El empate contra la Roma no ha mellado las certezas del Milan. El día después del 1-1 en el Olímpico queda la amargura por un partido que, visto cómo se había puesto, podía y debía haber sido ganado. Sin el penalti concedido por el toque de mano de Bartesaghi, en Allegri y en sus hombres existe la convicción de que los giallorossi no habrían logrado marcar. Modric lo dijo en caliente y el análisis del ex Balón de Oro es compartido por el vestuario que, de todos modos, a pesar del -5 respecto al Inter, no está desmotivado.
La línea es la dictada por el técnico de Livorno, es decir, «el objetivo es un puesto en la próxima Champions», pero es difícil pensar que gente acostumbrada a ganar como Modric, Rabiot, Nkunku, Pulisic y Loftus-Cheek o como los rossoneri que celebraron el último “tricolore” del Diavolo (Maignan, Leao, Tomori, Gabbia y Saelemaekers) se conformen. La consigna sigue siendo sumar tantos puntos como sea posible y, si el Inter frena, estar listos para todo.
La única forma de lograrlo, sin embargo, es arreglar las cosas que en este momento no funcionan y que han frenado el paso de un Milan que venía de veintiún resultados útiles consecutivos, pero que se ha visto obligado al empate en tres de las últimas cinco jornadas. Demasiados para soñar con la segunda estrella, pero con dieciséis jornadas por jugar, nadie iza la bandera blanca.
En 2026, el Milan ha jugado seis partidos oficiales, todos de liga, y solo en una ocasión, concretamente en la visita a Como, ha anotado más de un gol. Los goles de Leao y Füllkrug fueron suficientes para conquistar los tres puntos respectivamente contra el Cagliari y el Lecce, dos éxitos… de “corto muso” (por la mínima) que, sumados al 3-1 del Sinigaglia, mantienen a Maignan y compañía en el segundo puesto.
Con el Genoa, la Fiorentina y la Roma, en cambio, un gol no bastó para doblegar al adversario de turno e incluso contra los viola y los giallorossi los disparos a puerta sufridos fueron más que los realizados. La sensación es que, aun sin renunciar al 3-5-2 y manteniendo la defensa de cuatro (más el tridente) solo como armas con el partido en curso, Max intentará exprimir algo más de su equipo a nivel de propuesta ofensiva.
La tarea será más fácil cuando Leao haya superado la pubalgia (ahora está frenado de forma evidente) y cuando Pulisic vuelva a ser él mismo. El estadounidense en particular ha perdido incisividad ante la portería y en 2026 todavía está a cero goles: una anomalía para alguien con su frecuencia goleadora. Nkunku y Füllkrug han dado algunas señales, pero también de ellos se necesita más.
Más goles que marcar, pero también menos que sufrir. En 2026 la portería de Maignan ha permanecido imbatida solo en dos ocasiones a pesar de que De Winter ha respondido con buenas actuaciones cuando ha sustituido a los titulares. Allegri ya había hecho sonar una señal de alarma tras la semifinal de la Supercopa perdida contra el Napoli, pero los ciento ochenta minutos sin goles en contra frente al Verona y el Cagliari a caballo entre el año nuevo, se han quedado como dos episodios aislados porque en los cinco desafíos sucesivos los errores cometidos han costado goles pesados y éxitos esfumados.
Difícil de digerir para Allegri: el entrenador toscano sabe que su Milan tiene la tercera defensa menos batida del torneo después de las de la Roma y el Como, pero el equipo marca mucho menos que el Inter y por tanto ahí atrás debe ser casi perfecta. Algo que últimamente no ha sucedido.
Y luego está la recuperación de aquellos jugadores que actualmente no están al máximo: de Leao y Pulisic ya hemos hablado, mientras que en medio del campo hace falta que Fofana y Loftus-Cheek, ambos caídos al banquillo, vuelvan a aportar su grano de arena. El francés y el inglés están en declive y Ricci ha estado bien al no hacer notar su ausencia adaptándose bien al rol de interior derecho.
La fisicidad del ex-Mónaco y del ex-Chelsea puede ser útil para cambiar los partidos en el final; por eso en las próximas dos semanas y media, con un solo encuentro (la visita a Bolonia), el trabajo en el entrenamiento deberá ser útil para poner a punto la condición de los dos centrocampistas y de los otros que no están a tope.
Porque para el esprint final habrá necesidad de todos y, aunque el Milan tiene menos partidos que el Inter —que sigue en liza en la Copa Italia y en la Champions—, al tener que perseguir al líder y al mismo tiempo mantener a distancia a los rivales por la Champions, los márgenes de error serán reducidos.

EL MILAN FICHA A CISSÉ PARA EL MILAN FUTURO
Una de las dos plazas de extracomunitario que el Milan tiene libres para la temporada 2025/26 ha sido ocupada por El Hadj Malick Cissé, el defensa senegalés de la Be Sport Academy. El coste de la operación ha sido de 750.000 euros. Inicialmente se unirá al Milan Futuro. De aquí al lunes es posible otra operación con un joven, pero el club quiere, de todos modos, mantener las manos libres en caso de que surgiera una oportunidad para fichar a un defensa para Allegri.