-by a la espera de los avances en el eje Londres-Milán: solo se completará con la venta simultánea de Mateta al club rossonero. Quien más lo quiere de todos es el propio Mateta, que en los últimos días se ha comprometido con el Milan: ahora será la rodilla la que decida por él.