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La amarilla de Rabiot que preocupa

La buena noticia es que mañana vuelve Adrien. Tras cumplir la sanción recibida en el convulso final de Pisa, Rabiot está listo para situarse de nuevo en el centro del campo del Milan que desafía al Parma en San Siro. ¿Y la mala noticia entonces cuál es? La expulsión por doble amarilla en el Cetilar Arena provocó que el nombre del francés permanezca en la lista de apercibidos rossoneri.

Traducido a términos prácticos: ante la próxima tarjeta amarilla, el juez deportivo detendrá de nuevo a Adrien. Y con el derbi contra el Inter a la vuelta de la esquina —se jugará el fin de semana del 8 de marzo—, el asunto inquieta bastante a los aficionados del “Diavolo”. Porque los números son claros: hay un Milan con y un Milan sin Rabiot.

El primer indicio es sencillo: la única derrota del equipo de Massimiliano Allegri en Serie A llegó en la primera jornada contra la Cremonese, cuando el francés era aún jugador del Marsella (en pleno conflicto tras una pelea en el vestuario con Rowe). Desde su llegada a Milán pocas semanas después, Max lo alineó inmediatamente como titular y, salvo causas de fuerza mayor, nunca ha renunciado a su pupilo.

Los números son más que un indicio: en las 8 jornadas en las que el Milan no pudo contar con Adrien, el botín fue de apenas 13 puntos, con una media de 1,62 por partido. Con esa marcha, hoy el Milan sería octavo. Por suerte, en las otras 17 jornadas con Rabiot en el campo, el balance es de: 12 victorias, 5 empates y ninguna derrota. Un promedio de 2,41 puntos por partido. Si el Milan hubiera tenido a Adrien las 25 jornadas, estaría codo con codo con el Inter con unos 60-61 puntos.

El propio Allegri reconoce que este Rabiot es el mejor de siempre. Ataca, defiende, organiza, corre: un jugador total cuya ausencia se sintió contra el Como. Precisamente por esto, la doble amarilla en Pisa no gustó al club: la primera por una falta dudosa y la segunda por protestar (que incluso le costó una multa de 10.000€ al director deportivo Igli Tare por sus airadas quejas al árbitro). En el francés, Luka Modrić ha encontrado al socio perfecto: mientras uno baja a recibir y tejer la jugada, el otro lo hace todo gracias a su despliegue físico. El resultado: con los dos veteranos juntos desde el inicio, el Milan no ha perdido nunca esta temporada. No parece ser casualidad.

Recuperar a Adrien contra el Parma es un alivio, pero el dilema —si no es amonestado mañana— se presentará en una semana contra la Cremonese, justo antes del derbi: ¿Es mejor alinearlo con el riesgo de la amarilla o reservarlo para el Inter? Esta pregunta podría agitar el sueño de Allegri la próxima semana, aunque estos cálculos a veces traen mala suerte. Por ahora, el objetivo es batir al Parma para seguir creyendo en la remontada. Los siete puntos de distancia con el Inter parecen un abismo, pero en Milanello no quieren dejar de soñar. Y parafraseando al propio jugador: «con Rabiot c’est plus facile».


El Milan a la gresca con los árbitros

El día después del Milan-Como, la rabia por la lesión de Pavlović, golpeado duramente en la tibia izquierda por Van der Brempt, se mezcla con la amargura por la decisión del árbitro Mariani de ni siquiera mostrar la tarjeta amarilla al defensor. Desde el campo resultó evidente que la intervención del jugador de Fàbregas fue particularmente dura y, sobre todo, peligrosa.

En Milanello y en la sede de Via Aldo Rossi, tras revisar la acción repetidamente, nadie se explica por qué no hubo una llamada del VAR y, en consecuencia, la tarjeta roja. No es el primer episodio de la temporada 2025-26 que deja perplejos a los dirigentes rossoneri, por lo que ayer se realizó una llamada a la cúpula de la AIA (Asociación Italiana de Árbitros). No fue una protesta formal, pero sí una forma de hacer entender cortésmente que lo que está sucediendo con las decisiones arbitrales no gusta.

El resultado de los exámenes médicos del central serbio es claro: «Vasto hematoma de los tejidos blandos e imbibición edematoso-hemorrágica del hueso peroneal sin interrupción de la cortical». En San Siro hubo mucha preocupación; de hecho, el futbolista abandonó el estadio en chanclas, con el tobillo inmovilizado por una férula y utilizando el ascensor para llegar al garaje.

La hipótesis de una fractura de peroné que le hiciera decir adiós a la temporada no era descabellada visto el impacto de los tacos en un punto tan sensible. Un daño así, que lo deja fuera para el partido contra el Parma, “debe” ser castigado con tarjeta. Preferiblemente roja. La amargura milanista es palpable porque jugar más de un tiempo en superioridad numérica habría cambiado, quizás, el rumbo del partido. En cambio, quien salió fue Pavlović, obligado al cambio en el descanso, restándole a Allegri una sustitución para la segunda parte.

El expulsado terminó siendo el entrenador de Livorno, que fue a “defender” a Saelemaekers tras su altercado con Fàbregas. Junto a Max, fueron alejados el dirigente del Como Davide Cattaneo y el asistente Diego Pérez Castillo. Sin embargo, en el Milan sostienen que era Cesc —quien admitió su error ante los periodistas— quien merecía la roja por sujetar a Saelemaekers de la camiseta.

En su lugar pagó Allegri, en su tercera expulsión de la temporada. El domingo, en el banquillo estará su fiel segundo Marco Landucci, y Max verá el Milan-Parma desde la grada. Entre liga y copa, ya suma cinco partidos como espectador. Aunque la conexión entre ambos técnicos es de hierro tras veinte años trabajando juntos, la ausencia del primer entrenador será un hándicap para Maignan y compañía.

El Milan evitó el miércoles hacer declaraciones polémicas ante las cámaras. La actitud de la directiva ha sido de gran responsabilidad y equilibrio, especialmente tras la visita del dueño Gerry Cardinale a la Liga Serie A para hablar del estadio y la expansión del fútbol italiano. Al mismo tiempo, no todas las actuaciones arbitrales han gustado al “Diavolo” y así se le ha hecho notar de forma educada a la AIA.

Se recuerdan los dos puntos perdidos ante el Sassuolo por un gol anulado injustamente a Pulisic, el penalti no concedido a Nkunku ante el Bolonia o la falta sobre Gabbia que favoreció el gol del Pisa. También chirría el dato de los penaltis: el Milan es el segundo equipo con más penaltis en contra (7), solo después del Napoli (8). Hay motivos suficientes para esperar que estos errores no se repitan en el final del campeonato.


Un Jashari cada vez más decisivo

De un pase así —cuarenta metros de arcoíris que aterrizó en los pies de Leão— dibujado bajo los ojos de Tom Brady, el mítico quarterback del fútbol americano, hay que estar orgulloso. Sobre todo porque ese balón, pateado con la naturalidad más desarmante del mundo por Jashari en la segunda mitad, permitió a Rafa [Leão] enderezar el partido. Bienvenidos al mundo de Ardon, el “aprendiz” que estudia para ser el sucesor de Modrić.

En la previa ya lo había comentado con los ojos brillantes: “Es la primera vez que puedo jugar con Luka desde el inicio, espero que sea un gran partido juntos. Es un jugador fantástico”. Se cuidaron las espaldas mutuamente: cuando Modrić se soltaba al ataque, el suizo se colocaba en el centro para proteger a la defensa. Y viceversa.

Jashari subrayó la satisfacción de empezar (se sobrentiende: por fin) un partido con Luka, porque en las ideas de Allegri él es el “vice-Modrić”. Cuando el croata ha necesitado recuperar el aliento, Jashari ha ocupado su lugar. Sin embargo, Ardon posee entre sus virtudes la elasticidad táctica: puede jugar tanto por delante de la defensa como de interior.

Y así es como lo ubicó Max esta vez. Una posición nada trivial, en el sector centro-izquierdo. Traducido: le tocó a él situarse allí donde normalmente gobierna Rabiot, es decir, la ausencia más pesada, sin duda alguna, con la que puede lidiar el Milan este año. Ardon no es Adrien, pero es un chico con una personalidad muy marcada.

Ya lo había demostrado el pasado verano, cuando el Brujas puso en escena el habitual y agotador estira y afloja sobre el precio de venta. Una situación que molestó a Jashari hasta tal punto que decidió tomar la línea dura, poniéndose prácticamente él mismo fuera de la plantilla: “o me venden al Milan, o me quedo fuera”. Un pulso en el que terminó ganando él, quien finalmente alcanzó su particular “Eldorado” en Milanello.

Sin embargo, después se interpuso la mala suerte: derribado por “fuego amigo”, es decir, dos meses fuera con una fractura de peroné tras un choque en el entrenamiento con Giménez. Era el inicio de la temporada, y para él fue como subir el Zoncolan (uno de los puertos más duros del ciclismo) de inmediato. Cuando regresó, Allegri empezó a mimarlo públicamente. Del estilo: “el chico tiene mucha clase, ya verán en cuanto empiece a sumar minutos en las piernas”.

Por otra parte, nadie ha dudado nunca de la calidad de la “tela” de Jashari. Lo demuestra también la inversión, que no fue precisamente un precio de outlet: 34 millones más 3 de bonos, es decir, el segundo gasto más importante del pasado verano después del de Nkunku.

Jashari posee una cualidad no tan común para un centrocampista: une unos pies delicados con una agresividad competitiva (cattiveria agonistica). Es capaz de dibujar lanzamientos como el que le puso a Leão y, al mismo tiempo, arrancar balones al rival. Solo debe seguir creciendo, observando al maestro Modrić. “Somos afortunados de tenerlo con nosotros y los chicos deben aprovechar este tiempo a su lado”, había dicho Allegri a propósito de Luka tras el partido en Pisa. Jashari lo sabe, y lo está haciendo. Un pase “a lo Modrić” bajo la mirada de Tom Brady: hay postales mucho más feas.

SIN FRACTURA PARA PAVLOVIC

Suspiro de alivio por Pavlović. El defensa serbio se sometió esta mañana a pruebas médicas tras el violento golpe sufrido al final del primer tiempo por parte de Van der Brempt y su sustitución obligatoria en el descanso. Los exámenes han excluido fracturas, pero han evidenciado un hematoma en la zona de los tejidos blandos cerca del peroné de la pierna izquierda.

Queda ahora por entender cuál será la evolución de la lesión. Existe cierta preocupación en Milanello porque el informe médico (“Vasto hematoma de los tejidos blandos e imbibición edematoso-hemorrágica del hueso peroneal sin interrupción de la cortical”) es de los que no dejan tranquilo con vistas al Milan-Parma del domingo.

Pavlović está, como mínimo, en serio riesgo para el próximo partido. Veremos si regresará en Cremona el 1 de marzo o si intentará estar presente ya contra los gialloblù. Si Pavlović no se recupera, con vistas al domingo en defensa jugarán, al igual que en la segunda parte de ayer por la noche, Tomori, Gabbia y De Winter.

El inglés, por su parte, volverá a estar regularmente a disposición ya este domingo. Ayer por la noche estuvo en el banquillo, pero no saltó al campo ni como titular ni con el partido en curso a causa de un ligero virus. Contra el Parma estará listo y convocado, al igual que Rabiot, que ya ha cumplido su jornada de sanción.


La complicada misión del scudetto

Esta vez jugamos por adelantado. También hoy, en la víspera del partido de recuperación contra el Como, es probable que Massimiliano Allegri hable de un Milan que no puede fallar en su misión de regresar a la Champions League. Es natural: tras el octavo puesto del año pasado y una temporada fuera de las competiciones europeas, terminar entre los cuatro primeros es el objetivo primordial fijado desde el verano, y Max lo recuerda en prácticamente cada rueda de prensa.

La clasificación, sin embargo, otorga ya a los rossoneri el papel de únicos antagonistas del Inter en el camino hacia el scudetto. Si vence al equipo de Fàbregas, el Milan volvería a situarse a cinco puntos de la cima, con una ventaja de seis sobre el Napoli (tercero), nueve sobre la Roma (cuarta) e incluso diez sobre la Juventus (quinta). En resumen, en el horizonte Allegri ya podría empezar a vislumbrar la meta de la clasificación para la próxima Champions. Y en ese punto, quién sabe, acariciar (también públicamente) el sueño del título.

Ciertamente, la esperanza de todos en Milanello era que sus “primos” cedieran algo en el encendido derbi de Italia contra la Juve el sábado. Sin embargo, el gol de Zielinski mantuvo las distancias intactas en el último suspiro. Aun así, más allá del resultado, el Inter-Juve confirmó al Milan que «se puede hacer». ¿Por qué? En primer lugar, los nerazzurri mostraron sus habituales dificultades en los grandes partidos. Si bien es cierto que el equipo de Chivu ha sumado doce victorias y un empate en las últimas trece jornadas, creando ese pequeño margen de ventaja, no hay que olvidar que tropezaron con el Napoli en casa.

Y, sin el discutido episodio Kalulu-Bastoni y la consecuente expulsión del francés, queda la duda de si la Juve también habría logrado la hazaña. En el fin de semana del 8 de marzo, el Milan tiene la oportunidad de jugar el Derbi de la Madonnina en casa, tras haber derrotado ya a sus rivales en la ida. Ganar de nuevo en el duelo directo haría que la remontada fuera, al menos, alcanzable. Siempre y cuando, lógicamente, el Milan doblegue mañana al Como en San Siro.

Mientras los rossoneri desafían a Fàbregas, el Inter estará ocupado en la ida del playoff de Champions en Noruega contra el Bodo. Los nerazzurri, de aquí al Milan-Inter, saltarán al campo en cinco ocasiones, frente a las tres de sus primos. Además de la liga y la Champions, está la Coppa Italia, con la ida de la semifinal contra el Como. Si el equipo de Chivu avanza en Europa, jugaría prácticamente siempre dos veces por semana, mientras que los hombres de Allegri podrán concentrar sus esfuerzos únicamente en la carrera por el título.

Esta ventaja ya marcó la diferencia en el cara a cara de 2025 contra el Napoli de Conte, restando energías preciosas a la banda de Inzaghi y premiando a los azzurri. En aquel entonces, el Inter llegó hasta la final de Múnich, pero incluso si la marcha nerazzurra terminara prematuramente, hay que considerar que hace un año el Inter no se vio obligado a jugar el playoff. Esta vez, tienen el obstáculo del Bodo, con un desplazamiento que no debe subestimarse debido a las condiciones climáticas. Los nerazzurri pasarán de la temperatura bajo cero de mañana a los más de diez grados previstos en Lecce el sábado. Un cambio notable, no tan fácil de absorber en poco tiempo.

Además de esperar algún tropiezo (necesario) del líder, el Milan tiene motivos internos para mirar al futuro con confianza. En Pisa, el equipo de Allegri rompió el tabú de los recién ascendidos, logrando finalmente los tres puntos. Y lo hizo contando con sus estrellas, Leão y Pulisic, solo durante una pequeña porción del partido. Los problemas físicos de ambos delanteros se arrastran desde hace semanas —si no meses—, pero tarde o temprano los rossoneri confían en volver a ver a Rafa y al Capitán América en su mejor forma.

Sería una gran inyección de energía y confianza, quizás decisiva para la remontada. Porque no hay que olvidar que los 53 puntos en 24 jornadas se han conseguido teniendo que jugar a menudo sin los dos talentos de mayor impacto ofensivo. El Milan, en definitiva, tiene aún un potencial inexpresado, puede crecer y mejorar. Por eso, a pesar del bajo perfil elegido por Max en sus declaraciones a la prensa, las razones para creer en la remontada tricolor están ahí. Con el permiso del Inter.


Scaroni habla sobre el nuevo estadio

Paolo Scaroni, presidente del Milan, está presente esta noche en la Triennale de Milán, que estos días acoge Casa Italia con motivo de los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026. El directivo rossonero es invitado en el escenario del evento “Your Next Milano 2026”, en el que intervienen, entre otros, el alcalde Sala, el presidente de la región Lombardía Fontana, el presidente nerazzurro Marotta y otros directivos de alto nivel vinculados al área milanesa.

Scaroni comienza así

“Desde hace ocho años soy presidente del Milan, a veces se me olvida. Es una experiencia increíble. Por supuesto, tengo que recibir lecciones de fútbol de Marotta todos los días (Marotta sentado a su lado, ndr), no hay la menor duda… Quería empezar diciendo una cosa: ¿por qué el Milan y el Inter viven tranquilamente desde hace tantos años en un San Siro que hoy consideramos, con razón, obsoleto y construyen un nuevo estadio juntos?”

“Porque, sustancialmente, Milan e Inter tienen el mismo número de aficionados, tienen una composición territorial y social muy similar: por eso pueden permitirse hacer un estadio juntos. Si piensan en otras ciudades italianas con dos equipos, para casi ninguna la convivencia es tan fácil como para Milan e Inter: ambos representamos a Milán en el mundo, tenemos clubes desde Estados Unidos hasta Tailandia, Indonesia, Australia… Todo esto es una forma de exportar nuestra ciudad extremadamente eficiente y que genera una serie de retornos importantes”.

Scaroni continúa con un ejemplo

“Cuando se disputa un partido de Champions League en Milán, los comercios aumentan su facturación un 30%. Y también en los partidos de liga: cuando ven a los 75.000 en San Siro, no todos son milaneses, sino que vienen de toda Italia a ver los partidos. Creamos un impacto económico para hoteles, restaurantes y medios de transporte extremadamente rentable para la ciudad: creamos valor cada vez que competimos”.

Scaroni habla sobre el proyecto del estadio

“San Siro es un estadio icónico. Pero empecemos por decir: ¿quién lo ha hecho icónico? El Milan y el Inter. Si construimos el estadio, ganamos los partidos y somos grandes equipos en el mundo, volverá a ser icónico, porque somos nosotros los que le damos la iconicidad; no es un trozo de tierra o un trozo de cemento. Recordemos esto, porque parece icónico por sí mismo. No, lo hacemos nosotros icónico. Hemos dedicado mucho tiempo a este proceso para convencer a la ciudadanía, empezando por nuestros aficionados, y a la administración, a la cual siempre estoy agradecido porque ha habido decisiones dificilísimas”.

“Y finalmente hemos llegado: construiremos el estadio más bello de Europa, sin duda. Todos nosotros nos valemos de la experiencia que tenemos a nuestras espaldas, el Inter con Oaktree y nosotros con RedBird, que ha construido muchos estadios en el mundo. Haremos algo bellísimo que, para la ciudad, será un desarrollo nuevo después de City Life. No quiero usar frases demasiado polémicas que he usado en el pasado, hoy estoy bastante tranquilo”.

“Esa zona de San Siro o está demasiado llena o está demasiado vacía, nunca es normal. Cuando hay partido es un infierno, cuando no hay partido es un páramo desolado, un lugar desolado. Nosotros queremos convertir esa zona en verde, muy verde: más del 50% de la zona será verde. Y será siempre un lugar visitable. Habrá restaurantes, lugares de encuentro, bares, muchas actividades deportivas: se convertirá en una zona de la ciudad como es hoy City Life, que honrará a la ciudad; este es el objetivo que nos planteamos”.

“Luego, en términos específicos de Milan e Inter, tenemos cuentas económicas bastante similares. Doy dos cifras. Olvidémonos por un momento de la Champions League. De la liga ingresamos cerca de 60 millones al año. Cuando vamos a la Champions, si avanzamos, ingresamos 90-100. Todo sobre una facturación de entre 400 y 500 millones de euros”.

“El estadio representa para nosotros cerca del 20% de nuestros ingresos. Con un nuevo estadio, sin aumentar los precios de las entradas populares, simplemente por la actividad adicional, contamos con duplicar nuestros ingresos. Desde un punto de vista económico es una inversión que tiene un retorno importante, y en nuestro mundo un retorno importante significa éxitos deportivos, porque luego este retorno económico se usa para comprar nuevos jugadores, remunerarlos y hacer crecer a los jóvenes”.

“El dinero es la gasolina de nuestro éxito. Un estadio que nos permita, por un lado, aumentar los ingresos y, por otro, ser finalmente accesible, abierto a todos y que convierta una zona de Milán en una zona vivida todo el año y todos los días, nos parece un objetivo que conjuga nuestros intereses y los de nuestra ciudad”.


Samuele Ricci en el centro del proyecto

Fue Modrić quien se llevó todo el protagonismo tras la victoria sobre el Pisa: el zarpazo del campeón de cuarenta años que juega, marca y celebra como un muchacho. Pero quien permitió la gran sonrisa de Luka fue Ricci, asistente puntual y decisivo pocos minutos después de entrar al campo.

Será por esto que, cada vez que a Allegri se le pide una opinión sobre el jugador, Max alaba su aplicación e inteligencia táctica, subrayando también su amplio uso: es cierto que por delante tiene a Modrić y Rabiot, pero Samu ha estado presente en 20 partidos de liga y tres de Coppa Italia, sumando un total superior a los 1100 minutos de juego.

Hablando de Rabiot: la sanción que cumplirá contra el Como abre precisamente a Ricci las puertas de San Siro, donde el miércoles volverá a ser titular. Será él quien releve a Adrien y asuma todas las tareas que el francés desempeña en el Milan: organizador de tiempos y de juego, llegador, finalizador y líder. Ricci tiene una media de calificación positiva en la Gazzetta (6,14), señal de que en las ocasiones en las que ha sido utilizado, ya sea como titular o suplente, siempre ha resultado útil.

El secreto lo explicó él mismo tras su asistencia en Pisa: «Debemos sentirnos todos titulares. A veces te toca jugar desde el principio, otras veces entras cinco minutos o un cuarto de hora. Tienes que estar siempre listo. No vestimos una camiseta cualquiera, hay que honrarla siempre y dar más de lo que podemos, más del 100%».

Más Ricci que Jashari, condicionado por la lesión de inicio de temporada y otros factores: para Allegri, Ardon es un joven suplente de Modrić. Ricci, en cambio, es mucho más: un organizador si es necesario, pero también un interior de centrocampista con llegada, fuerza física y una gran habilidad para dar orden a la línea y al equipo.

Posee una capacidad de adaptación fuera de lo común, así como la de sumergirse inmediatamente en el ritmo del partido. Por ello, se le ha visto en todos los partidos de liga excepto en cuatro ocasiones. La mayoría de las veces como suplente. El miércoles será su novena titularidad, referente del centro del campo junto a Modrić. Más que un compañero, una fuente de inspiración: «En Pisa me dio el balón y no me esperaba encontrarlo de nuevo enseguida en el área, es clamoroso. Un ejemplo para todos».

SAELEMAEKERS VUELVE AL GRUPO – LEAO ESPERA JUGAR

Alexis Saelemaekers también trabajó ayer por separado, pero muy probablemente hoy regresará al grupo. Si el aductor izquierdo no vuelve a darle problemas (la prueba instrumental de los últimos días fue tranquilizadora), será reclutado para el encuentro contra el Como (miércoles 20:45) y, en ese punto, corresponderá a Allegri decidir si lo hace salir desde el banquillo (con Athekame todavía como titular) o si lo utiliza desde el primer minuto.

El técnico de Livorno también debe reemplazar al sancionado Rabiot: la opción más probable es el uso de Loftus-Cheek para tener un interior físico y con llegada como el inglés, sumado a dos elementos hábiles en la circulación de balón como Ricci y Modrić. En ataque, por el contrario, es probable que Max apueste solo por uno entre Leão y Pulisic, quienes por diversos motivos no están en el tope de su condición física.

Füllkrug y Nkunku, decepcionantes en Pisa, están impacientes y esperan otra oportunidad para reivindicarse. A propósito del estadounidense, ayer por la noche vio desde la grada el partido de hockey entre Estados Unidos y Alemania. Por último, en la defensa, De Winter espera volver al once inicial. Tras la sesión de hoy, Allegri ha programado una mañana y otra el miércoles por la mañana.


El Milan espera el sí de Modric

Si el final será el mismo que el de Mike Maignan, lo descubriremos más o menos en tres meses y medio. No después del Mundial, sino antes de que Luka Modrić vuele al otro lado del océano con su Croacia. Si para convencer al portero y capitán de quedarse, el “Diavolo” presionó con todas sus fuerzas en los últimos meses (directivos, Allegri y su cuerpo técnico, además de sus compañeros) hasta alcanzar el objetivo, para el ex Balón de Oro no será necesario un “cerco” similar. Porque la opción para la renovación ya existe, con un salario incluso más alto (en torno a los 4,5 millones netos) en caso de participación en la Champions. La última palabra ahora corresponde a Modrić.

Dejemos de lado por un momento el gol de los tres puntos en Pisa (el segundo tras el que regaló a Allegri la victoria en la ida ante el Bolonia): lo que ha impresionado a directivos, cuerpo técnico y compañeros ha sido, una vez más, la mentalidad ganadora del croata. Tras encajar el empate, fue él quien adelantó las líneas, pidiendo al equipo que creyera hasta el final. Luka decidió sacar al Milan del barrizal en el que se había metido con una jugada de campeón: una pared larga con Ricci concluida con una vaselina de derecha. Un toque de Balón de Oro con el que confirmó tener una forma física extraordinaria y una mentalidad de fuera de serie.

El viernes por la noche, cuando regresó al vestuario al terminar la entrevista a pie de campo (con el premio de mejor jugador del partido en la mano), el número 14 fue recibido por el aplauso de sus compañeros, que lo abrazaron como ya hicieron tras el gol, a cinco minutos del 90. Modrić es ahora el jugador de más edad que ha marcado en la Serie A en jugada de acción.

Costacurta e Ibrahimović lo lograron tras cumplir los 41 años, pero ambos de penalti. Otro récord que, sin embargo, no lo exalta ni lo satisface, porque cuando dijo sí al Milan lo hizo porque consideró ganador el proyecto que el consejero delegado Furlani y el director deportivo Tare le presentaron. Estaba convencido de poder luchar por el scudetto y eso hará (en silencio) mientras la matemática se lo permita. La forma en que fue a buscar los tres puntos fue un mensaje al grupo y a la competencia: él no se rinde.

Y es precisamente en esa hambre de victorias en la que confían los directivos que, con el regreso a la Champions y el dinero que garantizará la UEFA, quieren plantear a Luka un “Diavolo” aún más competitivo. Él, naturalmente, tendría un papel central, aunque no pudiera jugar cada tres días.

El objetivo es estimular su deseo de dejar el fútbol con la camiseta del equipo de su corazón, en una ciudad en la que se siente bien y en una plantilla que pueda luchar por el título y llegar al menos a los cuartos de la Champions. El club espera una respuesta antes del Mundial y confía en un “sí”. Es difícil renunciar a este Modrić de cuarenta años solo por su documento de identidad.


Solo Ancelotti mejor que Allegri

La destreza de Massimiliano Allegri reside también (aunque no solo) en los números. Y no nos referimos al 4-3-3 con el que el viernes dio la sacudida al equipo y se llevó los tres puntos en Pisa. Los números que premian el trabajo del técnico de Livorno son, sobre todo, los relativos al rendimiento del equipo: segundo en la clasificación, a ocho puntos de distancia del líder, el Inter, pero a siete del quinto puesto. Todo ello con un partido menos. Si tras el Inter-Juventus de ayer la remontada por el scudetto es más difícil, el regreso a la Champions se ha acercado. Y hoy se disputa el otro duelo directo, el que enfrenta al Napoli y la Roma.

Tras 24 jornadas de campeonato, solo una vez en su historia el “Diavolo” había sumado más de los 53 puntos actuales de Maignan y compañía. Sucedió en la 2003-04, con Ancelotti, cuando se alcanzó la cifra de 61 puntos: aquel Milan, vigente campeón de Europa tras la final ganada contra la Juventus en Manchester, se encaminaba a conquistar el decimoséptimo scudetto de su historia. Desde que se introdujeron los tres puntos por victoria, el único que ha seguido el ritmo de Max es Fabio Capello, también con 53 puntos tras los primeros 24 turnos de la Serie A. Stefano Pioli, por su parte, se quedó tres veces en 52 (2020-21, 2021-22 —año del título— y 2023-24).

Teniendo en cuenta que Allegri heredó una plantilla que venía del octavo puesto de la 2024-25 con Fonseca y Conceiçao (en total obtuvieron solo diez puntos más de los que lleva ahora, con 14 partidos aún por jugar), lo suyo hasta ahora ha sido una obra maestra que mantiene abierto incluso el campeonato. Porque el miércoles, en el difícil partido en casa contra el Como, podría reducir a menos cinco la distancia con el Inter. La remontada seguiría siendo complicada porque los nerazzurri llevan un ritmo de récord, pero quién sabe…

Sin duda, Allegri quiere que los suyos continúen con su serie de resultados positivos. En la historia rossonera, inalcanzables son los 58 partidos sin derrotas del Milan de Sacchi, mientras que están más al alcance los 27 encuentros sin perder de Capello y los 24 de Pioli. Para Max lo que cuenta es la clasificación para la Champions y no estas estadísticas, pero la actual racha de 23 partidos invictos está ayudando mucho a dibujar una tabla muy diferente a la de la temporada pasada. Todo ello a pesar de un equipo que aún comete algunos errores defensivos.

Allegri desearía progresos en la contundencia de cara a puerta, pero le resulta difícil no destacar el rendimiento a domicilio de los suyos: son los únicos invictos fuera de casa en las 5 grandes ligas europeas (junto al Bayern de Múnich), con ocho victorias y cinco empates en trece encuentros. El Inter, que lejos de San Siro ha obtenido un punto más que los rossoneri, ha abierto brecha sobre todo gracias a las victorias en casa, donde Maignan y compañía han desperdiciado algún punto de más.

Sin duda, Max ha acostumbrado a su Milan a sufrir, ya que las victorias por la mínima (un gol de diferencia) en Serie A son diez de quince. Y hay otro detalle que invita a la reflexión y a la sonrisa: en el último cuarto de hora, los goles marcados han sido nueve y los recibidos apenas dos. Una señal clara de que el “Diavolo” no cede ni un centímetro cuando se deciden los partidos y la presión aumenta. Han ayudado en el pasado los penaltis parados por Maignan, el fallado por Stanciu o el larguero de Brescianini en Florencia, pero su segundo puesto en la tabla, con la próxima Champions a la vista, Allegri lo ha construido con trabajo. Y no piensa rendirse ahora, a pesar de que el líder, el Inter, no da señales de frenado.


El plan del Milan empieza con el Pisa

Mirar la clasificación actual alimenta los sueños nerazzurri, con una ventaja de +8 sobre la competencia rossonera. Pero Rabiot se ha encargado de hacer sonar la alarma: «Gracias al Milan, el campeonato sigue abierto». Esta vez, incluso las matemáticas son opinables: Allegri ha jugado un partido menos que Chivu y las cuentas volverán a equilibrarse (más o menos) solo después del Milan-Como del miércoles 18. El Inter, en cualquier caso, jugará más partidos que Max, debido a sus compromisos en los playoffs de la Champions que llevarán a los nerazzurri primero a Bodo, más allá del círculo polar ártico, y luego a San Siro para el partido de vuelta.

Son compromisos internacionales que el Milan quiere volver a poner en su calendario ya desde la próxima temporada; mientras tanto, descansar entre semana puede permitirle intentar la escalada en la clasificación de la Serie A con los músculos más ligeros. Allegri y el equipo deben retomar la subida mañana mismo en Pisa y luego seguir apuntando a la cima: el objetivo es acortar distancias con un Inter que escala en solitario, para después pensar en un posible adelantamiento el día del derbi, programado para el segundo fin de semana de marzo.

Sin apuntar demasiado alto, el Milan debe primero vencer al Pisa en el tercer desplazamiento consecutivo de la serie. Solo así podrá aprovechar el calendario que, simultáneamente, propone un Inter-Juve y un Napoli-Roma. Duelos directos para seguir por televisión: San Siro abrirá el sábado por la noche, cuando el resultado rossonero en la Toscana ya se conocerá desde hace veinticuatro horas.

Si el viernes Allegri se pone a -5, podrá esperar un empate en el derbi de Italia. También Napoli y Roma se restarán puntos entre sí: otra ventaja clave en la carrera por la Champions. El presupuesto de partida sigue siendo el mismo: el Milan debe sumar tres a su propia clasificación antes de mirar otras posiciones.

Y no es algo que se dé por sentado: el Pisa es uno de los equipos pequeños que ha resultado ser una gran amenaza. En la ida, fueron los rossoneri quienes rescataron el empate en el final. Un ejemplo de la “marcha lenta” contra los equipos de la parte baja de la tabla que debe corregirse en la fase decisiva de la temporada: es ahora cuando Max pide acelerar.

El margen de distancia sería aún más recortable poco después: el miércoles 18, mientras el Inter busca la gloria en Noruega, el Milan recuperará el partido de liga contra el Como, aplazado el pasado fin de semana por los compromisos olímpicos de San Siro. Un duelo directo por la Champions que puede reabrir la puerta del Scudetto, mantenida voluntariamente cerrada hasta ahora. El mismo presupuesto base: el Milan debe seguir escalando posiciones, en este caso dejando a Cesc Fábregas cada vez más atrás.

Una tarea nada sencilla, como demostró el partido de ida: a los virtuosismos del Como, Allegri opuso un gran sentido práctico y la estrategia resultó ganadora. Antes del derbi de marzo, el Milan tendrá otros dos compromisos teóricamente fáciles: Parma en casa y Cremonese fuera. La realidad fue distinta en los dos precedentes mencionados: el Parma remontó la doble ventaja rossonera en el Tardini fijando el empate, y la Cremonese ha sido hasta ahora el único equipo capaz de batir al “Diavolo” en su debut en la Serie A, al que siguió la racha de 22 resultados útiles consecutivos. Sin embargo, perseverar sería… diabólico: el Milan debe demostrar que sabe ganar los partidos “sencillos”.

Para el derbi faltan cuatro partidos, divididos equitativamente entre casa y fuera. Ninguno de los grandes torneos europeos tiene hoy a dos equipos de la misma ciudad entre el primer y segundo puesto. La Liga está dividida entre los favoritos Barcelona y Real Madrid, la Premier entre Londres (Arsenal) y Manchester (City), la Bundesliga entre Bayern y Dortmund y la Ligue 1 entre el habitual PSG y el Lens.

El Milan-Inter será en un San Siro rossonero y el precedente ahora es favorable: en la ida 0-1 firmado por Pulisic. El derbi de febrero de 2022, con el doblete decisivo de Giroud al Inter de Inzaghi, fue clave para recortar distancias en la cima y lanzar el sprint por el Scudetto del Milan de Pioli. Allegri, sin embargo, sigue siendo de otra opinión, o casi: «El objetivo es volver a estar entre los cuatro primeros».

LA SITUACIÓN PARA MAÑANA

Su regreso al grupo estaba previsto y no ha habido sorpresas negativas: ayer por la mañana Christian Pulisic trabajó con sus compañeros y, si en la sesión de hoy (tras la rueda de prensa de Allegri a las 12:00) no hay malas noticias, el atacante será incluido con toda probabilidad en la convocatoria para el partido de mañana por la noche en Pisa.

Comenzará inicialmente en el banquillo, ya que la bursitis en el iliopsoas le ha hecho perder varios días de entrenamiento con el grupo, pero para el técnico de Livorno es, en cualquier caso, una noticia importante de cara al final de temporada. Pulisic en este 2026 todavía no ha marcado ningún gol y el “Diavolo” lo necesita para mantenerse en lo alto de la tabla.

No hay nada que hacer, en cambio, para Saelemaekers, que espera volver a estar disponible contra el Como, en el partido recuperado del miércoles. Ayer Allegri no realizó pruebas tácticas, sino solo ejercicios y partidos en campo reducido. Sin embargo, la actuación del pasado martes en Bolonia le gustó mucho y es probable que cambie lo menos posible en la formación titular: es por eso que Loftus-Cheek, utilizado como delantero centro en el 3-5-2, espera ser confirmado. A su lado puede tener de nuevo a Nkunku, aunque Leão está mejorando de su pubalgia. No obstante, con tres compromisos en diez días, el portugués tendrá que ser gestionado.

La indisponibilidad de Saelemaekers llevará a Athekame a ser confirmado en la banda derecha, con Bartesaghi en la banda opuesta; en el medio, Fofana (o Ricci) además de Modrić y Rabiot. En defensa, Tomori puede recuperar su puesto de titular para dar descanso a De Winter (titular en siete de los últimos ocho partidos) o a Gabbia.


Entrevista a Kakhaber Kaladze

El paso del tiempo le ha dejado apenas unos hilos de plata entre el cabello. El físico, en cambio, sigue siendo aquel rudo de antaño. El 4 de febrero de 2001, Kakhaber Kaladze debutaba con el Milan. «Recuerdo muy bien aquel partido: ganamos 1-0 contra la Reggina con un gol de Leonardo y yo quedé muy satisfecho con mi actuación».

Veinticinco años después, encontramos al entonces defensa georgiano en un hotel del centro de Milán, elegido por Kakha como base para un viaje al pasado. «Vengo aquí a menudo, es mi segunda casa. Esta ciudad me ha dado muchísimo. Llegué siendo muy joven y, cuando me fui, era un hombre». Entre medias, diez temporadas de victorias memorables con la camiseta rossonera, antes de pasar al Genoa y después dedicarse a la política. Hoy Kaladze es alcalde de Tiflis, pero siempre echa un vistazo con gusto a su antiguo amor.

Kakha, ¿sigue siendo su Milan?

«Obviamente no, porque ya no está Silvio Berlusconi. Y, en general, todo el fútbol italiano ha cambiado. Cuando yo llegué, la Serie A era la mejor liga de Europa y había “top” mundiales no solo en el Milan, el Inter o la Juve, sino también en el Parma, la Fiorentina, la Lazio o la Roma. Hoy hay mucha menos calidad a nivel técnico».

Bueno, usted ganó la última Champions en 2007 con un doblete de Inzaghi, que no era precisamente un prodigio de técnica individual…

«Pippo era increíble. En el entrenamiento nos burlábamos de él porque no era capaz de dar diez toques seguidos al balón. Pero, chicos, tenía algo innato que lo convertía en un delantero formidable».

¿El más fuerte al que tuvo que marcar?

«No lo sé, así de repente me sale decir Ibrahimovic: Zlatan tenía una fuerza física extraordinaria y en un derbi que perdimos 2-1 me hizo sufrir de verdad».

¿Le impresiona ver hoy al Milan fuera de la Champions?

«¿Cómo podría no impresionarme? La última jornada de la fase de grupos fue un espectáculo, pero en un momento dado me dije a mí mismo: “Falta algo”. Y ese algo era el Milan. Tiene razón Max Allegri cuando dice que volver a la Champions es un deber».

¿Sabe que desde el 31 de mayo ya no es el único jugador georgiano que ha ganado la Champions?

«Lo sé, lo sé. Me alegré mucho por Kvaratskhelia, a quien conozco personalmente, también porque su padre jugaba conmigo en Georgia. Es un buen chico, incluso demasiado tímido, y un jugador especial. Y bueno, de momento, sigo siendo el único que ha levantado dos veces la Champions (ríe)».

Volvamos al Milan. Allegri ha devuelto al “Diavolo” a las posiciones de arriba, tras el octavo puesto de la temporada pasada: ¿es el inicio de la remontada?

«Muchos olvidan que cuando yo aterricé en Milán, las cosas no iban muy bien. El club no ganaba desde hacía un par de años y la clasificación no era nada buena. Fue decisivo más tarde el aterrizaje de Ancelotti en el banquillo. También el Milan de hoy viene de temporadas sin victorias, pero Allegri está haciendo un gran trabajo: ha traído de vuelta la mentalidad adecuada y los rossoneri han vuelto a jugar como equipo, que es el primer paso necesario para ganar».

Observación crítica: Ancelotti encontró un grupo de campeones. ¿Tiene el Milan de hoy grandes jugadores?

«Como he dicho, la calidad ha bajado en general, así que es difícil hacer comparaciones. El secreto de nuestro éxito no residía, de todos modos, solo en el nivel de los futbolistas: mi Milan era una familia, salíamos a cenar juntos a menudo y estábamos muy unidos. Ese aspecto marcó la diferencia».

¿Quién le gusta del equipo actual?

«Pulisic tiene olfato de gol, luego es fácil decir Modric, a pesar de su edad, que está más cerca de la mía que de la de muchos de sus rivales (ríe). Y no olvido a Maignan, uno de los mejores porteros del mundo».

¿Y Leão?

«Sé que en Italia se le critica mucho, pero es fortísimo tanto física como técnicamente. Lo considero una pieza fundamental para un Milan que quiera volver a ganar, sin peros».

¿Hay un nuevo Kaladze en este Milan?

«Elijo a Pavlovic, porque es zurdo y juega con el físico como yo. Es joven todavía y debe madurar en algunos aspectos, pero está en el buen camino».

Hablando de grandes defensas, ¿qué sintió hace 25 años al encontrarse en el vestuario con Paolo Maldini?

«Solo diré que de niño tenía su póster en mi habitación. Cuando Shevchenko, que estaba conmigo en el Dinamo de Kiev, fichó por el Milan, empecé a acribillarle a preguntas sobre Paolo. Pero ya sabes, hasta que no estás dentro no te das cuenta de verdad. Cuando llegué a Milán y lo conocí, comprendí por qué era tan grande: era una persona humilde, excepcional, antes incluso que un futbolista fenomenal. Me enseñó mucho».

Ya que ha entrado en política, algo habrá aprendido también de Berlusconi…

«Ciertamente. Le cuento una anécdota: en 2008 hubo guerra en Georgia, una situación tremenda. Yo fui a ver a Berlusconi, sabiendo la buena relación que tenía con Putin, preguntándole si podía hacer algo. Él le llamó delante de mí y poco tiempo después se firmó la paz. Silvio para mí no fue solo un gran presidente, empresario y político. Ante todo, para mí, fue un gran hombre».

¿Es verdad que discutió con su amigo Shevchenko por la guerra en Ucrania?

«Hemos hablado de ello varias veces. Nosotros en Georgia vivimos algo similar: la guerra es algo terrible. Pero la pregunta de fondo para mí es una: ¿a dónde nos está llevando todo esto? No logro encontrar una respuesta».

EL MILAN SE INTERESA EN MOISE KEAN

El Milan incorporó en enero a un delantero de características muy específicas como Niclas Füllkrug, pero no se puede decir que el alemán —aunque sea rescatado a final de temporada por 5 millones— sea la solución a largo plazo para el club. En las oficinas de vía Aldo Rossi siguen trabajando para encontrar al “9” del futuro, especialmente después de que el fichaje de Jean-Philippe Mateta, inicialmente apalabrado para el verano, se cayera por motivos médicos. Entre los nombres más destacados, ha vuelto a escena el de Moise Kean.

Según informa Tuttosport, el Milan envió el pasado fin de semana a un ojeador a Florencia para seguir de cerca a Kean. En el “Franchi” las cosas no fueron mal a nivel individual para el internacional italiano, que marcó el gol de la remontada momentánea ante el Torino. Fue su sexto gol en Serie A (séptimo de la temporada) en un año difícil para él y para el club viola. La situación de la Fiorentina y, sobre todo, el gran feeling de Kean con Allegri, lo sitúan como uno de los favoritos para el ataque rossonero de la próxima temporada.

Pasar de la lista de deseos a vestir la camiseta rossonera no será sencillo. El mayor obstáculo es su cláusula de rescisión de 62 millones de euros. Sin embargo, dado el rendimiento actual, su valor de mercado ha bajado y el Milan no pagaría la cláusula, sino que negociaría directamente con la Fiorentina para reducir el precio. Mucho dependerá del final de temporada del club toscano: si llegaran a descender, tendrían muy difícil mantener el precio de sus estrellas. Por ahora, el Milan se limita a observar.