Sale Elliott, entra Comvest

Es cuestión de días y el Milan tendrá un aspecto renovado: estamos a finales de enero, pero el nuevo rostro no afectará al equipo ni al mercado. La novedad estará en la estructura del club, en su propia composición: en la sede de la sociedad ya no ondeará una sola bandera, la de los Estados Unidos de América. Serán dos: la de EE. UU. y la de Canadá. La primera representará a RedBird, el fondo propiedad de Gerry Cardinale, que está a punto de refinanciar la deuda con Elliott. En lugar de la sociedad de gestión de inversiones dirigida por Paul Singer, entrará Manulife Comvest, una plataforma de crédito privado con sede principal en Toronto, Canadá.

El cambio, por usar un término «de campo», se hará en breve, muy breve: cuestión de días, quizá una semana. No mucho más: salvo que surjan impedimentos (nada que pueda frenar la operación), a principios de febrero el Milan tendrá una nueva estructura. Y aunque se presente algún obstáculo, será de poca importancia: trámites burocráticos que las partes esperan resolver rápidamente. El nuevo calendario se dio a conocer ayer en la junta directiva: inicialmente, la reestructuración estaba prevista para dentro del trimestre, es decir, para marzo.

La aceleración es noticia de las últimas horas. El nuevo Milan podría renovarse antes del cierre del mercado, o incluso antes del próximo compromiso deportivo: en Bolonia, segundo partido consecutivo fuera de casa programado para el martes 3 de febrero, el Milan podrá cambiar a los jugadores en el campo. Y eso no es todo: también son días decisivos para cambiar la estructura del organigrama de la sociedad. Al igual que ocurre con el equipo, habrá confirmaciones y cambios.

Las confirmaciones provienen del presidente Paolo Scaroni, del director general Giorgio Furlani y del director financiero Stefano Cocirio. Los consejeros de Elliott dejarán sus puestos para dar paso a los hombres de Comvest. La continuidad debe preservarse: ese debe ser también el pensamiento del futuro socio rossonero. Después de todo, el Milan no solo tiene una serie de resultados positivos en el campo, sino también fuera de él.

Lleva tres ejercicios consecutivos con resultados positivos: +6 millones en 2022-23, +4 en 2023-24 y +3 en 2024-25. Un aspecto aún más significativo que el proyecto del estadio propio. Es bajo la actual dirección que el club ha aprendido a moverse en régimen de autosuficiencia: en estos años han crecido la facturación y los ingresos comerciales.

Desde hacía tiempo, Cardinale reflexionaba sobre cómo saldar la deuda de 489 millones de euros, más intereses, concedida por Elliott y con vencimiento en 2028: Comvest tomará el relevo, lo que le permitirá alargar los plazos de devolución (con obligaciones que se fijarán antes de 2031) y, al mismo tiempo, reducir los tipos de interés, en una fórmula bastante habitual en operaciones financieras de este tipo. Como el vendor loan, el préstamo concedido por el vendedor: en el verano de 2022, Cardinale compró el Milan dando al club una estimación de 1200 millones, de los cuales 600 millones fueron pagados a Elliott y 550 prestados (con el correspondiente tipo de interés) por el vendedor al comprador.

En diciembre de 2024, la inversión adicional de RedBird redujo la deuda a 489 millones (más intereses). Los nuevos vencimientos se refieren a un horizonte temporal más amplio: RedBird y Cardinale seguirían así al frente del club con un proyecto a largo plazo. Un detalle nada desdeñable es la temporada deportiva: Allegri se ha fijado como objetivo volver a conquistar la zona de la Champions. La gran Europa garantiza ambiciones deportivas, pero también cuantiosos ingresos para las arcas del club.