¿El mayor aliado rossonero para los próximos cuatro meses? El calendario. O mejor dicho: los tiempos del calendario. Una oportunidad que aprovechar y de la que sus competidores directos no podrán disfrutar. Es decir, ese calendario que en el camino del Milan propondrá solamente una competición, mientras que en las rutas ajenas están previstas etapas en Champions, en Europa League y en Copa Italia.
El objetivo del Diavolo es claro, también porque de ahí non se escapa: transformar el mayor inconveniente de la temporada —la ausencia de torneos continentales— en una ventaja sobre la competencia. Tener que exhibirse en un solo frente beneficiará —debería beneficiar— en términos colectivos y también en relación con algunos individuos que necesitan dosificar sabiamente la gestión muscular. Es el caso, sobre todo, de Pulisic y Leao. Para Christian y Rafa, aunque sus respectivos números ofensivi siguen siendo absolutamente destacables, paradójicamente sigue siendo una temporada atormentada.
Tormentos que nacen de esa tipología de problemas físicos sibilinos, que dejan secuelas, que cuesta que desaparezcan del todo. La situación de los dos atacantes destaca porque el 2026 ha comenzado decididamente por debajo del nivel esperado respecto a los últimos meses de 2025, que estuvieron llenos de chispa. Pulisic aún no ha logrado marcar ni una sola vez (cinco partidos) y se nota que no está al cien por cien. En verano, como también había subrayado el seleccionador de EE. UU. Pochettino, de por medio había un tobillo dolorido.
Después, los problemas escalaron hasta el bíceps femoral (lesión ocurrida con la selección), una rotura de la que Christian está clínicamente curado pero que ha dejado residuos. También desde el punto de vista atlético y de la eficacia ante la portería. La consecuencia es que Allegri está prefiriendo —acertadamente— evitar sobrecargarlo y, por ello, el “Capitán América” ha empezado desde el banquillo en dos de los últimos tres partidos de liga (en Como se quedó allí durante todo el encuentro).
La buena noticia es que en las próximas semanas ya no habrá la congestión de partidos vivida en enero por los rossoneri. Entre las jornadas intersemanales y el partido recuperado a causa de la Supercopa, los rossoneri han saltado al campo cinco veces entre el 2 y el 18 de enero. Para una plantilla con 19 jugadores de campo (Giménez queda excluido de la cuenta), son muchas.
Ahora que las citas se espacian, por tanto, quien deba reajustarse un poco tendrá tiempo y modo de hacerlo. Lo mismo vale para Leão, el teórico socio de Pulisic en el ataque ideal que habita en la cabeza de Allegri. Rafa lleva cuatro partidos sin marcar, pero en su caso la atención, más que a la falta de gol, se dirige sobre todo a las condiciones del aductor. La palabra pubalgia es un término que desata miedos porque es un enemigo imprevisible y traicionero. Te ilusiona con haberte abandonado y después vuelve a tocarte el timbre.
En el caso de Rafa se convierte en un problema doble teniendo en cuenta su modo de jugar, basado en aceleraciones y progresiones. Leão juega con el freno de mano echado y se nota, aunque Allegri renuncia a él lo menos posible. El 10 rossonero está haciendo todo lo posible para solucionar la situación: trabaja en Milanello incluso cuando Milanello teóricamente estaría cerrado, realiza actividad específica también en casa, está potenciando la zona muscular concreta para que el aductor esté más respaldado en los movimientos.
Pero mientras tanto, en estas condiciones, al campo sale un Milan ofensivamente a medio servicio. Y el tándem de los sueños sigue atado con la cadena al poste: hasta este momento Chris y Rafa han compartido 328 minutos (repartidos en ocho partidos), sin el placer de un gol realizado cuando el compañero estaba en el campo. Allegri confía en que esta, una vez resueltos los problemas físicos, pueda convertirse en el arma extra para la carrera por la Champions.

¿LLEGARÁ DRAGUSIN EN ESTOS DÍAS?
“O mejoramos la plantilla, o si no nos quedamos como estamos” es el pensamiento de Massimiliano Allegri respecto a los últimos días del mercado invernal. Tras haber reforzado el ataque con Niclas Füllkrug, ahora el objetivo es apuntalar la defensa con una nueva incorporación ya lista que pueda ser una alternativa válida a Tomori, Gabbia, Pavlovic y De Winter.
Según explica esta mañana Tuttosport, el técnico milanista habría querido a Federico Gatti, pero la Juventus nunca se abrió a su salida. En los últimos días, suena con fuerza el nombre de Mario Gila, de la Lazio: ya ha habido contactos entre las partes, pero, tras el caso Romagnoli, difícilmente Lotito lo dejará salir ahora. Por tanto, es más probable que cualquier conversación por el español se posponga hasta el verano. Una vía que podría ser, en cambio, concreta en esta parte final del mercado invernal es la que conduce a Radu Dragusin, quien está de salida del Tottenham dado que hasta ahora ha sido poquísimo utilizado.
El nudo por resolver es, sin embargo, la fórmula del traspaso: hasta ahora, de hecho, los Spurs no se han abierto a la cesión con derecho de compra, sino que querrían incluir la obligatoriedad. Falta poco para el cierre de esta ventana de mercado de enero y, por tanto, el tiempo apremia. Si los ingleses cambian de opinión, el Milan podría hacer un intento por el ex del Genoa de aquí al 2 de febrero; de lo contrario, Allegri seguirá adelante con la actual plantilla a su disposición.