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Allegri espera el cambio de Pulisic-Leao

Desde abril de 2025, el público de San Siro siempre había festejado al menos un gol rossonero: el Milan de Allegri, contra el Parma, se quedó sin marcar por segunda vez en esta Serie A tras el 0-0 en el estadio de la Juventus. En casa, no se quedaba sin anotar en liga desde abril de 2025: era el Milan de Conceição. Toda otra historia, otra época rossonera.

El equipo del año pasado sufría y no alcanzó ni siquiera la Europa menos exclusiva; el de hoy corre para reingresar en el círculo selecto de la Champions. Sin embargo, hay necesidad de volver a ganar y el presupuesto básico para hacerlo es marcar un gol más que los demás: uno solo es suficiente para los éxitos de “corto muso” (por la mínima).

En cualquier caso, Max necesita nuevas soluciones ofensivas; sus dos mejores goleadores están estancados en la cifra de 8: aparte del gol del empate de Rafa ante el Como, la tabla de goleadores apenas se mueve.

Leão marcó al Cagliari su último gol de la victoria, y fue a principios de enero: después, dos goles que valieron dos puntos contra Genoa y Como. Peor le va a Pulisic, sin goles en todo lo que va de 2026: Chris acumuló todo su botín entre agosto y finales de diciembre. Hace falta más: a la caza de los dobles dígitos, para ambos se abre una fase decisiva de la temporada. Allegri necesita más que nunca su talento, su imprevisibilidad y, al mismo tiempo, la cuestión más trivial para un atacante: los goles.

En pareja – El entrenador estudia soluciones para el partido ante la Cremonese, decisivo para tomar impulso hacia el derbi del fin de semana siguiente. Leão y Pulisic siguen siendo los titulares designados aunque los números no los respalden: juntos, debido a las diversas lesiones, han jugado apenas 377 minutos. Cuatro veces desde el inicio y el resto solo en fracciones de partido. Resultado: un gol cada uno, Leão contra el Genoa (para remontar la desventaja) y uno de Pulisic en el derbi de ida.

La última actuación ante el Parma evidenció las mejoras de Rafa, voluntarioso pero aún ineficaz. Ciertamente desafortunado en la ocasión que estrelló en el palo. Pulisic, en cambio, está visiblemente lejos de su mejor forma: no obstante, el mejor Milan se vio con él en el campo, como eslabón de la cadena de alta calidad que partía de Modric y se desarrollaba con Rabiot. Por tanto, es posible que Max insista a la espera de una chispa que lo reanime a él y a todo el grupo.

Las otras soluciones – Las alternativas (por ahora) son las dos de siempre: Nkunku, que dio el acelerón entre finales de diciembre y principios de febrero con cinco goles, para luego detenerse de nuevo. O bien Füllkrug: desde que está en el Milan no se ha perdido un partido, ni siquiera cuando tenía un pie lastimado. Solo que, de sus diez presencias en liga, solo una fue como titular.

Uno es también su gol, entrando desde el banquillo en San Siro contra el Lecce. En marzo, Allegri recuperará a Giménez, nueve presencias antes de la lesión y ni un solo gol en Serie A. La visita de control a la que se someterá la próxima semana podrá conceder el visto bueno para su regreso: tendría un par de meses para intentar, al menos, estrenarse.


San Siro clave para llegar a Champions

Doce partidos para llegar a la meta. Lo que en Casa Milan, desde el inicio de la temporada, significa la clasificación para la próxima Champions League. Massimiliano Allegri lo ha repetido como un mantra durante meses: el “Diavolo” no puede quedarse fuera de la Europa que cuenta por dos años consecutivos. No es solo una cuestión de prestigio, sino también de mero balance económico. En el fútbol moderno, para aspirar a ser grandes hay que jugar en el torneo más rico del continente.

Y entonces el Milan, tras guardar en el cajón el sueño de la remontada por el scudetto ante el Inter líder —que se ha escapado a +10—, debe mirar hacia atrás. La ventaja de ocho puntos sobre la Juventus, quinta, y de nueve sobre la pareja Como-Atalanta, parece tranquilizadora a primera vista, pero los rossoneri deberán evitar sorpresas de aquí al final.

Teniendo en cuenta que en la clasificación también el Napoli y la Roma miran al Diavolo desde abajo a -4 puntos. Allegri, además, espera tener un aliado valioso en la carrera por la Champions: San Siro. De hecho, tres de los cuatro duelos más complicados que le esperan al Milan se jugarán ante su público. Empezando por el derbi del 8 de marzo, probablemente a las 20:45, en casa rossonera.

El calendario propone al equipo de Max seis desplazamientos como visitante. ¿El más duro? Sin duda a Nápoles en la jornada 31. Los otros contra Cremonese, Lazio, Verona, Sassuolo y Genoa no parecen prohibitivos. También porque las mayores dificultades con los equipos medio-bajos han llegado, increíblemente, en casa. Como las únicas dos derrotas, en San Siro, contra Cremonese y Parma. El Meazza, sin embargo, ha sido un fortín con las llamadas “big”.

De los ocho primeros de la clasificación, solo el Como ha arrancado un empate. Han caído, todas por la mínima, Inter (derbi de ida, aunque técnicamente en casa nerazzurra), Napoli, Roma y Bolonia. He aquí por qué los cruces con Inter (en la 28ª), Juventus (en la 34ª) y Atalanta (en la 36ª) dan menos miedo.

La paradoja, observando la trayectoria que ha tenido el Milan hasta ahora, es que casi asustan más Torino, Udinese y Cagliari, los otros equipos a los que enfrentarse entre los muros amigos. Basta con echar cuentas: con los clubes de la parte derecha de la tabla, los rossoneri se han dejado en San Siro nada menos que diez puntos. Irónicamente, los mismos que separan a Allegri del Inter, primero de la clase.

El técnico de Livorno no ha dejado de remarcar en varias ocasiones lo importante que es el apoyo de los aficionados. Sobre todo en las noches de gala, como por ejemplo en el triunfo contra el Napoli campeón de Italia, cuando el Milan se encontró defendiendo el 2-1 durante media hora, además del descuento. El efecto San Siro podrá echar una mano también en los partidazos con Inter y Juventus, aunque el estadio ha estado casi siempre lleno incluso en duelos de menos renombre. El Diavolo tiene la mejor media de espectadores de la Serie A: casi 73.000 por partido. Corazones rossoneri y aliados valiosos para los once en el campo.

La primera etapa del mini-campeonato que vale el esprint por la Champions arranca el domingo en Cremona, pero como se ha dicho, los partidos clave serán principalmente en Milán. Sumar puntos en los big matches —confirmando así la tendencia mantenida por los hombres de Allegri en toda la temporada— facilitaría mucho la misión. En Milanello, a pesar de la derrota contra el Parma el domingo, reina todavía el optimismo. En parte porque la ventaja es importante, en parte porque el Milan ha demostrado ser un grupo muy unido también y sobre todo en los momentos complicados.

La experiencia de veteranos como Modric, Maignan, Rabiot, Nkunku y los demás puede resultar útil en la gestión. Sin olvidar a él, Massimiliano Allegri. Si nos limitamos a los resultados en el campo —ignorando, por tanto, la penalización en la 2022-23 que mantuvo a la Juventus fuera de las competiciones europeas—, el técnico de Livorno ha terminado entre los cuatro primeros en todos los últimos ocho campeonatos en los que ha entrenado. Al fin y al cabo, el Milan lo eligió precisamente por este motivo en verano, tras el octavo puesto de la 2024-25: Max es una garantía como pocos otros de sus colegas en la Serie A. Y quiere demostrarlo una vez más.


Los nueve casos que enfurian al Milan

El mundo rossonero está en ebullición y no, Max Allegri definitivamente no habría querido encontrarse en estas condiciones con marzo —mes clave citado por él en repetidas ocasiones— a la vuelta de la esquina. Un único punto cosechado en las últimas dos jornadas de campeonato ha infligido al Milan un frenazo fatal para sus ambiciones de scudetto y, al mismo tiempo, ha dividido a la afición milanista: hay quienes señalan principalmente los problemas tácticos y quienes enumeran todos los agravios arbitrales, ya sean presuntos o manifiestos.

Agravios que, en las reflexiones de quienes los subrayan, corresponden a varios puntos que faltan en la cuenta final. El expediente es voluminoso, tanto que ha llevado al club rossonero a expresar sus quejas ante la AIA (Asociación Italiana de Árbitros) después del partido contra el Como: aquí hemos seleccionado los episodios más controvertidos.

Segunda jornada, 29 de agosto de 2025. Árbitro Marinelli, en el VAR Ghersini y Meraviglia. Con 0-0 en el marcador, se anula un gol a Gabbia. La dinámica es similar —pero solo en parte— al gol de Troilo en el Milan-Parma: córner desde la derecha de Modric, Gabbia se libera de Coulibaly empujándolo con los brazos. Marinelli acude al monitor y no concede el tanto. En el minuto 90, Gabriel embiste a Ricci: para el Milan la falta ocurre dentro del área, para el VAR no.

Tercera jornada, 14 de septiembre de 2025. Árbitro Marcenaro, en el VAR Fabbri y Paterna. En el minuto 40, con 0-0 en el marcador, se produce un lío entre el árbitro y el VAR: el primero pita penalti por falta de Freuler sobre Nkunku, pero luego es llamado al monitor por Fabbri y lo anula, sin analizar el claro empujón previo de Lucumí (más un contacto abajo) sobre el francés. En la práctica, Marcenaro observa en el monitor imágenes que solo son pertinentes en parte.

Octava jornada, 24 de octubre de 2025. Árbitro Zufferli, en el VAR Gariglio y Doveri. Los toscanos anotan su segundo gol por medio de Nzola tras un empujón de Moreo sobre Gabbia, sobre el cual no hubo intervención arbitral.

Novena jornada, 28 de octubre de 2025. Árbitro Doveri, en el VAR Chiffi y Dionisi. En el minuto 29, con 1-0 a favor del Milan, Lookman entra con dureza sobre el tobillo y la tibia de Fofana. Un step on foot relevante, con los tacos por delante. Doveri no saca ni siquiera la tarjeta amarilla, el VAR no interviene y, poco después, Lookman anota el gol del empate.

Decimotercera jornada, 29 de noviembre de 2025. Árbitro Collu, en el VAR Di Paolo y Paterna. Todo sucede en el tiempo de descuento, con 1-0 a favor del Milan. En el minuto 50 de la segunda parte, Marusic agarra a Pavlovic, quien a su vez sujeta por la cintura al jugador de la Lazio. El balón pateado por Romagnoli desde corta distancia impacta en el codo extendido (pero sin movimiento extra) del milanista.

Interviene el VAR, aunque habría bastado con un chequeo rápido: la extremidad fuera de su posición natural se define como “consecuencia” de la falta previa del jugador de la Lazio. En cualquier caso, no es penalti. El Milan protesta rabiosamente por una llamada al monitor que no debería haber existido y en base a la cual Collu habría podido, teóricamente, cambiar la decisión de campo de señalar un simple saque de esquina para la Lazio. Allegri, furioso, es expulsado.

Decimoquinta jornada, 14 de diciembre de 2025. Árbitro Crezzini, en el VAR Prontera y Maresca. En el minuto 66, se anula apresuradamente el gol del 3-1 de Pulisic por una presunta falta de Loftus-Cheek sobre Candé: las manos del inglés se apoyan en la espalda del jugador del Sassuolo, pero no hay un empujón evidente: el gol era legal. Después, los emilianos encontrarán el gol del 2-2 definitivo.

Decimonovena jornada, 8 de enero de 2026. Árbitro Mariani, en el VAR Di Paolo y Paterna. Con 1-0 a favor del Genoa, se produce un step on foot de Ostigard sobre Füllkrug dentro del área: Mariani deja jugar y el VAR no interviene. Las protestas rossoneras caen en saco roto, pero los aficionados añaden otra “ficha” al expediente. Además, muchos siguen convencidos también de que la intervención de Bartesaghi sobre Ellertsson no es penalti.

Aplazado de la vigesimocuarta jornada, 18 de febrero de 2026. Árbitro Mariani, en el VAR Gariglio y Maresca. Protestas rossoneras de todo tipo. En orden cronológico, la primera se refiere a una dura entrada de Van der Brempt sobre Pavlovic en la primera parte, en la cual Mariani no interviene de ninguna forma. El defensa rossonero se ve obligado a abandonar el campo al final del primer tiempo; los exámenes médicos descartaron posteriormente lesiones graves.

El final del encuentro es digno de un salón del Lejano Oeste: Saelemaekers corre el riesgo de ser expulsado, después Fàbregas lo sujeta de forma increíble bloqueando un contraataque. A casi todos se les agotan los nervios, vuelan insultos entre los banquillos y al final Allegri es expulsado. Ninguna sanción para el técnico del Como, quien al final del partido se disculpó varias veces públicamente por su gesto antideportivo. Unos días más tarde, Allegri invocaría la necesidad de la prueba por vídeo (prueba televisiva) también para episodios de este tipo.

Vigésima sexta jornada, 22 de febrero de 2026. Árbitro Piccinini, en el VAR Camplone y Pairetto. A los 7 minutos, el portero amarillo y azul Corvi impacta con violencia contra Loftus-Cheek, quien termina en el hospital: el Milan pide, inútilmente, un penalti.

A diez minutos del 90′ se decide el partido: Piccinini anula en directo el gol de Troilo, pero se deja “influenciar” por el VAR para cambiar de opinión: ante sus ojos, en la revisión del monitor, pasan las imágenes del “bloqueo” de Valenti sobre Maignan y de Troilo saltando por encima de la espalda de Bartesaghi. Conductas que son consideradas admisibles: el gol es convalidado. El Milan protesta no solo por el fondo de las presuntas faltas, sino también por una llamada al monitor considerada indebida.


Capello: “Champions nada asegurada”

Tres equipos para seis puestos. Desde el Milan, segundo, hasta la Atalanta, séptima, todos están en busca de un lugar en la próxima Champions League. ¿Cuántos puntos harán falta? Massimiliano Allegri, hace tiempo, había fijado en 74 la cuota mínima necesaria para estar bastante seguros de lograr el objetivo. «Creo que al final bastarán menos. También porque, con tantos enfrentamientos directos, todos dejarán algo por el camino necesariamente».

Los rossoneri han caído a -10 del Inter líder, pero mantienen una buena ventaja sobre la Juventus (quinta a 8 puntos del Diavolo), el Como y la Atalanta (empatados a -9 de los hombres de Allegri). «La derrota con el Parma nos dijo que el sueño del scudetto era una utopía, ahora el Milan debe estar atento a quienes vienen por detrás», dice sin demasiados rodeos don Fabio.

Al igual que la Roma y el Napoli, que van de la mano cuatro peldaños por debajo de los rossoneri y actualmente clasificados en la Europa que cuenta. «Pero todavía falta mucho, quedan doce jornadas por delante y muchos enfrentamientos directos que pueden marcar la diferencia», prosigue el ex técnico.

Como se ha dicho, el Diavolo todavía tiene una buena ventaja y no juega en Europa…

«Cierto, pero a menudo se distrae contra los pequeños. Yo creo que el Milan ha gastado de todos modos mucho a nivel mental para intentar mantenerse pegado al Inter y ahora existe el peligro de sufrir el contragolpe en la cabeza. Además, tiene dos defectos evidentes: faltan un defensor de gran nivel y un delantero centro para jugar de titular, visto que Allegri usa a Füllkrug solo con el partido en curso».

El nueve sería Leao, ¿no?

«Para mí, simplemente no es un delantero centro. Dejemos de lado el número de goles, pero el portugués no logra ser un punto de referencia para sus compañeros, ya podemos decirlo con conocimiento de causa».

El Milan debe jugar todavía contra Inter, Napoli, Juventus y Atalanta: ¿calendario difícil?

«No creo que sea un problema de calendario. El campeonato del Milan nos ha mostrado hasta aquí a un equipo que sufre más con los pequeños que con los grandes. Una tendencia impredecible, casi alocada».

También los otros tendrán muchos enfrentamientos directos: el primero llega el domingo por la noche, Roma-Juventus en el Olímpico.

«Será un partido ya decisivo para la Signora, menos para los giallorossi. Parecía que Spalletti estaba en el camino correcto, pero el segundo tiempo de Estambul contra el Galatasaray y la fea derrota con el Como de la semana pasada han hecho que los bianconeri recaigan en las dificultades. Perder en Roma significaría deslizarse probablemente a -7 de la zona Champions, si el Napoli ganara en Verona. La situación se volvería muy complicada».

Si Juve y Atalanta no remontan en la vuelta de esta noche del playoff de la Champions, la Roma será la única del grupo todavía en liza en Europa.

«Por una parte es un mérito y una oportunidad, porque Gasperini puede luchar en serio por ganar el trofeo. Una hazaña que ya logró con la Atalanta. Por otra, ser la única con el doble compromiso semanal puede ser una pequeña carga en la carrera por el cuarto puesto, es innegable. Tendrá que ser bueno el “Gasp” para dosificar hombres y energías, aunque su Roma me parece en gran crecimiento».

Mientras tanto, los giallorossi han dado caza al Napoli…

«Conte sigue pagando el exceso de lesiones. En los últimos partidos, por ejemplo, la ausencia de McTominay se ha sentido totalmente, sobre todo en el área rival: el escocés no es solo alguien que marca, sino que su presencia es fundamental para liberar a los compañeros. Sabe, es diferente si en un centro tengo que marcar a McTominay o si puedo concentrarme solamente en Hojlund…».

La emergencia nos ha hecho descubrir, sin embargo, a dos talentos como Vergara y Alisson Santos.

«Exacto, pero la pregunta correcta es otra: ¿por qué hemos tenido que esperar a las lesiones para ver en acción a un chico italiano como Vergara? De todos modos, el Napoli no puede sino mejorar a medida que Conte recupere piezas importantes. O al menos, eso espero».

¿La ralentización de los grandes ha vuelto a meter en juego al Como y a la Atalanta?

«Diría que sí, ambos lo están haciendo bien y deben al menos creer en la remontada. Contra el Milan y la Juve me sorprendió Fàbregas, que ha cambiado la piel de su Como, adaptándolo a los puntos débiles del rival de turno, aun a costa de renunciar a ciertos principios de juego. Significa que Cesc no lee un solo libro, sino que tiene una buena biblioteca de la que tomar inspiración (ríe, ndr)».

Curiosidad: la Atalanta, desde la llegada de Palladino, tiene un ritmo de Champions, 32 puntos en 15 jornadas.

«El cambio de ritmo se nota totalmente y no solo en los resultados. Respecto al pasado, la Dea juega un poco más con el físico, pero en mi opinión, para atrapar un puesto para la próxima Champions serán esenciales las recuperaciones de De Ketelaere y Raspadori, los hombres de calidad».

SE BUSCA NUEVO DELANTERO CENTRO

La temporada del Milan está superando con creces las expectativas, pero en la plantilla milanista existen algunas carencias bastante evidentes, como por ejemplo la falta de un gran delantero centro. El “Diavolo” necesita un verdadero “nueve” para la próxima campaña y este será el gran objetivo del mercado estival del club de via Aldo Rossi. No es un misterio que en enero los rossoneri intentaron fichar a Mateta del Crystal Palace, pero finalmente todo se fue al traste debido a problemas surgidos durante las revisiones médicas.

En verano, por tanto, el Milan volverá a la carga para fichar a un gran atacante y uno de los primeros nombres de la lista rossonera es el de Moise Kean. Así lo informa esta mañana Tuttosport, que explica que Max Allegri, quien lo conoce bien por haberlo entrenado ya en la Juventus, ya lo había indicado como refuerzo durante el pasado verano. El jugador de la Fiorentina tiene contrato hasta 2029, donde se incluyó una cláusula de rescisión de 62 millones de euros que está activa del 1 al 15 de julio. Sin embargo, la temporada actual está dando pocas satisfacciones a Kean, quien podría decidir cambiar de equipo al término de este campeonato.

Pero el delantero centro viola no es el único nombre en liza para convertirse en el nuevo delantero titular del Milan: Dusan Vlahovic, por ejemplo, sigue siendo un nombre a seguir (su contrato con la Juventus está por expirar), así como el de Pellegrino del Parma. Atención también a dos “top” en el aire: Darwin Núñez del Al-Hilal, que se ha quedado fuera después de que el club árabe fichara a Benzema en enero, y Gabriel Jesus del Arsenal, con contrato hasta 2027, quien ha cambiado recientemente de representante pasando a la escudería de Branchini, agente, entre otros, también de Max Allegri.


Cosas a mejorar de este Milan

Plantilla corta. Plantilla poco profunda. Plantilla con algunos suplentes que no dan la talla. Plantilla mejorable. Y así sucesivamente. Cuando una temporada da un giro negativo y se lleva consigo los sueños de gloria, se vuelve casi automático poner al equipo bajo el microscopio. Muchos juicios se revisan, se reescriben y, a veces, se invierten por completo. Pero es innegable que este Milan tendrá que enfrentarse a una remodelación (restyling) veraniega. Sería necesario incluso en caso de haber ganado el scudetto.

Primero, en términos numéricos. La próxima temporada —a falta de que la matemática lo certifique— el “Diavolo” jugará en Europa y, por tanto, será necesario aumentar el número de taquillas en Milanello. ¿Cómo mejorar la plantilla? Dentro del actual 3-5-2, las posiciones más delicadas que necesitarían reforzarse en primera instancia son cuatro: el delantero centro, los dos carrileros y la defensa.

  • Delantero Centro: Es un problema que el Milan arrastra desde hace años, parcheado primero con Ibra y luego con Giroud, pero afrontado por el club de forma muy relativa en términos de proyecto a medio plazo. Cuando el “Diavolo” lo intentó, fracasó (Giménez). Allegri ha mezclado las cartas varias veces, en parte por elección y sobre todo por necesidad, pero el recurso de traer cedido a Füllkrug es una prueba evidente de lo deficiente que es el puesto.
  • Carril Derecho: Detrás del titular indiscutible, Saelemaekers, está Athekame. Un perfil interesante pero inmaduro. Necesitaría crecer con más calma y no tener responsabilidades excesivas cuando están en juego el Scudetto o los millones de la Champions.
  • Carril Izquierdo: También aquí el departamento está a medio servicio. Bartesaghi le ha quitado la titularidad a un Estupiñán que, sin embargo, no está demostrando estar a la altura cuando se le requiere.
  • Defensa: En uno de los tres puestos delante de Maignan, por último, hace falta un central de peso y experiencia.

Estas son las necesidades primarias. Un equipo que ambiciona el título y un camino europeo digno debe elevar el nivel de sus suplentes. Es difícil imaginar en febrero la forma que podría tomar el equipo en verano, pero ya se pueden hacer algunas reflexiones sobre los que están ahora.

En la defensa, parece sentenciada la salida (en calidad de cedido) de Odogu, quien ha conocido el mundo de los “mayores” pero que, a día de hoy, se ha quedado en apenas 16 minutos en toda la temporada. Es razonable pensar que en su lugar llegue un central con experiencia que ofrezca una solución creíble adicional a Tomori, Gabbia, Pavlović y De Winter.

El centro del campo gira en torno al gran “Punto Interrogativo”. Sí, con mayúsculas, porque hablamos de Luka Modrić. Luka comunicará antes de que termine el campeonato qué desea para sí mismo de cara a la próxima temporada, y la directiva actuará en consecuencia. De los demás centrocampistas, el que tiene más papeletas para salir es Loftus-Cheek.

Tras recalcar la situación dudosa de Athekame y Estupiñán, pasamos al ataque, donde el panorama es bastante fluido. Es complicado decantarse por un nombre con la total certeza de que se vaya a quedar. Leão parecería ser el más “tranquilo”, pero no se le considera alguien estrictamente intransferible. Pulisic termina contrato y mucho, si no todo, dependerá de una posible firma que está tardando en ponerse negro sobre blanco. Sobre Nkunku persisten dudas generalizadas, con Giménez es muy probable que el club busque un comprador, y Füllkrug se jugará sus opciones de ser fichado definitivamente (algo que no es seguro, aunque la cifra sea irrisoria) en estos últimos tres meses.


Leao y Pulisic no funcionan juntos

A doce partidos de la bandera a cuadros, el proyecto original no es más que una idea intrigante, sugerente y seguramente prometedora. Pero, precisamente, solo una idea. Porque una cosa son las expectativas y las premisas, y otra lo que sucede en el campo. Rafa Leão y Christian Pulisic necesitarán más rodaje, un mejor compenetración y una sintonía más viva para poder formar realmente una pareja de ataque a la altura de su potencial.

Era el tándem titular designado en verano para dar al “Diavolo” una fase ofensiva de alto nivel. Jugadores que juntos eran considerados —legítimamente— capaces de desquiciar cualquier defensa, de facilitar las llegate de sus compañeros, de marcar goles y, al mismo tiempo, de crear los de los demás. La realidad nos dice que han trabajado prácticamente solos.

Más allá de un 2026 donde no están logrando engranar —Leão ha marcado 3 goles (Cagliari, Genoa y Como), mientras que Pulisic sigue a cero—, sus cifras goleadoras estacionales no son negativas. Sin embargo, se encuentran muy pocas huellas de ellos actuando juntos.

Gran parte de esta falta de sintonía depende, sin duda, de los diversos problemas físicos. A menudo, cuando estaba uno, faltaba el otro, y viceversa. En las últimas semanas, además, ambos han sufrido.

  • Rafa Leão: Arrastra una pubalgia che empezó de forma silenciosa y que, aunque no ha estallado del todo, es lo suficientemente molesta como para obligarlo a jugar con el “freno de mano echado”.
  • Christian Pulisic: Está teniendo una temporada con un problema tras otro. Nunca nada excesivamente invalidante, pero tampoco ha disfrutado de un periodo de serenidad médica. Desde el verano con un tobillo dolorido, seguido de una lesión en el bíceps femoral y, por último, una bursitis.

Así, la pareja designada solo ha podido compartir el campo en pocas ocasiones. Basta pensar que el partido contra el Parma fue apenas la cuarta vez en todo el campeonato que ambos iniciaron como titulares juntos. La sensación sigue siendo la misma: tienden a buscar la jugada individual por encima del diálogo mutuo.

Basta con repasar las acciones más peligrosas: Pulisic, primero bloqueado a pocos pasos de Corvi y luego protagonista de un grave error desde una posición óptima, fue habilitado por Saelemaekers y Rabiot. El poste de Leão llegó tras una asistencia, también de Rabiot.

Las cifras generales siguen estando de su parte —en el campeonato ambos suman 8 goles: Christian tiene un promedio de un tanto cada 112 minutos, y Rafa ya ha igualado la cifra de toda la temporada pasada—, pero los tándems están concebidos para pedalear juntos. Sobre todo en partidos como este frente al Parma, ante equipos muy cerrados, ¿quién si no ellos debería garantizar ese extra de técnica para regatear y crear superioridad numérica?

La triste moraleja para el “Diavolo”, que cae tras 24 partidos sin conocer la derrota y se despide definitivamente del Inter, es la conciencia de no haber logrado con sus atacantes dar sentido goleador a una superioridad aplastante. Una lástima, para uno de los Milan más intensos de la temporada.

LA SITUACIÓN DE GABBIA Y LOFTUS-CHEEK

El accidentado partido contra el Parma ha dejado consecuencias profundas en la plantilla. Aquí los detalles del estado de los dos jugadores afectados:

  • Ruben Loftus-Cheek: Quirófano y baja prolongada: El choque con el portero Corvi fue mucho más grave de lo que se apreció inicialmente.
    • Diagnóstico: Fractura del proceso alveolar de la mandíbula y pérdida de varias piezas dentales.
    • Intervención: Fue operado con éxito por el Dr. Autelitano para la reducción y estabilización de la fractura.

    Tiempo de baja: 8 semanas (2 meses). Se perderá el Derbi, gran parte de la fase decisiva de la liga y solo regresaría para las últimas jornadas de mayo.

    • Matteo Gabbia: Solo un susto. A diferencia del inglés, las noticias para el central italiano son positivas tras el susto en el calentamiento.
      • Diagnóstico: Las pruebas no han mostrado lesiones. Se trata de un simple resentimiento en los flexores de la pierna derecha.
      • Disponibilidad: Se evaluará día a día. Es duda para el partido contra la Cremonese el próximo domingo, pero su presencia en el Derbi del 8 de marzo no corre peligro.

      PUNTOS PERDIDOS CUANDO NO JUEGA GABBIA

      Durante el calentamiento, Matteo Gabbia, que inicialmente iba a ser titular, se detuvo por un problema muscular que le impidió saltar al campo. El trío defensivo alineado por Max Allegri fue inédito, con Tomori, De Winter y Bartesaghi, mientras que Pavlović se quedó fuera de inicio por el golpe sufrido ante el Como (aunque entró en la segunda parte).

      Los datos del rendimiento de los rossoneri sin su número “46” son reveladores:

      Sin Matteo Gabbia, el Milan ha jugado 4 partidos este año: 3 derrotas y 1 victoria.

      • Supercopa de Italia: Contra el Napoli, derrota por 2-0 (Gabbia ausente).
      • Copa Italia (Octavos): Contra la Lazio, derrota por 1-0 (Gabbia ausente).
      • Serie A: Contra el Parma, derrota por 0-1 (Gabbia ausente por lesión de última hora).
      • Serie A: La única victoria sin el central italiano fue el Milan 3-0 ante el Verona.

      Considerando que el Milan solo ha sufrido 4 derrotas en toda la temporada hasta ahora, y que en 3 de ellas no estaba Gabbia, es imposible que se trate de una simple coincidencia.


      ¿Era legal el gol del Parma?

      Cuando el árbitro Piccinini anuló inicialmente el gol del Parma y fue llamado por la sala VAR al monitor, la mayoría de los presentes pensó que la imagen clave sería la forma en que Troilo se había impuesto a Bartesaghi para cabecear (de hecho, Leão publicó en sus redes sociales una captura de ese salto tras el partido).

      Sin embargo, el foco arbitral estaba en otro punto, milésimas de segundo antes: el posible bloqueo de Valenti sobre Maignan, que habría obstaculizado la salida del portero francés.

      Finalmente, al explicar públicamente su decisión (mediante el sistema de audio en directo del estadio), Piccinini aclaró: “Tras la revisión, el número 5 del Parma non commette nessun fallo su Maignan (no comete falta sobre Maignan) y el gol es reglamentario”.

      El post-partido rossonero se encendió de inmediato. En el punto de mira de las críticas estuvo el durísimo choque entre Corvi y Loftus-Cheek, que no conllevó ninguna sanción arbitral, y después el gol de Troilo saltando sobre la espalda de Bartesaghi, sumado al presunto bloqueo de Valenti.

      Del “bloqueo” a la “obstrucción”, de hecho, hay un paso muy corto. En el baloncesto es un método utilizado con frecuencia, pero también se usa en el fútbol. Se trata de bloqueos preventivos (o “semi-bloqueos”, como los llamó Landucci) realizados antes de que pase el balón. El objetivo es evidente: cerrar el paso al adversario, “romper” su trayectoria y hacerle perder ese instante decisivo para un anticipo o, en el caso del portero, para una salida.

      La frontera entre la estrategia y la infracción es finísima. El fútbol es un deporte de contacto, pero el área pequeña suele ser territorio “protegido”, especialmente para los porteros. Los árbitros tienden a castigar casi siempre las intervenciones en las que los rivales los tocan, los desplazan o los molestan.

      Tanto es así que Piccinini, en un primer momento, había anulado el tanto. El criterio cambió tras la larguísima revisión en el monitor. Reglamento en mano, la norma indica que “obstaculizar la progresión de un adversario significa desplazarse hacia la trayectoria de un oponente para obstruirlo, bloquearlo, hacer que reduzca la velocidad o forzarlo a cambiar de dirección cuando el balón no está a distancia de juego de ninguno de los dos futbolistas”.

      Dicha norma, si se siguiera al pie de la letra, equivaldría a detener el juego más o menos cada dos minutos. Por tanto, la discrecionalidad del árbitro se basa en la intensidad del contacto, manteniendo el concepto anterior: una cosa es un bloqueo en el centro del campo y otra muy distinta en el área pequeña.

      En el post-partido, además, el segundo de Allegri, Landucci, evitó echar leña al fuego. Es más, prácticamente absolvió a Piccinini: “El árbitro decidió así; nosotros no debemos buscar coartadas, porque nosotros también hacemos lo mismo. Son semi-bloqueos que no se pitan. Él (Valenti) fue puesto ahí a propósito para jugar el balón al segundo palo. No quiero comentar, nosotros también nos equivocamos; no sé si fue falta o no. Aceptamos, como siempre, las decisiones del árbitro”.

      Entonces: ¿se pita o no se pita en casos como este? ¿Cómo preparan los entrenadores estos bloqueos? Trasladamos las preguntas a Stefano Nava, ex-defensor y entrenador rossonero: “Cuando se preparan los partidos, se evalúan las cualidades de los rivales. Sobre todo en los saques de esquina, se tiende a colocar a un jugador cerca del portero con la función de gravitar a su alrededor”.

      “El planteamiento es sencillo: los balones llegan tan rápido que un portero debe decidir qué hacer —salir, cubrir el palo, qué posición tomar— en medio segundo. Si tienes a un ‘estorbo’ que te impide esa libertad de decisión, el que ataca tiene ventaja. A partir de ahí, pueden pasar dos cosas. O bien cuando sale el balón el trabajo de distracción cesa y ese jugador también busca el gol; o bien el ‘distractor’, si es astuto, se desentiende totalmente del balón. Se hace, lo hacen todos, depende también de la trayectoria del córner, si es cerrada o abierta”.

      Nava apoya la tesis de Landucci y es bastante crítico con la fase defensiva rossonera: “La posición de Valenti es correcta; la culpa, a mi modo de ver, es de Maignan, que tendría que haberlo empujado, incluso de malas formas. El área pequeña es un reino intocable para un portero, él debe mandar. Para mí, es otro gol bajo su responsabilidad. Valenti es listo, no mira nunca la trayectoria del balón, solo cómo y hacia dónde se mueve Maignan”.

      “Dicho esto, añadiría que Bartesaghi también tendría que haber sido dueño de la situación. No puede permitir que Troilo le salte encima; debe hacer valer su físico. Davide está creciendo muchísimo, pero en ciertas situaciones hace falta ‘veneno’”.

      ERA PENALTY SOBRE LOFTUS-CHEEK

      Por otro fin de semana consecutivo, el protagonista no fue el fútbol, sino el arbitraje. Tras los incidentes del Atalanta-Napoli, el Milan-Parma se vio empañado por errores groseros. Estas son las conclusiones de la moviola:

      • El choque Corvi-Loftus Cheek: “¿Penalti?” La acción: Ambos miran el balón, nadie llega a tocarlo y el choque es inevitable.
      • El veredicto: “La salida del portero fue imprudente, sin duda. Ante la duda, es más penalti que otra cosa”. Piccinini, incomprensiblemente, pitó falta a favor de la defensa del Parma.
      • El gol de Troilo: “De la anulación a la validación” La acción: Piccinini anula el gol en el campo por falta de Valenti sobre Maignan. Tras la revisión en el monitor (OFR), cambia de opinión.
      • El veredicto: La obstrucción de Valenti sobre Maignan existe, pero no es “neta ni invalidante”. Sin embargo, el periódico señala que la acción de Troilo, que arrolla a Bartesaghi al caer, podría haber sido considerada falta. Al final, gol validado tras mucho esfuerzo.
      • Otros episodios (No penaltis) Keita-Leão: Contacto ligero, nada punible.

      Conclusión del Corriere: “Camplone (VAR) se lleva un 5. Una sí, otra no: así no funcionan las cosas”.

      OCHO SEMANAS DE BAJA PARA EL JUGADOR INGLÉS

      Esta es la noticia que nadie en Milanello quería recibir. Se confirma la gravedad del choque con el portero Corvi y las consecuencias para el centrocampista inglés son serias. Aquí tienes la traducción y el análisis del comunicado oficial:

      AC Milan comunica que Ruben Loftus-Cheek sufrió ayer un importante traumatismo facial que le provocó la fractura del proceso alveolar de la mandíbula. El futbolista fue ingresado en el departamento de Cirugía Maxilofacial y Clínica Odontológica del Hospital Santi Paolo e Carlo, donde hoy ha sido intervenido quirúrgicamente por el Dr. Luca Autelitano.

      La operación de reducción y estabilización de la fractura ha sido un éxito total. Ruben se encuentra bien y ya ha recibido el alta hospitalaria. Los tiempos de recuperación estimados son de aproximadamente ocho semanas (2 meses).

      El mensaje de Ruben en redes sociales: “Ha sido un golpe duro, pero lo peor ya ha pasado. Gracias de corazón a todo el equipo médico que me ha asistido con profesionalidad. Un gracias especial a vosotros, los aficionados, por los muchísimos mensajes de afecto: me han dado una fuerza increíble. Gracias a mis compañeros: somos un grupo, somos una familia. Ahora, adelante hacia nuestros objetivos, fuertes y unidos. Together”.


      La amarilla de Rabiot que preocupa

      La buena noticia es que mañana vuelve Adrien. Tras cumplir la sanción recibida en el convulso final de Pisa, Rabiot está listo para situarse de nuevo en el centro del campo del Milan que desafía al Parma en San Siro. ¿Y la mala noticia entonces cuál es? La expulsión por doble amarilla en el Cetilar Arena provocó que el nombre del francés permanezca en la lista de apercibidos rossoneri.

      Traducido a términos prácticos: ante la próxima tarjeta amarilla, el juez deportivo detendrá de nuevo a Adrien. Y con el derbi contra el Inter a la vuelta de la esquina —se jugará el fin de semana del 8 de marzo—, el asunto inquieta bastante a los aficionados del “Diavolo”. Porque los números son claros: hay un Milan con y un Milan sin Rabiot.

      El primer indicio es sencillo: la única derrota del equipo de Massimiliano Allegri en Serie A llegó en la primera jornada contra la Cremonese, cuando el francés era aún jugador del Marsella (en pleno conflicto tras una pelea en el vestuario con Rowe). Desde su llegada a Milán pocas semanas después, Max lo alineó inmediatamente como titular y, salvo causas de fuerza mayor, nunca ha renunciado a su pupilo.

      Los números son más que un indicio: en las 8 jornadas en las que el Milan no pudo contar con Adrien, el botín fue de apenas 13 puntos, con una media de 1,62 por partido. Con esa marcha, hoy el Milan sería octavo. Por suerte, en las otras 17 jornadas con Rabiot en el campo, el balance es de: 12 victorias, 5 empates y ninguna derrota. Un promedio de 2,41 puntos por partido. Si el Milan hubiera tenido a Adrien las 25 jornadas, estaría codo con codo con el Inter con unos 60-61 puntos.

      El propio Allegri reconoce que este Rabiot es el mejor de siempre. Ataca, defiende, organiza, corre: un jugador total cuya ausencia se sintió contra el Como. Precisamente por esto, la doble amarilla en Pisa no gustó al club: la primera por una falta dudosa y la segunda por protestar (que incluso le costó una multa de 10.000€ al director deportivo Igli Tare por sus airadas quejas al árbitro). En el francés, Luka Modrić ha encontrado al socio perfecto: mientras uno baja a recibir y tejer la jugada, el otro lo hace todo gracias a su despliegue físico. El resultado: con los dos veteranos juntos desde el inicio, el Milan no ha perdido nunca esta temporada. No parece ser casualidad.

      Recuperar a Adrien contra el Parma es un alivio, pero el dilema —si no es amonestado mañana— se presentará en una semana contra la Cremonese, justo antes del derbi: ¿Es mejor alinearlo con el riesgo de la amarilla o reservarlo para el Inter? Esta pregunta podría agitar el sueño de Allegri la próxima semana, aunque estos cálculos a veces traen mala suerte. Por ahora, el objetivo es batir al Parma para seguir creyendo en la remontada. Los siete puntos de distancia con el Inter parecen un abismo, pero en Milanello no quieren dejar de soñar. Y parafraseando al propio jugador: «con Rabiot c’est plus facile».


      El Milan a la gresca con los árbitros

      El día después del Milan-Como, la rabia por la lesión de Pavlović, golpeado duramente en la tibia izquierda por Van der Brempt, se mezcla con la amargura por la decisión del árbitro Mariani de ni siquiera mostrar la tarjeta amarilla al defensor. Desde el campo resultó evidente que la intervención del jugador de Fàbregas fue particularmente dura y, sobre todo, peligrosa.

      En Milanello y en la sede de Via Aldo Rossi, tras revisar la acción repetidamente, nadie se explica por qué no hubo una llamada del VAR y, en consecuencia, la tarjeta roja. No es el primer episodio de la temporada 2025-26 que deja perplejos a los dirigentes rossoneri, por lo que ayer se realizó una llamada a la cúpula de la AIA (Asociación Italiana de Árbitros). No fue una protesta formal, pero sí una forma de hacer entender cortésmente que lo que está sucediendo con las decisiones arbitrales no gusta.

      El resultado de los exámenes médicos del central serbio es claro: «Vasto hematoma de los tejidos blandos e imbibición edematoso-hemorrágica del hueso peroneal sin interrupción de la cortical». En San Siro hubo mucha preocupación; de hecho, el futbolista abandonó el estadio en chanclas, con el tobillo inmovilizado por una férula y utilizando el ascensor para llegar al garaje.

      La hipótesis de una fractura de peroné que le hiciera decir adiós a la temporada no era descabellada visto el impacto de los tacos en un punto tan sensible. Un daño así, que lo deja fuera para el partido contra el Parma, “debe” ser castigado con tarjeta. Preferiblemente roja. La amargura milanista es palpable porque jugar más de un tiempo en superioridad numérica habría cambiado, quizás, el rumbo del partido. En cambio, quien salió fue Pavlović, obligado al cambio en el descanso, restándole a Allegri una sustitución para la segunda parte.

      El expulsado terminó siendo el entrenador de Livorno, que fue a “defender” a Saelemaekers tras su altercado con Fàbregas. Junto a Max, fueron alejados el dirigente del Como Davide Cattaneo y el asistente Diego Pérez Castillo. Sin embargo, en el Milan sostienen que era Cesc —quien admitió su error ante los periodistas— quien merecía la roja por sujetar a Saelemaekers de la camiseta.

      En su lugar pagó Allegri, en su tercera expulsión de la temporada. El domingo, en el banquillo estará su fiel segundo Marco Landucci, y Max verá el Milan-Parma desde la grada. Entre liga y copa, ya suma cinco partidos como espectador. Aunque la conexión entre ambos técnicos es de hierro tras veinte años trabajando juntos, la ausencia del primer entrenador será un hándicap para Maignan y compañía.

      El Milan evitó el miércoles hacer declaraciones polémicas ante las cámaras. La actitud de la directiva ha sido de gran responsabilidad y equilibrio, especialmente tras la visita del dueño Gerry Cardinale a la Liga Serie A para hablar del estadio y la expansión del fútbol italiano. Al mismo tiempo, no todas las actuaciones arbitrales han gustado al “Diavolo” y así se le ha hecho notar de forma educada a la AIA.

      Se recuerdan los dos puntos perdidos ante el Sassuolo por un gol anulado injustamente a Pulisic, el penalti no concedido a Nkunku ante el Bolonia o la falta sobre Gabbia que favoreció el gol del Pisa. También chirría el dato de los penaltis: el Milan es el segundo equipo con más penaltis en contra (7), solo después del Napoli (8). Hay motivos suficientes para esperar que estos errores no se repitan en el final del campeonato.


      Un Jashari cada vez más decisivo

      De un pase así —cuarenta metros de arcoíris que aterrizó en los pies de Leão— dibujado bajo los ojos de Tom Brady, el mítico quarterback del fútbol americano, hay que estar orgulloso. Sobre todo porque ese balón, pateado con la naturalidad más desarmante del mundo por Jashari en la segunda mitad, permitió a Rafa [Leão] enderezar el partido. Bienvenidos al mundo de Ardon, el “aprendiz” que estudia para ser el sucesor de Modrić.

      En la previa ya lo había comentado con los ojos brillantes: “Es la primera vez que puedo jugar con Luka desde el inicio, espero que sea un gran partido juntos. Es un jugador fantástico”. Se cuidaron las espaldas mutuamente: cuando Modrić se soltaba al ataque, el suizo se colocaba en el centro para proteger a la defensa. Y viceversa.

      Jashari subrayó la satisfacción de empezar (se sobrentiende: por fin) un partido con Luka, porque en las ideas de Allegri él es el “vice-Modrić”. Cuando el croata ha necesitado recuperar el aliento, Jashari ha ocupado su lugar. Sin embargo, Ardon posee entre sus virtudes la elasticidad táctica: puede jugar tanto por delante de la defensa como de interior.

      Y así es como lo ubicó Max esta vez. Una posición nada trivial, en el sector centro-izquierdo. Traducido: le tocó a él situarse allí donde normalmente gobierna Rabiot, es decir, la ausencia más pesada, sin duda alguna, con la que puede lidiar el Milan este año. Ardon no es Adrien, pero es un chico con una personalidad muy marcada.

      Ya lo había demostrado el pasado verano, cuando el Brujas puso en escena el habitual y agotador estira y afloja sobre el precio de venta. Una situación que molestó a Jashari hasta tal punto que decidió tomar la línea dura, poniéndose prácticamente él mismo fuera de la plantilla: “o me venden al Milan, o me quedo fuera”. Un pulso en el que terminó ganando él, quien finalmente alcanzó su particular “Eldorado” en Milanello.

      Sin embargo, después se interpuso la mala suerte: derribado por “fuego amigo”, es decir, dos meses fuera con una fractura de peroné tras un choque en el entrenamiento con Giménez. Era el inicio de la temporada, y para él fue como subir el Zoncolan (uno de los puertos más duros del ciclismo) de inmediato. Cuando regresó, Allegri empezó a mimarlo públicamente. Del estilo: “el chico tiene mucha clase, ya verán en cuanto empiece a sumar minutos en las piernas”.

      Por otra parte, nadie ha dudado nunca de la calidad de la “tela” de Jashari. Lo demuestra también la inversión, que no fue precisamente un precio de outlet: 34 millones más 3 de bonos, es decir, el segundo gasto más importante del pasado verano después del de Nkunku.

      Jashari posee una cualidad no tan común para un centrocampista: une unos pies delicados con una agresividad competitiva (cattiveria agonistica). Es capaz de dibujar lanzamientos como el que le puso a Leão y, al mismo tiempo, arrancar balones al rival. Solo debe seguir creciendo, observando al maestro Modrić. “Somos afortunados de tenerlo con nosotros y los chicos deben aprovechar este tiempo a su lado”, había dicho Allegri a propósito de Luka tras el partido en Pisa. Jashari lo sabe, y lo está haciendo. Un pase “a lo Modrić” bajo la mirada de Tom Brady: hay postales mucho más feas.

      SIN FRACTURA PARA PAVLOVIC

      Suspiro de alivio por Pavlović. El defensa serbio se sometió esta mañana a pruebas médicas tras el violento golpe sufrido al final del primer tiempo por parte de Van der Brempt y su sustitución obligatoria en el descanso. Los exámenes han excluido fracturas, pero han evidenciado un hematoma en la zona de los tejidos blandos cerca del peroné de la pierna izquierda.

      Queda ahora por entender cuál será la evolución de la lesión. Existe cierta preocupación en Milanello porque el informe médico (“Vasto hematoma de los tejidos blandos e imbibición edematoso-hemorrágica del hueso peroneal sin interrupción de la cortical”) es de los que no dejan tranquilo con vistas al Milan-Parma del domingo.

      Pavlović está, como mínimo, en serio riesgo para el próximo partido. Veremos si regresará en Cremona el 1 de marzo o si intentará estar presente ya contra los gialloblù. Si Pavlović no se recupera, con vistas al domingo en defensa jugarán, al igual que en la segunda parte de ayer por la noche, Tomori, Gabbia y De Winter.

      El inglés, por su parte, volverá a estar regularmente a disposición ya este domingo. Ayer por la noche estuvo en el banquillo, pero no saltó al campo ni como titular ni con el partido en curso a causa de un ligero virus. Contra el Parma estará listo y convocado, al igual que Rabiot, que ya ha cumplido su jornada de sanción.