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Leao de capitán es otro jugador

¿Cuál es la acusación que más le hacen sus detractores a Rafael Leao? Sí, precisamente el de indolencia, el de pasearse por el campo y luego buscar la gran jugada, sacrificando incluso un poco de sana concreción. Por no hablar de la falta de eficacia de cara a portería. Pues bien, el que se ha visto en las últimas salidas, y especialmente en el Milan-Lecce, partido en el que lució el brazalete de capitán, es un Leao “diferente”, tácticamente y en cuanto a actitud. Descendamos un poco a los detalles.

Obviamente se refiere al liderazgo, pero la portuguesización del término por parte del entrenador Paulo Fonseca en “liderance” ha creado una especie de doble significado. Una actitud de liderazgo compartida con las demás almas del equipo, como Theo Hernández, Álvaro Morata, Tammy Abraham, Tijjani Reijnders. Y también podemos añadir a Mike Maignan, Matteo Gabbia y el que en teoría es y sigue siendo el verdadero capitán, Davide Calabria.

Esto es lo que dijo el entrenador tras la victoria sobre el Lecce: “Siempre le he dicho a Leao que es genial, pero ahora tiene que convertirse en un jugador para el equipo. Ser capitán es una responsabilidad, me gusta que sea decisivo, como con la asistencia. Pero me gusta más el crecimiento que está mostrando en defensa. Hoy es un jugador diferente, todavía no es perfecto, pero estoy viendo el esfuerzo que pone para ayudar al equipo”.

Y de hecho, es precisamente sin balón donde Leao está progresando notablemente. Es un trabajo sucio, que no destaca como las dos asistencias a Theo Hernández ante Venezia y Lecce, pero que se convierte en fundamental en casos como el gol de Pulisic (3-0) ante los salentinos: la acción la protagoniza Morata, que pone la mesa para Abraham, dos intentos y luego el tap-in del estadounidense, pero todo parte de un pressing obstinado de Leao sobre Gaspar, que favorece la intervención del bombardero rossonero. Una acción defensiva inusual para Rafa, que absorbe conceptos y voluntad de sacrificio del capitán español.

Consultando Wyscout, nos encontramos con algunos números interesantes sobre el juego defensivo de Leao: 2 duelos defensivos ganados de 5, 2 duelos aéreos ganados de 2, 2 intercepciones, 4 balones recuperados de los cuales 3 en su propia mitad de campo (¡!), incluso una barrida. Todo ello sin estropear jugadas de absoluta calidad como el balón cedido con absoluta precisión a Theo con el pie débil para el 2-0 que encarriló definitivamente el partido. Todavía no es perfecto, afirma Fonseca, pero sin duda es un progreso.


Posibles cambios ante el Leverkusen

Leverkusen no está a dos horas de avión de Milán: está mucho más lejos. Lecce y Bayer están en dos planetas distintos, en cuanto a estilo de juego y nivel. Fonseca ya rindió homenaje a Xabi Alonso en la noche posterior al partido de liga y en estas horas pensará a qué Milan mandar al campo el martes en Alemania. Una decisión que se tomará el lunes, pero algo se puede decir ya. Sobre Strahinja Pavlovic, por ejemplo. El central serbio, que se quedó en el banquillo contra el Inter y el Lecce, volverá como titular, salvo sorpresa. Podría ser sustituido por Fikayo Tomori.

Fonseca en la liga quería dar continuidad al equipo que ganó el derbi, pero algunos titulares, entre Leverkusen y el domingo por la noche en Florencia, tendrá que cambiar. Fonseca con el Lecce sustituyó a Morata, Pulisic y Fofana en el minuto 63, Theo Hernández unos diez minutos después. Una forma de preservarlos y tenerlos más frescos el martes (para ello, marcar tres goles en la primera parte fue crucial). Morata tendrá que comprobar la evolución de la bursitis en la rodilla derecha, pero está bien, tiene moral y estará disponible. Así pues, Fonseca se queda pensando en los centrocampistas.

Ruben Loftus-Cheek perdió su puesto en el equipo con los cambios previos al derbi. Contra el Lecce levantó un larguero, pero su impacto, comparado con el pasado, es menor. La decisión más importante que deberá tomar Fonseca recaerá sobre él, sin olvidar a Yunus Musah, que sigue siendo una alternativa fiable en el medio. RLC podría jugar como un atípico trequartista, como al principio de la temporada, quitándole la camiseta a uno de los dos delanteros. Y con Tammy Abraham, titular en los tres últimos partidos de liga, podría surgir una papeleta inglesa.

El Milan se enfrentará al Bayer Leverkusen en su próximo partido de la Liga de Campeones, el martes 1 de octubre a las 21:00 horas en Alemania. Ayer, las Aspirinas lograron arrancar un empate a 1-1 en el campo del Bayern de Múnich con uñas y dientes, desplegando un juego muy defensivo en contradicción con lo que suelen ser los principios de juego de Xabi Alonso. El goleador Robert Andrich habló ante los micrófonos de Sky Sport DE en el post-partido.

“Nos ganamos este estatus el año pasado y sabíamos que abordaríamos la temporada de esta manera. El hecho de que mucha gente espere que viajemos a todas partes, que juguemos contra equipos diferentes y que ganemos 4:0 en todas partes es lo que esperan los espectadores y los aficionados.Pero sabemos que el año pasado conseguimos hacer mucho y que tuvimos algo de suerte en los momentos importantes. Ahora no siempre es fácil. Nuestros rivales nos abordan ahora de forma diferente y quieren algo más contra los campeones”.


Récord de ingresos en 2023/24

El Milan ha cerrado el balance financiero de la temporada 2023/24 con su segundo beneficio consecutivo, tras el de la campaña 2022/23. El consejo de administración del club rossonero -según ha podido saber Calcio e Finanza- aprobó el jueves por la noche el balance consolidado del ejercicio que concluye el 30 de junio de 2023, que registró un resultado neto positivo de 4,1 millones de euros.

A continuación, los estados financieros se someterán a la aprobación de la Junta de Accionistas, en convocatoria única, que se celebrará a finales de octubre. El Milan registró los mayores ingresos de su historia, alcanzando los 457 millones de euros (un 13% más que la temporada anterior).

En línea con la estrategia seguida por RedBird -el fondo de Gerry Cardinale, que controla el club desde 2022- y el equipo directivo, el crecimiento de los ingresos ha apoyado el continuo refuerzo del primer equipo masculino, con el objetivo de lograr resultados deportivos cada vez más significativos: las inversiones realizadas superaron los 100 millones en las dos últimas ventanas de mercado y deben considerarse netas de los ingresos obtenidos por la venta de Tonali al Newcastle.

La mejora de los ingresos está relacionada principalmente con el segundo puesto del club en la liga (frente al cuarto puesto en 2022/23), la plusvalía por la venta de Sandro Tonali, el crecimiento de los ingresos comerciales, el crecimiento de los ingresos por productos premium del estadio y los amistosos de verano disputados en Estados Unidos y el amistoso de postemporada en Australia.

A pesar de la pérdida de ingresos de la UEFA por derechos de televisión (debido a la prematura interrupción de la lucha por la Liga de Campeones) y, en consecuencia, de los menores ingresos del estadio, la facturación del club ha crecido exponencialmente y el club se ha mantenido rentable a pesar de haber invertido.

El coste de los jugadores inscritos aumentó en torno al 8%, ascendiendo a 11 millones de euros entre salarios, renovaciones y nuevas incorporaciones. Por segundo año consecutivo, como ya anticipó Calcio e Finanza en los últimos meses, el Milan registró beneficios (+4,1 millones), en línea con el ejercicio anterior. El grupo cerró el ejercicio con un patrimonio neto consolidado positivo de 196 millones de euros (177,2 millones en los estados financieros de 2022/23).

SE RETIRA JEREMY MENEZ

Jérémy Menez deja de jugar al fútbol. El delantero francés, en un vídeo publicado en X por el periodista Jonathan Beilin, anunció su retirada. El ex jugador de Milan y Roma, que quedó libre tras su paso por el Bari, también anunció su aventura en la Kings League.

De 37 años, Menez vistió la camiseta del Milan durante dos temporadas, de 2014 a 2016. El delantero vivió su mejor momento bajo la dirección de Filippo Inzaghi, donde empleado como falso nueve marcó 16 goles en 34 partidos. Menos bien la temporada siguiente, con Sinisa Mihajlovic primero y Cristian Brocchi después como entrenadores: sólo 4 goles en apenas 12 partidos.

Quedará en la memoria de los milanistas el sensacional gol marcado ante el Parma:


Cuando el Milan quiso fichar a Dorgu

Un hilo invisible une a Theo Hernández y Patrick Dorgu. Y con el Milan siempre de por medio. Todo empezó hace poco menos de un año, cuando el lateral danés entró en el radar rossonero por indicación de Geoffrey Moncada. Patrick acababa de ganar el campeonato Primavera con el equipo de Salento, poniéndose en el punto de mira.

Y D’Aversa no ignora las cualidades del chico, con una zurda letal y un físico que recompensa toda su exuberancia atlética. Tiene poco más de 18 años, pero según los ojeadores rossoneri tiene potencial para convertirse en el heredero de Theo Hernández.

Así empezó el asalto, ya que D’Aversa no dudó en ponerlo en marcha en la Serie A. Y con resultados inmediatamente excelentes. El fichaje de Aldo Rossi fue oportuno, pero con un presupuesto limitado: algo menos de 10 millones de euros. La suma no conmovió a la directiva giallorossi, que rechazó cortésmente la oferta. La novedad de los meses siguientes sólo puede dar la razón a Pantaleo Corvino. Dorgu no sólo marcó dos goles, sino que se convirtió en un fijo de las categorías inferiores danesas.

Y así, los equipos de la Premier League están haciendo sus movimientos, al igual que la Juventus y el Nápoles en Italia. Nada que hacer: Dorgu es un básico en Salento. Y llegamos al partido Milan-Lecce de la temporada pasada, a principios de abril. Ese día Luca Gotti hizo uno de sus movimientos sorpresa: cambió el rol de Patrick y lo desplazó a la derecha, para marcar al famoso Hernández. No le fue bien al Lecce, Pulisic y sus compañeros noquearon al equipo lecceano, pero aun así se pusieron a salvo.

Aquí están los últimos episodios, en los que Dorgu ya es una estrella de la nueva temporada. No sólo debutó con la selección absoluta danesa con un gol decisivo en la Nations League, pero nunca es suficiente para él: acaba de lucirse con un bello tanto contra el Parma. A estas alturas, Gotti siempre es un exterior derecho alto, aunque la inhabilitación de Guilbert cree un vacío en el puesto de lateral.

Todo indica que el duelo con el francés se reanudará en cualquier caso, incluso si éste volviera a marcar en la defensa de cuatro. La diferencia es que esta vez Dorgu no es un desconocido. La oferta del Milan hace tiempo que pasó, su valor al menos se ha triplicado. Tottenham y Chelsea fueron los últimos en acercarse a finales de agosto. También rechazado. ¿Volverá a intentarlo el Milan?


Se retrasa cada vez más el nuevo estadio

El juego sigue algo abierto, pero, como era de imaginar, cada vez es más complejo de gestionar y de sacar adelante. El último nudo no es sólo un nudo, es otro jarro de agua fría sobre el futuro de San Siro: cuando la Uefa pidió al Ayuntamiento de Milán garantías sobre la viabilidad del Meazza para la final de la Liga de Campeones de 2027, el Palazzo Marino no pudo darlas.

Demasiadas dudas sobre el camino que seguirán Milán e Inter, demasiadas dudas sobre qué será de la principal instalación de la ciudad: imposible asegurar la ausencia de obras para esa fecha. Y así, desde Nyon le han quitado al Milan el encargo del último acto del torneo.

Básicamente, un estadio sin futuro. Al que nadie va a meter mano: al menos, no para seguir jugando al fútbol en él. Porque entre tantos interrogantes, hay una certeza: entre los caminos viables no hay en modo alguno uno que conduzca a la renovación de la actual instalación. Milán e Inter se lo dejaron claro a Sala en la última reunión, explicándole que el proyecto de WeBuild no cumplía sus requisitos. Una cuestión de costes, esencialmente.

Al mismo tiempo, los milaneses han dejado claro que no tienen intención de presentar proyectos alternativos. Desde su punto de vista, por tanto, el Meazza es un estadio del que hay que despedirse. La única cuestión es cuándo, y el cuándo es uno de los factores primordiales. Si la hipótesis de construir un nuevo estadio junto al actual, que barajan el Milan y el Inter, se convirtiera en la vía principal, transcurriría sin duda mucho tiempo entre el nuevo proyecto y los tejemanejes burocráticos, por no hablar de las feroces protestas de algunos vecinos, con el correspondiente referéndum. ¿Estarían dispuestos los dos clubes a esperar, digamos, otros diez años?

Son meses en los que la principal preocupación de los clubes es dónde alojarse cuando se produzca el adiós definitivo al Meazza. La hipótesis de una nueva instalación que se construirá junto a la vieja retrasa el calendario a 2019. Con unos costes que podrían ser similares: unos 1.200 millones para el conjunto, de los cuales 6-700 millones para el estadio.

¿Cuáles son los próximos pasos al respecto? El más importante es la tasación de la Agenzia delle Entrate -ya consultada formalmente-, que establecerá el valor de la zona. Es el paso que todos esperan con expectación, porque será entonces la misma cifra que el Palazzo Marino propondrá a los clubes: no se esperan descuentos, ya que se trata de un organismo público.

A continuación, Milan e Inter se reunirían con la Superintendencia para aclarar las dudas sobre las limitaciones del Meazza (que habrá que resolver en cualquier caso). Pero es la valoración de la Agencia Tributaria el factor decisivo: la sensación es que los clubes no están muy dispuestos (eufemismo) a meterse la mano en el bolsillo, pero siguen esperando respuestas precisas del ayuntamiento sobre plazos y costes.

En función de estas respuestas, decidirán qué camino tomar. El razonamiento básico es siempre el mismo: voluntad de escuchar las propuestas de Palazzo Marino, pero al mismo tiempo -confirman las empresas- desarrollo de los respectivos proyectos alternativos en San Donato (donde Milán ya ha invertido unos 40 millones para la compra de los terrenos y el inicio de los trámites, y donde las obras de recuperación y seguridad de la zona ya han comenzado recientemente) y en Rozzano.

En lo que, en cambio, están de acuerdo los milaneses, no sólo entre ellos (en este aspecto los clubes han reanudado un fructífero diálogo), sino también con el Ayuntamiento, es en la obligación de refuncionalizar el Meazza en el momento en que se opte por construir un nuevo estadio a pocos pasos del antiguo. Hotel, cine, restaurante, teatro, tiendas: las hipótesis son siempre las mismas, evidentemente en función de las limitaciones arquitectónicas.

Por el momento, sin embargo, se trata de meras intenciones: aún no existe un plan real para la refuncionalización. Mientras tanto, ayer Sala volvió sobre el tema, aclarando un par de puntos. El primero sobre un plazo concreto: “El contrato de arrendamiento que el Ayuntamiento tiene con el Inter y el Milan por el estadio de San Siro tiene fecha de caducidad en junio de 2030, por lo que está claro que si no quieren seguir allí, no pueden dar por hecho que se lo vamos a renovar”, dijo el alcalde al margen del acto “La Grande Milano. Dimensión Smart City’ -.

Así que si deciden construir sus estadios en San Donato y Rozzano, deben asegurarse de tenerlos listos para esa fecha, porque no podemos quedarnos con el agua al cuello, debemos intentar vender San Siro a los grandes promotores de conciertos. De lo contrario podríamos crear un daño a un bien de la comunidad. Si en lugar de eso quieren renovarlo, estamos todos contentos”. A continuación, un pasaje sobre la final de la Liga de Campeones del 26-27: “Fui yo mismo quien habló con la Uefa, porque si me piden una garantía de que no habrá obras en San Siro, ¿cómo puedo darla?”.

En una telenovela que dura ya cinco años, y que está destinada a añadir más años al guión, una cosa está ciertamente clara: Milán e Inter no tienen intención de plantearse renovar el Meazza porque, sencillamente, no lo consideran conveniente. Por eso, el proyecto WeBuild, en el que el alcalde Sala tenía puestas algunas esperanzas, no pasó el examen de los dos clubes.

Tanto en términos de desembolso global por parte de los clubes, como en términos de pérdida de ingresos. La razón es sencilla: por mucho que se trate de un proyecto que pretende afectar lo menos posible a la capacidad del estadio, el mero hecho de realizar obras en él, garantizando que los equipos puedan utilizarlo, supondría en cualquier caso disminuir la capacidad a medida que avancen las obras.

Capienza ultimamente è una parola chiave sia per il Milan che per l’Inter. Il Meazza è ormai entrato da qualche anno in un circolo virtuoso di affluenza, che ovviamente produce benefici a cascata sugli incassi. L’ultimo esempio, fresco fresco e illuminante, è quello del derby (Inter in casa): 75.366 spettatori per un incasso di 7.626.430 euro, ovvero la cifra più alta nella storia della Serie A (superato di un milione il primato precedente).

Y aquí estamos hablando del campeonato. Porque luego, cuando entra en escena la Liga de Campeones, sube. Incluso bastante, como el derbi de vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones que se jugará en mayo de 2023 (de nuevo con el Inter en casa): 12,5 millones. En general, los milaneses superan ya casi constantemente los 70.000 espectadores en el Meazza, cifra facilitada por la venta de abonos.

Basta decir que el índice de ocupación de San Siro la temporada pasada fue del 95% para el AC Milan y del 96% para el Inter. Las cifras del campeonato ’23-24 dan una media de 72.008 espectadores para los rossoneri, que se reduce a 70.711 considerando todas las competiciones.

En cuanto al Inter: 72.838 en liga, o 72.023 en temporada. Ante estas cifras, es comprensible que los milaneses vuelvan la nariz ante la posibilidad de perder cuota de audiencia. No en vano, ambos superaron la temporada pasada los 80 millones (brutos) en taquilla.


Mejor ataque y nueve marcadores

Nueve y once son sólo algunos de los números del ataque rossonero. Nueve, como los distintos goleadores del grupo. Once, como el número total de goles marcados: un total que convierte al Milan en el mejor departamento de la liga. Y el equipo con más goleadores distintos. La idea de Fonseca del fútbol ofensivo encuentra una aplicación concreta. No es sólo teoría, hay sustancia. Al Milan nunca se le acabaron los goles: empezó a tope contra el Torino, un pequeño añadido en Parma, luego más dobletes contra el Lazio y el Inter y el póquer contra el Venezia.

Cambiar los intérpretes no cambia el resultado: la matemática del ataque no es una opinión. Los hechos dicen que el Milan ha marcado en todos los partidos y de muchas maneras diferentes. Morata contra el Torino encontró el primer gol de la temporada con un toque desde dos pasos, Okafor fue el autor del doblete cuando el Milan se había adelantado por completo. Los goles llegaron de cabeza en jugadas a balón parado (de Gabbia a Pavlovic), de penalti (celebración para Abraham), en la diagonal con Leao o en acción personal con Pulisic.

Con Theo explotando la calidad de la banda izquierda, o con Fofana. Defensas, centrocampistas, delanteros. Viejos y nuevos rossoneri. Un total de nueve goleadores diferentes, nadie en la liga tiene tanta variedad. Parma, Nápoles e Inter, segundos en esta particular clasificación, han llevado seis hombres a la portería. El Milan tres más. El mejor goleador es Christian Pulisic, tres goles en la Serie A y uno en la Liga de Campeones. Considerando todas las competiciones, lleva tres partidos consecutivos marcando.

Y si nos fijamos en el periodo de liga desde principios de marzo hasta hoy, nadie lo ha hecho mejor que él: ocho goles. Pulisic, como el Milan, no juega con favoritos: ha impresionado al Venezia y al Inter, a equipos pequeños y grandes por igual. Ha variado su forma de jugar y los resultados le recompensan: más dentro del campo, no sólo presionando fuera en la banda. Retrocede a menudo y así aprovechó los dos balones que convirtió en otros tantos goles entre el derbi y Europa.

Entre las intenciones de Fonseca, la única que no ha tenido continuidad se refiere a Leao: el técnico quiere hacer de él un jugador continuo y cada vez más incisivo. Rafa propuso el gol de Pulisic en Parma, pero al mismo tiempo inició el contragolpe del acierto rival. Demasiado para la continuidad. Segundo ejemplo: remontó el partido contra el Lazio tras empezar desde el banquillo, culpable de la falta de compromiso en partidos anteriores.

Con el Venezia se le vio con el gran taconazo con el que mandó a Hernández a la portería, pero en el derbi volvió a aparecer y desaparecer. Un 10 intermitente: el próximo objetivo de Fonseca es que participe cada vez más. Esperando también a Okafor y sobre todo a Chukwueze, la estrella de la pretemporada que luego apagó su luz. En el superataque rossonero, sólo falta Samu en la lista de convocados: más oportunidades para responder pronto.


Abraham enamorado del Milan

El movimiento en el último día de negociaciones fue un poco como el dardo final de Gabbia en el derbi: un ganador. El anuncio de Abraham a los rossoneri se produjo a las 21.50 del 30 de agosto, dos horas después de que el mercado pitara el triple final. El gol de la victoria contra el Inter llegó en el minuto 89: un minuto más de recuperación desde la vuelta al vestuario.

El hilo conductor es Tammy: el quinto y último fichaje del mercado rossonero, el primer gran cambio en la alineación titular para el derbi. Con él fue otro Milan: no en vano, cuando el equipo corrió a abrazar a Gabbia, él aún estaba en el campo. Morata ya estaba sentado en el banquillo y Leao acababa de ser sustituido.

La nueva referencia del ataque rossonero es Abraham: Morata se sacrifica por él como trequartista, dejándole dueño del área. Sacrificio es también lo que Tammy ofreció a cambio a sus compañeros y a su entrenador: en el derbi mantuvo ocupados a los defensas rivales y dio apoyo a los suyos.

Abraham no se limita a vigilar su propia área, sino que está en muchas otras zonas del campo: ataca y defiende, según la premisa tan apreciada por el entrenador. Quien tras el derbi reconoció sus méritos: “Aporta una energía diferente al equipo. Una chispa que ahora hay que alimentar: Tammy también estará en el campo en la próxima jornada de liga.

La última versión del Milan se ha convertido así en la mejor, un modelo a imitar: contra el Lecce estará Abraham. El empuje ofensivo dejó la defensa demasiado descubierta al principio: y de hecho los goles encajados frenaron las ambiciones del inicio de temporada.

Tras ordenar el equipo con Fofana protegiendo la línea y Tammy con Morata por delante, Fonseca ha recuperado el equilibrio: la manta ya no es corta. Maignan está seguro, y el ataque sigue caliente con los dos delanteros. Abraham y Morata: parecía que uno tendría que descartar al otro, pero en lugar de eso trabajan en tándem. Si Álvaro era la garantía, Tammy fue la sorpresa.

En los rossoneri Abraham ya ha igualado la cuenta de goles de su última temporada en la Roma: uno. Con la camiseta del Milan firmó el hat-trick de penalti contra el Venezia, en los giallorossi había marcado contra el Nápoles tras meses comprometido por una lesión en la rodilla izquierda.

En liga, con el Milan, estuvo 183 minutos sobre el terreno de juego, en su última temporada en el Roma había alcanzado los 241 minutos en total. “Estoy aquí para demostrar que he vuelto”. Las primeras pistas cuando tomó el relevo en el Olímpico, contra el Venezia y el Inter, la prueba definitiva de su nueva fiabilidad.

Otros rastros esparcidos aquí y allá: Tammy, que llegó a Milán para visitar y firmar el último día de mercado, se había marchado a Roma unas horas más tarde. Viajó de ida y vuelta para estar disponible para el Lazio-Milán. Inmediatamente dispuesto al sacrificio: habiendo entrado a la carrera, había servido a Leao la asistencia del gol del empate.

Y en la final había estado a punto de marcar el gol de la victoria. Señales más que suficientes para la reconfirmación contra el Venezia: un penalti provocado y pateado con éxito por Pulisic. Otro penalti, esta vez marcado directamente. Abraham no era el lanzador del equipo, pero sus compañeros (de Pulisic a Theo) le habían dejado a cargo.

Aquí llegamos al otro punto. Tammy no es sólo una referencia táctica, sino un compañero muy querido por todo el grupo. Un hombre de equipo, dentro y fuera del campo. Entrenadores y jugadores aprecian su espíritu, que se refleja en su amabilidad y disponibilidad. Abraham sonríe a sus compañeros y gruñe a los rivales, una doble cara que agrada.

Soleado y consciente, incluso más allá del minuto 90: en las celebraciones del derbi fue Tammy quien contuvo a Leao y Fofana. Rafa había arrancado del campo uno de los banderines de córner con el logotipo del Inter y, con la camiseta de Fofana puesta, había empezado a ondearlo al cielo.

SAN SIRO SE QUEDA SIN FINAL DE CHAMPIONS EN 2027

Un nuevo capítulo deshonroso en la saga de San Siro: esta vez ni el Milan ni el Inter tienen nada que ver, y tampoco las historias de proyectos, demoliciones y renovaciones. Aunque también éstas son causas de lo que la Uefa decidió y anunció ayer: el estadio de San Siro no acogerá la final de la Liga de Campeones en 2027, como estaba previsto. La Gazzetta dello Sport dedica hoy un artículo en profundidad al tema y titula: ‘San Siro rechazado’.

En la Gazzetta se lee: “Todavía hay demasiadas incertidumbres sobre el futuro del Meazza, que podría estar en obras en 2027. El Olímpico es ahora una hipótesis muy sólida”. Como sustituto de la Scala del Calcio, de hecho, la FIGC quiere proponer el Olímpico de Roma. En la nota de la federación se hace referencia precisamente a la incapacidad del ayuntamiento de Milán para garantizar que el estadio no tendrá obras en el momento de la fase final de 2027. Y ahora también hay riesgo para la Eurocopa de 2032, para la que, evidentemente, San Siro es uno de los estadios designados para albergar los partidos.

SASSUOLO-MILAN EN LA COPA DE ITALIA

La vuelta de la Copa Italia entre el Lecce y el Sassuolo se decantó del lado de los neroverdi, que ganaron 2-0 con un gol en cada tiempo: Muharemović y D’Andrea decidieron. Los emilianos se enfrentarán así al Milan en los octavos de final, previstos para principios o mediados de diciembre de 2024.

Derrota para los salentinos, que este viernes se verán las caras en San Siro con el Milan (20:45). Recientes salidas para olvidar de los giallorossi: primero el empate cedido ante el Parma en la segunda parte, ahora la derrota en la Copa Italia.


Matteo Gabbia de visita en la Flagship Store

Un cabezazo para convertirse en el héroe del derbi: días especiales para Matteo Gabbia, mvp del desafío del domingo por la noche ganado al Inter con un gol suyo. Esta tarde, el defensa rossonero se encuentra en el Milan Flagship Store de Via Dante, en pleno centro de Milán.

Dijiste que era el mejor día de tu vida. Unas horas después, ¿te diste cuenta de lo que habías hecho?

“Estoy muy contento, ayer fue un día muy bonito, recibí mucho cariño, tanto de toda la afición como de todos mis compañeros. Hoy empezamos a pensar en lo que tiene que ser el viernes (Milan-Lecce, ed)”.

Exultación muy particular, buscando el afecto del público

“Fue una exultación muy bonita. La historia de mis goles con el Milan siempre ha sido un poco peculiar, nunca han sido goles que llevaran a la victoria, ya íbamos ganando. Tuve un poco de mala suerte en ese caso, pero digamos que el gol de anoche valió la pena y disfruté mucho con la afición. Sentir todo ese calor fue realmente especial”.

¿Ha vuelto a encarrilar este equipo de Milán?

“El espíritu no ha cambiado, también lo dije después del partido: siempre hemos trabajado bien, dando lo mejor de nosotros. Esto es lo que tenemos que hacer. Queremos que la temporada vaya lo mejor posible, pero eso depende de nosotros”.

Spalletti también estuvo en las gradas el domingo. ¿Tiene esperanzas de ir a la la selección?

“No tengo noticias del entrenador Spalletti. Es un sueño que espero que se haga realidad en mi futuro. Digamos que la selección no es mi prioridad en este momento, mi prioridad es el Milan y Milanello e intentar hacerlo lo mejor posible por esta camiseta, porque es la más importante. El Milan es mi prioridad.

¿Un sueño marcar bajo la Curva Sud en el derby?

“Por supuesto. Sinceramente, sólo esperaba una buena victoria del equipo y una gran actuación, y lo que ocurrió fue fantástico. Estoy contento por el gol, pero aún más por la victoria del equipo, que es lo que necesitábamos”.

¿Qué dice el niño Mateo?

“Es evidente que el niño Matteo soñaba con ello, pero tan bonito que era difícil de imaginar”.

Un 2024 prácticamente perfecto, ¿puede ser la guinda de la renovación?

“Como he dicho antes, tengo contrato con el Milan, lo que hará el club no lo sé. Ellos saben lo que me gustaría, tengo puesta esta camiseta y estoy contento con ella. Pero en este momento no tengo necesidad, tengo contrato. Estoy sereno y tranquilo, lo importante es seguir haciéndolo bien, que es la prioridad para mí, para el entrenador y para el club”.

¿Qué le aportaron esos seis meses cedido en el Villarreal?

“Han formado parte de mi crecimiento. Me dieron la oportunidad de jugar más continuamente y de conocer nuevo fútbol. Mi trayectoria también fue buena por eso, cada etapa que pasé me ayudó en algo. Ahora estoy de vuelta en el Milan e intento disfrutar de cada momento para quedarme aquí el mayor tiempo posible”.

¿Cuál es el balance general de este inicio de temporada?

“Ciertamente no estamos contentos con los puntos que tenemos en el campeonato, pero mirar al pasado en este momento no es importante: tenemos que mirar al futuro para intentar conseguir satisfacciones, sabiendo que todo lo que hagamos ahora puede llevarnos a un buen camino a final de año. Aún es pronto, todo es posible”.

¿Ayuda esta victoria a volver a unir al grupo?

“Sinceramente las derrotas en los derbis obviamente nos han molestado mucho, muchas veces piensas que simplemente jugamos, pero muchas veces las decepciones se quedan con nosotros. Creemos que fue importante ganar el partido contra el Inter el otro día, pero tenemos la lucidez de entender que siguen valiendo los tres puntos. Para que este partido sea importante para nosotros, aún tenemos que seguirlo”.

Entre los mensajes recibidos, ¿hay alguno que no esperara?

“Eso no me lo esperaba. He recibido muchos mensajes, muchos muy bonitos. Tantas personas cercanas a mí y que han formado parte de mi viaje me han escrito, me han enviado un mensaje y un pensamiento. He intentado responder a todos, pero en cualquier caso quiero darles las gracias de nuevo, ha sido bonito recibir un pensamiento suyo”.

GABBIA Y EL RETOQUE DEL CONTRATO

Moraleja: ahora mismo, el defensa rossonero tiene un contrato que expira en 2026 (es decir, dentro de 21 meses) y un objetivo económico de tercera categoría en la plantilla de Fonseca. El salario base, de hecho, roza los 800.000 euros más primas. Baste decir que todos sus compañeros de pabellón ganan al menos el doble, si no mucho más. Tomori, gracias al “Decreto de crecimiento”, gana 3,5 millones netos, Thiaw gana 1,7 millones y el recién llegado Pavlovic empieza con 2 millones sin descuento fiscal.

En su ascenso hay toda la fuerza de voluntad de un jugador que se marchó a España hace un año por estas fechas con el objetivo de hacerse con un puesto de titular en el Villarreal. Incluso allí, el camino se hace cuesta arriba debido a una grave lesión en la cabeza sufrida por su compañero Albiol. Luego, en enero, se produjo el vuelco.

Tomori se lesionó de gravedad y el Milan no sabía cómo solucionar el problema: Stefano Pioli le llamó a la base y él respondió. Con su habitual dedicación a la causa. Sin embargo, para motivarle, la cúpula rossonera le concedió una indemnización, ya que en la Liga habría cobrado 1,5 millones netos.

En los últimos nueve meses ha sorprendido y la hazaña en la final del Meazza llega en el momento justo para pasar página definitivamente. La mirada interesada de Luciano Spalletti es una especie de tesis para su carrera, pero también es cierto que en las altas esferas de Via Aldo Rossi el expediente Gabbia está abierto desde hace algunas semanas.

Justo hacia el final del mercado se produjo un encuentro entre el consejero delegado Giorgio Furlani y Moncada con su agente, Tullio Tinti. Fue un cara a cara intencionado por ambas partes, pero sin fecha precisa. Mientras tanto, Gabbia ha vuelto a la casilla de salida: una vez vencida la prima de regreso, ahora cobra 800.000 euros. Es evidente que el Milan quiere dar confianza a su flamante líder, pero no es menos evidente que la operación de renovación está aún por definir.

¿A qué cifras? Aquí es donde viene lo divertido. Porque las exigencias financieras de Matteo serán fatalmente mayores después de la hazaña que desvaneció los nubarrones sobre la cabeza de Paulo Fonseca y más allá. ¿Cuándo se producirá el nombramiento? Una pregunta que, obviamente, se abordará en los próximos días, teniendo en cuenta que el CEO milanés se preocupa mucho por sus joyas.


La revancha de Fonseca

Ahora puede respirar y mirar al futuro con optimismo. El suyo y el del Milan. Paulo Fonseca sigue siendo el mismo entrenador después del derbi. Al menos en su percepción de sí mismo, porque, en su momento de dificultad, no ha cambiado su forma de interpretar el fútbol, ni se ha dejado influir por los rumores sobre su futuro en la balanza.

Ahora, sin embargo, son otros los que lo ven de otra manera y en las redes sociales el viento #Fonsecaout, que sopló con fuerza hasta el domingo por la tarde, se ha calmado. ¿Va todo bien? El portugués sabe muy bien que no, que bastaría un paso en falso a medias contra el Lecce o actuaciones por debajo de lo esperado contra el Leverkusen y el Fiorentina (los otros dos partidos o antes del parón) para arruinar las buenas sensaciones dejadas por el éxito con el Inter y hacer tambalearse de nuevo su banquillo.

Por eso, el domingo por la noche, cuando habló brevemente en el vestuario durante las celebraciones, el seleccionador hizo hincapié en la necesidad de seguir por este camino. En términos de resultados y rendimiento. Antes de dar un día libre por lo de ayer.

Engancharse al Inter en la clasificación hace que, de repente, este inicio de temporada, en el que los errores defensivos ante Torino, Parma y Lazio fueron graves y llevaron a perder puntos, parezca menos negativo. Al mismo tiempo, el futuro de Paulo ya no es tema de discusión y los nombres de posibles sustitutos, de Sarri a Tudor, pasando por Allegri, son menos populares. Todo, sin embargo, puede volver a cambiar muy rápidamente si la curva de resultados se invierte.

En este caso, un cambio en el banquillo volvería a ser actualidad. En Via Aldo Rossi están deseando que el equipo encuentre ahora la continuidad que necesita para luchar por el segundo scudetto de la estrella, el sueño de una temporada que tiene como objetivo mínimo la clasificación para la próxima Liga de Campeones. La idea de cambiar de entrenador a finales de septiembre no gustó (ni gusta) a Ibrahimovic, Furlani y Moncada, pero una derrota contra el Inter habría llevado casi con toda seguridad a tomar tal decisión.

Ahora el antiguo entrenador del Lille tiene más mérito. Porque, aparte del resultado, muchas señales importantes antes, durante y después de los noventa minutos no pasaron desapercibidas. Al mismo tiempo, sin embargo, el club quiere evitar los altibajos de rendimiento. Esperan que el grupo demuestre madurez y, sobre todo, que no repita los errores de actitud y personalidad que les costaron caros antes del derbi. Confianza no falta y el Milan está convencido de que el del derbi es el punto de inflexión. Las pistas en este sentido son numerosas.

¿Cuáles son estas pistas? Leao, que salió enfadado porque quería aportar su granito de arena hasta el final, fue de los más desenfrenados en las celebraciones y antepuso el importante resultado obtenido por el grupo a su amargura. Pavlovic, inicialmente en el banquillo para dejar sitio a Gabbia, fue el primero en festejar a su colega abrazándolo tras el gol decisivo.

El defensa italiano también elogió el trabajo de Fonseca en rueda de prensa, destacando que todo el mundo está con él. Una buena… seguridad sobre el futuro para el entrenador, que nunca tuvo dudas de que el equipo estaba de su lado. El domingo obtuvo la confirmación de ello gracias al sacrificio de todos por el objetivo común.

Con el Lecce será necesaria una actuación como la ofrecida contra el Venezia, porque el enfrentamiento con los Salentini será muy diferente a nivel táctico en comparación con el derbi. Inevitablemente entonces la motivación será menor que en el desafío contra los primos y existe el riesgo de desplazar, incluso inconscientemente, el pensamiento hacia la Liga de Campeones y el viaje del martes a Leverkusen.

En resumen, el club espera el próximo compromiso en casa con aprensión y lo considera una prueba de madurez. Para el grupo y para el entrenador. Pero al mismo tiempo, los directivos están convencidos de que no habrá marcha atrás, sino que el grupo seguirá mejorando. Porque Fonseca en el momento más complicado ha demostrado que tiene las ideas claras, sangre fría y capacidad para sacar lo mejor de cada uno.

Por eso se cuenta con que la palabra “exonero” en la sede rossonera no vuelva a repetirse. Una noche como la del derbi, en cambio, los Diavolo cuentan con revivirla pronto. O mejor dicho, que se convertirá en… normalidad. Con el portugués en el banquillo.

CORAJE EN TODOS LOS IDIOMAS

Coraje. La misma palabra en diferentes idiomas para enviar el mismo mensaje a los veinticinco integrantes de la plantilla rossonera para el derbi. Paulo Fonseca y sus colaboradores cuidaron el planteamiento del derbi hasta el más mínimo detalle. No sólo el aspecto táctico, con Abraham y Morata alineados juntos por primera vez desde el principio, sino también el psicológico tuvieron un peso decisivo para el técnico portugués. Y la palabra “coraje” fue fundamental.

El domingo jugaba en casa el Inter y, según el acuerdo entre ambos clubes, fue el equipo de Inzaghi el que se reservó tanto su “propio” vestuario como el que suele utilizar el Milan cuando juega sus partidos como local en San Siro. Así, los hombres de Fonseca se prepararon en la “sala” reservada a los equipos visitantes, que los portugueses pidieron personalizar: el lugar de cada jugador estaba marcado con el número de su camiseta, el escudo del Milan y la palabra “coraje” escrita en el idioma que hablaba el jugador en cuestión. Una curiosidad: courage se escribe igual en inglés y francés, pero también había “versiones” de la palabra en holandés, serbio, alemán y portugués. El mensaje es inequívoco: todos al campo sin miedo a los campeones italianos.

Importante para liberar al jefe del grupo fue también la barbacoa organizada en Milanello el viernes, es decir, menos de setenta y dos horas después de la eliminatoria contra el Liverpool. El miércoles, Fonseca había hablado durante más de hora y media en la sala de reuniones técnicas sin mencionar los errores tácticos cometidos contra los Reds: había sido una forma de mirarse a la cara… como hombres. De entender que cada uno tenía que dar más del 100% por el bien de la causa.

Fue entonces cuando el ex entrenador del Lille se dio cuenta de que tenía al equipo en sus manos y que todos seguirían remando en la misma dirección. El jueves fue la mañana de Ibrahimovic, que llevó el mensaje de apoyo y ánimo del club. Frases conciliadoras y ninguna crítica dura como ocurrió tras la debacle de Parma. Después, Fonseca habló de táctica y vio en el campo las respuestas que esperaba. La barbacoa del viernes cerró el círculo, con los chefs del Milanello cocinando para Calabria y sus compañeros, pero también para el Milan Futuro.

Y luego llegó la fiesta final, a la que asistió todo el mundo, incluidos los que trabajan entre bastidores y los directivos. El equipo estuvo en el campo para recibir los coros de agradecimiento de la Curva Sud, y cuando regresó a los vestuarios se encontró con los fisioterapeutas, los miembros del cuerpo técnico, los trabajadores de los almacenes y los directivos, que le saludaron con aplausos, abrazos y cumplidos. Final con cena y música en un conocido club de la ciudad. Varios jugadores presentes, gracias al día libre de ayer. Dulce epílogo para una noche rossonera para recordar después de tantos derbies amargos.


La larga historia del derby (parte final)

El nuevo siglo trae consigo una gran novedad: el derbi de San Siro aterriza por primera vez en Europa. Se trata de un acontecimiento extraordinario que enloquece de alegría a toda una ciudad y que hace tambalearse a los jugadores y entrenadores del Milan y del Inter por la tensión y la responsabilidad que conlleva. Ocurrió en la temporada 2002-03, cuando los rossoneri de Carlo Ancelotti y los nerazzurri dirigidos por Héctor Cuper se retaron en la doble semifinal.

El que pase aterrizará en Manchester, Old Trafford, el Teatro de los Sueños, para jugar por el trofeo. El Milan salió vencedor, tras dos desafíos nada estéticos pero extremadamente reñidos: 0-0 en la ida y 1-1 en la vuelta. Y después, el Diavolo se proclamó campeón de Copa al superar en la final a la Juve de Lippi. Antes de este fascinante reto de la Liga de Campeones, sin embargo, hay que destacar un resultado sensacional: el 6-0 con el que el Milan goleó al Inter en el campeonato.

Es el 11 de mayo de 2001 y los nerazzurri, dirigidos en el banquillo por Marco Tardelli, se derrumban bajo los golpes de Comandini (dos goles), Shevchenko (dos goles), Giunti y Serginho. Para el Inter fue la noche de la vergüenza, y ésta sigue siendo la victoria con mayor diferencia de goles en un derbi. En la primera década del tercer milenio, el grupo de Ancelotti dominaba: Maldini y Nesta, Pirlo y Seedorf, Gattuso y Ambrosini, Shevchenko e Inzaghi, una banda de campeones que el técnico consiguió mantener unida superando los inevitables celos y, sobre todo, haciéndoles jugar bien.

Sí, porque el Milan de Carletto se distingue especialmente por su armoniosa maniobra que, sin embargo, no carece de esa pizca de mala leche competitiva siempre necesaria cuando se lucha a alto nivel. Prueba de ello fue el derbi del 21 de febrero de 2004. El Inter se escapó en la primera parte con goles de Stankovic y Cristiano Zanetti, creyó tener el partido, pero no contó con el hambre de gloria de los rossoneri.

Volvieron al campo tras el descanso y parecían transformados. La remontada fue una locura: Tomasson, Kaká y Seedorf sellaron una victoria que quedará para siempre en el recuerdo. Y al final de esa temporada llegará también el Scudetto para el Diavolo.

De 2006 a 2010, el Inter dominó en la liga y el Milan se centró sobre todo en la Liga de Campeones (una ganada en 2007 y otra perdida en la final de 2005). Los nerazzurri ganaron siete derbis de diez: un claro dominio que desembocó en la temporada mágica del Triplete, cuando el Inter de Mourinho ganó el Scudetto, la Liga de Campeones y la Coppa Italia. Hacer más es objetivamente imposible.

Uno recuerda, entre otros, los superpartidos de 2006-07 (4-3 para los nerazzurri en una remontada, en la primera parte) y 2009-10 (4-0 sin discusión con dominio absoluto certificado por los goles de Motta, Milito, Maicon y Stankovic). En esta primera década de los 2000, fue como si Milan e Inter se hubieran pasado el testigo mutuamente: maravillosos los rossoneri en la primera mitad, letales los nerazzurri en la segunda. Y el Milan terminó el periodo en lo más alto de Europa, motor del fútbol y de la economía del país.

Tras el gran golpe, como suele ocurrir, llega el periodo de vacas flacas. En la segunda década de los 2000, Inter y Milan no lograron ser tan dominantes como en el pasado. Los nerazzurri, cerrado el ciclo Mourinho, atravesaron momentos difíciles y cambios empresariales que inevitablemente afectaron a los resultados. El presidente Moratti vendió el club al indonesio Thohir y éste al chino Zhang.

En el terreno de juego, estas revoluciones se dejan sentir, las victorias no llegan, cada verano hay ilusiones con el mercado futbolístico y luego uno se ve obligado a abandonar los sueños y a enfrentarse a la realidad. El Milan también sufre no poco. Tras el Scudetto ganado por los rossoneri con Allegri en el banquillo e Ibrahimovic en el campo (2010-11), se produce un lento pero inexorable achicamiento.

El presidente Berlusconi ya no invierte tanto como antes, se buscan campeones a coste cero para llegar a fin de mes (empresa bastante ardua) y, al final, se vende el club. Mientras tanto, es la Juve, primero con Antonio Conte y luego con Massimiliano Allegri, quien lidera el campeonato. Milan e Inter flotan entre la zona Champions y la zona Europa League: parece que se ha vuelto a los tristes años 70. Pocas emociones, poca inversión, mucha confusión.

La sacudida, que en realidad es una re-sacudida, viene del Inter. En la temporada 2020-21, la post-Covid, de la mano de Antonio Conte, el equipo nerazzurro ganó el Scudetto. La victoria en el derbi en el partido de vuelta fue decisiva: un 3-0 con un super-Lukaku. En la ida, sin embargo, fue el Milan quien se impuso por 2-1 gracias a un doblete de Zlatan Ibrahimovic, el jugador más veterano en marcar en un derbi: 39 años y 14 días.

Un año después, siguen siendo los rossoneri quienes lo disfrutan: ganan el Scudetto por delante del Inter y el impulso para esta hazaña viene sobre todo de su éxito en el derbi de vuelta. Es 5 de febrero de 2022, los nerazzurri van ganando 1-0 (gol de Perisic), falta un cuarto de hora para el final y, de repente, cuando nadie lo espera porque los nerazzurri controlan totalmente el partido, Tor. En tres minutos marca un doblete, da la vuelta al resultado e inicia de la mejor manera posible el paseo que le llevará al título.

El último año y medio de derbi sólo tiene dos colores: el negro y el azul. Desde enero de 2023 hasta hoy, seis desafíos y seis victorias para el Inter. Testimonio de una superioridad técnica indiscutible. El Milan vive como una pesadilla la perspectiva de enfrentarse al equipo de Simone Inzaghi, y no podía ser de otra manera.

Los rossoneri se mantuvieron firmes al grito de alegría en septiembre de 2022, y luego la oscuridad. Es difícil comerse una serie tan negativa, que inevitablemente genera tensión, polémica, críticas. Uno se apresura a decir: hay que invertir el rumbo. Sí, pero ¿cómo?

La racha del Inter empieza en el extranjero. Concretamente, en Arabia Saudí. En el estadio de Riad, el 18 de enero de 2023, se disputará la final de la Supercopa de Italia. Y desde los primeros minutos está claro que no hay historia: el Inter domina, tiene hambre, quiere el trofeo a toda costa, también para responder al Scudetto perdido de mala manera en la primavera de 2022. Dimarco abrió las danzas a los diez minutos, Dzeko dobló y, en la segunda parte, Lautaro Martínez cerró la cuenta. Un 3-0 seco que abre grietas en los planes rossoneri.

Es a partir de este momento cuando los caminos del Inter y del Milan se bifurcan: los nerazzurri en constante crecimiento, los rossoneri en declive. Certifica esta tendencia el desafío del 5 de febrero de 2023, en San Siro: 1-0 para el Inter en el campeonato. Y luego, también en esa primavera de 2023, está la doble cita de la Liga de Campeones. San Siro se viste de gala para las semifinales, la ciudad bulle de entusiasmo. En una semana, el presente y el futuro están en juego.

Y el Inter de Inzaghi se lo llevó todo: ganó 2-0 en la ida con goles de Dzeko y Mkhitaryan, seguidos de una lluvia de ocasiones y una gestión perfecta del partido. En la vuelta, los rossoneri de Pioli necesitaban una hazaña, necesitaban sobre todo encontrarse a sí mismos. No pueden, porque los nerazzurri son feroces en su agresividad y el Milan es frágil, demasiado frágil.

Acaba 1-0 para el Inter, con gol de Lautaro, y los chicos de Inzaghi vuelan a la final, donde perderán contra el City de Guardiola. Los dos últimos desafíos de la Serie A, en la liga 2023-24, se condensan en números: Inter 7, Milan 2. Estas son las cifras de goles marcados.

El 16 de septiembre de 2023, los nerazzurri sepultaron a sus rivales bajo una lluvia de goles que humilló al Diavolo: empezaron con Mkhitaryan, siguieron con Thuram, luego otra vez con Mkhitaryan, después el penalti de Calhanoglu y en la final Frattesi. Entre medias, como detalle, el gol de Leao. El Inter es el amo del Milan.

Y también lo demostró el 22 de abril de 2024, cuando triunfó en el derbi con goles de Acerbi y Thuram, y el sello de Tomori no sirvió de nada. Aquel 2-1 selló definitivamente el 20º Scudetto de los nerazzurri: un éxito ganado ante un rival histórico vale aún más.